Las redes sociales están promocionando una actividad para el día viernes 15/02/2013 a las 17.30 horas en la Plaza Independencia. Siento el deber de compartirlo y por tanto, transcribo el texto que me llegó sin modificación alguna:
Las redes sociales están promocionando una actividad para el día viernes 15/02/2013 a las 17.30 horas en la Plaza Independencia. Siento el deber de compartirlo y por tanto, transcribo el texto que me llegó sin modificación alguna:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Ley de Reproducción Humana Asistida. 2013 año de concretar la ley de Reproducción Humana Asistida. Saludamos a todos los amigos, compañeros familia que nos han ayudado a difundir nuestra problemática y con esto alcanzar la media sanción en diputados. Ahora vamos por la sanción en senadores asi de una vez tenemos una ley que no resuelve los problemas del 18% de la población que sufre esta enfermedad pero nos va ayudar a lograr el sueño de muchas parejas de uruguayos de alcanzar los tratamientos. Como siempre dependerá de el apoyo de ustedes es decir de nuestro pueblo y necesariamente del derecho de ser padres. Desde ya sabemos que la lucha titánica que nos espera es muy grande pero como dice un amigo las cosas grandes comienzan con lo pequeño. Por eso este 15 de febrero nos encontramos en la plaza. Ser padres un derecho no un privilegio”.
Voy a asistir al evento y a colaborar en lo que esté a mi alcance. Lo más importante de este tema es que su abordaje no se agota con la mera reflexión sobre el mismo, sino que también da para actuar sobre la realidad que en este asunto existe porque no creo que nadie dude que “ser padres es un derecho y no un privilegio”.
Debo decir que, gracias a Dios, he sido una mujer afortunada y pude procrear mis hijos de manera natural, sin tratamientos especiales, pero no por ello debo dejar de ver que existe en el Uruguay de hoy un alto porcentaje de parejas que tienen dificultades para tener hijos que con una correcta actuación médica podrían subsanar.
El tema es complejo y tiene muchas puntas. Lógicamente, en virtud de que no soy una especialista, muchas se me van a escapar, pero trataré de plantear los que veo como ciudadana común y consciente, que cumple con todos los deberes que el Estado exige, no solo en materia tributaria, sino también trabajando por lograr un país mejor.
El primero, ya lo puse. Digo “gracias a Dios”. Dios no se opone a la intervención médica mientras los valores éticos y morales se mantengan y los manejos no sean inescrupulosos. Dios nos dotó de la inteligencia y la capacidad de avanzar, estudiar, investigar para curar enfermedades. Necio parece pensar que Dios no quiere que las familias se desarrollen, y si no pueden hacerlo solas, tengo claro que iluminó la cabeza de muchos para que los que tienen dificultades lleguen a saltearlas. Poco me importa lo que los grupos religiosos extremistas interpreten. Me parece de una pobreza espiritual extrema pensar que la gente debe resignarse a que si no te llegan es porque Dios no quiere y quedarse por ahí. Dios pide amor y en el amor va también la lucha por la vida.
El segundo, y más patético, es cómo se considera la Salud Sexual y Reproductiva en este país, en el que se dicta una ley que soslaya la reproducción humana asistida de manera clara y expresa. En una visión correcta y global, el legislador debió haberla incluido. Dos dedos de frente alcanzan para saber que un concepto es inclusivo del otro, pero parece que en este Uruguay el gobierno se queda conforme siempre con las soluciones a medias.
Por otra parte, el mundo nos vende que las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres y que todas merecemos el éxito. Pero, ¿qué es el éxito? Si se desea cumplir con el slogan de “sea joven, delgada, bella y destáquese en el ámbito laboral”, si el éxito es eso, entonces, yo le sugiero a las mujeres que, antes de tomar cualquier opción, consulten a un especialista. Intelectualmente podremos ser iguales o incluso más inteligentes que un caballero, pero no sucede lo mismo con nuestro cuerpo. No es lo mismo intentar tener un hijo antes de los 30 años que después, y menos aún sí ya portamos una patología que nos lo impide. Informarse es un deber y no estaría mal que en la reglamentación de la ley también haga planteos de educación al respecto.
Y ahora vayamos al tema presupuestal. Aquí, además de la acción de los grupos de presión, que pesan y mucho, también hay un asunto de dinero. El Estado, a través del Fondo Nacional de Recursos, destina una importante cifra del erario para proporcionar medicamentos y efectuar procedimientos complejos para salvar vidas. Muchas veces el beneficiario de estos tratamientos no es responsable de su situación de salud pero, cuando el señor fuma como una chimenea, bebe como un cosaco y come chatarra, se atosiga a asado lleno de grasa, merienda medio quilo de bizcochos y no se mueve si no es con su automóvil, vamos, ¡por favor! Este personaje, que tiene la obligación de cuidar su salud y no lo hace, sí tiene el derecho a recibir un procedimiento complejo, y sumando un señor tras otro, llegamos a una cifra de millones que pesa sobre toda la sociedad.
No se aplica la misma regla para las parejas que no pueden procrear naturalmente. A estos ciudadanos o ciudadanas (palabras tan usadas) se los trata como si fueran de segunda categoría porque, aunque sí tienen los mismos deberes de cualquiera (en especial pagar sus impuestos), al momento de querer ejercer su derecho a la salud, a ser atendidos en sus patologías, las puertas se cierran si no tienen dinero para atenderse de manera particular. Terminan pagando no menos de U$S 6.000 por tratamiento, y que Dios los ayude para que caigan en buenas manos, porque no solo los abortos son objeto de personajes inescrupulosos. Muchos terminan viajando al extranjero para procedimientos más eficientes. Pero, ¿por qué? ¿Cómo se atreven a arrogarse el derecho a quitarle un derecho a quienes cumplen con lo suyo?
Me queda claro entonces que el dinero invertido en procedimientos de reproducción humana asistida no está visto como un derecho del paciente sino como un gasto para el Estado y de ahí el gran error.
El presidente Mujica quiere hijos para el país. Bueno, que se ponga a trabajar. Todos dicen lo políticamente correcto pero, hipócritamente, no llevan adelante ni plantean programas acordes a sus palabras.
Espero no encontrar en la plaza las caripelas de la hipocresía. Si no van a poner el tema en la agenda, y a levantar la mano en la Cámara, mejor que se queden en la casa pensando qué hacer con los aviones de Pluna, cuya financiación también recayó sobre la espalda de las personas a las que hoy se les niega el acceso a un tratamiento de fertilidad. Ya viene siendo hora de ordenar la casa.
Le agradezco la publicación de la presente y lo saludo con mi más alta estima.
Arq. Sara Abdala Souto
CI 1.317.383-0