Buscando minimizar los riesgos de incumplimiento, algunos bancos comienzan a tomar medidas a la hora de aprobar un crédito: a las empresas les piden más garantías, aplican tasas variables o prestan a menos plazo. Y para las personas, analizan con más detalle su historial de pago.
Las instituciones bancarias prefieren ser más cautas, procurando evitar que los niveles de morosidad se alejen de los guarismos prácticamente nulos de hoy, si se hace notoria una desaceleración de la actividad de las empresas o si surgen problemas de empleo que afecten los ingresos de las familias.
En el Banco República (BROU) no hay una visión “pesimista” sobre las perspectivas de mediano plazo de la economía uruguaya. Aún así, en esa entidad estatal se está “más alerta” para detectar eventuales problemas en empresas o sectores de actividad que puedan derivar en incumplimientos de pago, dijeron ejecutivos a Búsqueda.
En BBVA dijeron que se “pone especial cuidado en las aprobaciones”, teniendo en cuenta la situación particular de cada cliente.
“Prevemos cierto repunte de la actividad en los dos últimos meses del año. Si bien se ha notado un ligero descenso en los préstamos concedidos, aun registramos una cantidad importante de solicitudes nuevas, lo que evidencia que las expectativas de negocio no habrían caído de manera significativa”, comentó Marcelo González, director de riesgos de esa institución de origen español.
“Esperamos en 2015 seguir creciendo. Hoy estamos atentos a los indicadores tempranos y no a la morosidad, que es un indicador tardío” de la situación de pago de los créditos, dijo Horacio Correge, gerente general del Scotiabank.
“En algunos sectores donde ha bajado la actividad se pueden pedir garantías adicionales, tasas variables u otorgar préstamos por tiempos más cortos”, agregó.
Uno de esos sectores es el agro, cuyo desempeño se ha visto afectado por la caída de la cotización internacional de los granos, los lácteos y otros rubros, por ejemplo. Según el índice de Precios de las Materias Primas de Búsqueda, los principales bienes agroindustriales que exporta Uruguay bajaron 2,7% en setiembre respecto al mismo mes de 2013. De los nueve productos que incluye esa medición, cinco se desvalorizaron (soja, maíz, trigo, arroz y madera) y cuatro (carne vacuna, cuero y pasta de celulosa) subieron de precio.
En el BROU esperan que esa baja de los commodities lleve a las empresas del agro a precisar más financiamiento bancario. “No tenemos problemas de recuperación de créditos, salvo algunos casos puntuales”, dijo Carlos Maiorano, gerente de la División Agropecuaria de esa entidad (ver Nº 27 del suplemento Campo).
“Considerando los últimos nueve años, los ratios de crecimiento del crédito no son lo que se pensaba. Está totalmente desacelerado. Hay mucha cautela en la toma de decisión de los empresarios, que les preocupa la conflictividad, los incrementos de costos. También en pedir financiación para infraestructura hay cautela y no los vemos yendo a más”, dijo Esteban Gherardi, gerente de banca comercial de Santander.
“La baja del precio de los commodities, en particular de la soja, va a generar algún cambio en las expectativas de los productores agropecuarios, y el banco actuará con cautela, mirando cómo se mueve el mercado”, añadió.
Indicó que Santander no cambió la política de riesgos, tanto para particulares como para empresas. “Aunque lógicamente en algunos sectores tenemos más cuidado”, dijo.
Tampoco ha habido cambios en la política crediticia para empresas en HSBC.
Casas y autos.
En los últimos años la construcción con impuestos rebajados para el desarrollador —bajo el régimen de “vivienda social”— activó la demanda de créditos en ese segmento. Pero luego de haber alcanzado un pico de 407 créditos nuevos en promedio mensual en octubre-diciembre de 2013, la cifra fue decayendo en los trimestres siguientes y se ubicó en 368 en julio-setiembre pasado, según surge de datos del Banco Central.
“Los bancos somos más bien reactivos a lo que los propios clientes ven. En el sector inmobiliario hay un corrimiento del negocio hacia la vivienda social y en consecuencia el financiamiento está cambiando de lugar geográfico, de target y el banco se adapta” a préstamos a mayores plazos, dijo Gherardi.
En Itaú, un público segmentado en los sectores de ingresos más altos llevó a la institución a reducir los tiempos de aprobación en el sector hipotecario, que podían llegar a demorar entre 15 y 20 días. “Hoy no pasa de las 48 horas. Buscamos que la oferta sea más atractiva para nuestro segmento”,explicó a Búsqueda su subgerente, Carlos Ham.
“En hipotecarios subimos la tasa de interés como lo hizo la competencia, y en préstamos personales hubo un ajuste menor”, informó Alberto Mello, gerente de banca persona de HSBC. “En créditos automotores tuvimos meses de fuerte crecimiento y no tenemos intenciones de restringirlo. Pero también vimos un deterioro de la calidad del crédito, quizás por ciertas políticas conservadoras” de parte de los consumidores, agregó.
La cantidad de operaciones nuevas de préstamos para comprar automóviles se desaceleró. El promedio fue de 30 al mes en julio-setiembre pasado, frente a 51 del mismo período de 2013.
Consumo.
En préstamos al consumo desde los bancos perciben que decayó la “avidez” de la clientela y son más cuidadosos al procesar las solicitudes.
“Los bancos estamos siendo un poco más cautos a la hora de prestar dinero. Aunque nosotros no hemos variado los plazos ni montos en préstamos al consumo, sí estamos miramos más el endeudamiento del cliente en el sistema y consultamos en el Clearing. Hacemos todo lo que pueda anticipar problemas”, comentó Daniel Lamarque, gerente de banca minorista de Discount. “El año pasado comenzamos a mirar estas cosas de costado y este año sin dudas nos fijamos. Y al ser más estrictos obviamente algunos quedan afuera”, agregó.
Desde el BROU se recalcó que decayó la “avidez” por créditos personales que se veía hace unos pocos años.
Los niveles de morosidad aún se mantienen bajos —cercanos a 1,5%— en el crédito “social”, que llega al público en general, pero también a funcionarios públicos a los que se les descuenta la cuota del sueldo y a unas 700 empresas del sector privado con convenio, lo que “atomiza” el riesgo de impago, dijeron las fuentes.
Otros ejecutivos del sistema financiero vincularon la desaceleración del crédito a restricciones regulatorias, como los encajes marginales (el dinero que los bancos deben mantener en reserva para poder prestar) modificados a mediados de 2013. Algo que ya a principio de año avizoraban, adelantando que la plaza sería “selectiva” a la hora de prestar (ver Búsqueda Nº 1.749).