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    Los blancos y colorados necesitan consolidar el Partido de la Concertación para competir con el Frente Amplio en Montevideo

    La encuesta de Cifra completada a mediados de julio preguntó la intención de voto por partido (sin mencionar los nombres de los partidos ni de los eventuales candidatos) “si el próximo domingo hubiera elecciones departamentales para elegir intendente”. De aquí a las departamentales del 10 de mayo de 2015 faltan poco más de nueve meses, y en ese período ocurrirán muchos acontecimientos políticos importantes (como las elecciones nacionales). Entonces: los resultados de esta encuesta solo reflejan un clima preliminar de la opinión, mucho más “preliminar” que el observado en las intenciones de voto para las elecciones nacionales de octubre.

    Para las elecciones departamentales, 36% de los montevideanos votarían al Frente Amplio-FA, 22% al Partido Nacional-PN, 8% al Partido Colorado-PC, 5% a la Concertación y el 29% restante no sabe o votaría en blanco o a otros partidos (pero ninguno de ellos llega, redondeando, al 1%). Considerando los partidos mencionados por los encuestados, el FA tiene una ventaja amplia en lo departamental, 14 puntos porcentuales más que el partido que lo sigue, el Nacional (Cuadro 1).

    Sin embargo, si el PN y el PC logran consolidar la Concertación, y consiguen que la voten los montevideanos que hoy prefieren al PN o al PC, entonces la ventaja del FA prácticamente desaparece: 36% para el FA, 35% para la Concertación “consolidada”. Apenas un punto porcentual de diferencia.

    Estos resultados, aunque “preliminares” por las razones ya señaladas, se han mantenido muy estables desde octubre pasado, poco después de que la Concertación se hiciera visible para los montevideanos. La intención de voto hacia los blancos (22%) es la mayor registrada en la serie presentada en el cuadro 1 (y la colorada es la menor), probablemente como consecuencia de los resultados de las internas, los acontecimientos inmediatamente siguientes, y la campaña previa a ellas.

    El hoy y las

    departamentales

    de 2010

    Cuando se comparan las intenciones de voto departamental actual de los montevideanos con su voto departamental real en 2010 se observa que las de hoy hacia el FA están 10 puntos porcentuales por debajo que en aquel entonces (36 a 46%). La intención de voto departamental actual de los montevideanos hacia la Concertación y los partidos que la forman (PN y PC) está tres puntos por debajo de su voto real en 2010 (35 a 38%). Las intenciones de voto departamental hacia los dos se ubican por debajo de su última votación departamental, resultado razonable visto lo que falta para las elecciones departamentales de mayo de 2015 (lo que también ratifica el carácter preliminar de estas intenciones de voto).

    Pero la diferencia en la intención de voto hacia el FA (10 puntos porcentuales) es mayor que la correspondiente a la Concertación (3 puntos); es tres veces más grande. También, o sobre todo, este resultado es básicamente estable desde octubre del año pasado. Esto requiere alguna explicación, o al menos una interpretación plausible teniendo en cuenta toda la información disponible.

    Aquí, como ya se ha observado antes (Búsqueda, 4 de abril de 2013), el problema no está solo en la identidad y virtudes específicas de los candidatos, sino también en su legitimidad. Una parte de los frentistas montevideanos hubieran preferido en 2010 a otro candidato. Además, probablemente les hubiera resultado más fácil aceptar a la candidata que finalmente tuvieron si hubiese sido elegida de otra manera (no solamente a través de una decisión de las cúpulas partidarias). Estos factores (la identidad y legitimidad de los candidatos) explican la diferente votación de los montevideanos hacia el FA en las elecciones de 2009-10: mucho más alta en las nacionales de octubre de 2009 que en las departamentales de 2010. También parece claro que estos factores incidieron significativamente en la pérdida de votos departamentales del FA entre 2005 y 2010, y en el aumento sin precedentes de los votos en blanco y anulados en 2010.

    Los resultados de las encuestas desde octubre de 2013 sugieren que todos estos temas todavía están afectando las intenciones de voto para mayo de 2015. En la terminología empleada en las campañas electorales 2009-2010, hay aquí un voto “anti-heladera”. Los partidos pueden llevar como candidato a la Intendencia a una figura no particularmente popular, elegida por la cúpula partidaria (la “heladera”, o “nuestra” heladera, desde el punto de vista de la dirigencia partidaria), pero esto ya no asegura que los votantes del partido la vean como “su” heladera. En esas condiciones podía ocurrir, como probablemente ocurrió, que una minoría significativa de los frentistas de Montevideo (en lo nacional) prefiriesen votar en blanco antes que votar a la “heladera” (que no sentían como suya). Su disconformidad con su candidato no era suficiente para votar a la oposición, pero sí era suficiente para votar en blanco.

    Las implicaciones

    Pensando en las elecciones montevideanas de mayo del año próximo, la pregunta que el argumento anterior plantea es simple: cinco años después de las departamentales de 2010, y en un clima político diferente (cuán diferente se verá en octubre y probablemente en noviembre de este año), ¿esa minoría “anti-heladera” seguirá siendo relativamente pequeña? Sea cual fuere su tamaño, ¿seguirá prefiriendo votar en blanco, o podría votar a un candidato de la Concertación?

    Esta pregunta, razonablemente, hoy no tiene respuesta. En lo inmediato, las señales no son buenas para el FA. El Cuadro 2 muestra que gana ampliamente entre los montevideanos que se consideran de izquierda, y pierde (aunque menos ampliamente) entre los que se consideran de derecha. Pero también muestran que por ahora el FA va perdiendo, claramente, la batalla del centro: entre los montevideanos que se consideran centristas el 23% votaría al FA, y el 37% a la Concertación y sus partidos miembros: la diferencia —de 14 puntos porcentuales— es negativa para el FA.

    La evaluación de la gestión de la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, sugiere una historia similar. Casi ocho en diez (77%) de los que la aprueban piensan votar al FA en lo departamental, pero entre los que desaprueban su gestión ese porcentaje cae a 16% (Cuadro 3). El problema (para el FA) es que la mayoría absoluta de los montevideanos desaprueban la gestión de su intendenta.

    Lo que ocurra en mayo de 2015 dependerá, naturalmente, de la identidad y legitimidad de todos los candidatos, incluyendo el o los candidatos del Frente, de sus respectivas campañas, y también, aunque de formas difíciles de anticipar ahora, del nuevo clima político resultante de las elecciones de octubre (y eventualmente noviembre) de 2014.