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Los cuatro candidatos a encabezar el Frente Amplio contrastaron a Tabaré Vázquez y a José Mujica como líderes y presidentes
Definieron a uno como “planificador” y “estratega” que actúa en clave “monárquica”, y al otro como un “pragmático” y “táctico” que ejerce de manera “demasiado horizontal”, propia de “un club de bochas”
¿Uno es un “pragmático” y un “táctico” que opera como “en un club de bochas” y el otro un “estratega” y “planificador” que actúa como si el gobierno fuera “una cuestión monárquica”? ¿Uno es del tipo de líder que tiene “una inmensa capacidad de transmitir” y el otro también tiene esa virtud y a su lado se ve “naturaleza”? Lo seguro es que los cuatro candidatos que el domingo 27 competirán por la presidencia del Frente Amplio destacan aspectos disímiles de Tabaré Vázquez y de José Mujica, los dos únicos dirigentes de su colectividad que hasta el momento han alcanzado la jefatura de Estado.
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Los estilos de ejercer el gobierno y de liderazgo de ambos fueron analizados por Mónica Xavier, Ernesto Agazzi, Enrique Rubio y Juan Castillo, en consultas que les formuló Búsqueda.
Lo primero que hizo Xavier fue recordar que su relación data de comienzos de 1987, cuando se creó la Comisión Nacional pro Referéndum contra la “ley de caducidad”. Esa —contó— fue la etapa que más la “acercó a Vázquez”.
“Hay una etapa, la del voto verde, donde con Tabaré —era secretario de finanzas del grupo— el trabajo que se hizo por parte de aquel grupo fue una experiencia que nos marcó a todos”, recordó. “De las cosas que puedo retratar del trabajo cercano a Tabaré es la inmensa capacidad de transmitir y conectar con la gente. No importa si pensás igual o diferente: Tabaré atraviesa todas las barreras y te sentís frente a frente con él”, relató. Lo describió como “un hombre que delega, y para delegar hay que confiar. Es un hombre que busca la permanente acción”.
En cambio, “con Pepe (Mujica) mi conocimiento es diferente. Cuando aún no había aceptado tener cargos de responsabilidad pública, acepté ser suplente en Diputados y ahí conocí a Pepe y después fuimos compañeros en una de las legislaturas como senadora. Es un hombre que —acotó— te impacta su comunicación, pero es de otro orden. Creo que tiene que ver con los medios en los que ambos se desarrollaron. Uno desarrolló el arte de poder en la relación médico-paciente, de ayudar a curar con la palabra, y el otro tiene eso de... ves naturaleza cuando estás con Pepe”.
“Tengo buen vínculo con ambos y tengo discrepancias con ambos”, aclaró.
Contundente, Agazzi remarcó que Vázquez y Mujica “son absolutamente diferentes, dos personalidades con características distintas”. “Tabaré tiene una mente planificadora, nunca hace la etapa 1 si no sabe cómo será la etapa 10. Tiene una frialdad para hacer sus planes y, normalmente, cuando él empieza a tratar un tema, solo él sabe todos los escalones que va a subir. Por eso su entorno, muchas veces, cuando sube el primer escalón se pregunta: ¿qué está haciendo Tabaré? Es una mentalidad más ligada al hecho de ser médico”, consideró.
Por su parte, “Pepe es muy diferente: es un ser pragmático que camina siempre mirando las consecuencias de lo que él va haciendo. El puede empezar el paso 1 y terminar en un paso 10 muy distinto del que había pensado. Tiene una elasticidad... El Pepe es como los murciélagos que cuando vuelan emiten una vibración y van escuchando el eco. Pepe lo hace con la gente y las ideas. Empieza una cosa y la va modificando y va zigzagueando. Es un hombre pragmático en el relacionamiento con la gente, con los problemas”, contrastó.
Llevadas estas características personales al gobierno, Mujica resulta “capaz de introducir temas que no estaban introducidos antes o sacar de la agenda una cosa que él se da cuenta de que requiere una respuesta distinta”, mientras que Vázquez “es más programado”.
“Por estas cuestiones, no sería lo mismo primero Pepe presidente y luego Tabaré, que Tabaré presidente y luego Pepe. Ahora tenés un marco normativo que permite trabajar para ir aplicándolo. Si hubiera sido al revés, como Pepe es más sensible a los actores quién sabe si teníamos la ley aprobada”, reflexionó Agazzi tomando como ejemplo la “ley de educación” aprobada durante el gobierno de Vázquez.
Rubio y Castillo.
“Uno es más táctico y el otro más estratega. Mujica tiene una enorme capacidad de adecuación a las circunstancias y de mover los factores que hay y de apelar como recurso a sus vínculos personales para resolver situaciones”, aseguró, apenas escuchó la pregunta, el senador Enrique Rubio.
Para el postulante, Mujica “desde este punto de vista, en lo que es flexibilidad táctica, es un táctico consumado”, mientras que “Tabaré lo que tiene es el proyecto de mediano plazo”.
Recordó que “en el Consejo de Ministros caía cada 15 días con un proyecto nuevo, fuera el Ceibal, el plan de riego con los intendentes, y luego tenía persistencia en el seguimiento de cada tema. Fue así, por ejemplo, en el complejo del Sodre. Les preguntaba sistemáticamente cada 15 días a los ministros de Transporte y de Cultura cómo iba la cosa”.
Sobre esa base, opinó que “como manera de planificar el gobierno, esta es una diferencia de estilo notoria. De todos modos esto no quiere decir que Mujica no siga lineamientos de mediano plazo y que vuelva al mismo tema”. Los textos de Historia recordarán a Mujica como “el presidente del diálogo, dentro y fuera del país, y Tabaré va a quedar como el presidente que puso las líneas maestras del proceso de sacar al país del marasmo, que al igual que en la Intendencia transmitió el sentido de la certidumbre”, aseguró Rubio.
Castillo, un dirigente político con vasta experiencia sindical, relató que en el PIT-CNT el cambio de Vázquez a Mujica fue grande.
“Nos costó agarrarle el training a Mujica porque nos habíamos acostumbrado al modo de gestión de Tabaré. Vázquez tiene la particularidad de construir equipo de gobierno y de gestión, luego se encarga de dirigirlo. Es un ‘DT’ de fútbol. Eso le da algunas cosas a favor bien importantes porque es él quien reparte las responsabilidades, pero las hace asumir esas responsabilidades. Da determinadas libertades y eso le crea libertad al que tiene que trabajar y al mismo tiempo lo hace asumir las responsabilidades cuando las cosas no están pasando como debería ser. Se resguarda públicamente y no se desgasta”, analizó.
En cambio, “Mujica es exactamente al revés. Yo no percibo que haya un equipo cerrado de gobierno en la gestión de Mujica: hay una cantidad de hombres y mujeres que están haciendo pero se percibe una diferencia en el trabajo colectivo; eso lo hace menos acartonado pero también más expuesto en las tareas y responsabilidades. Hay veces que cuesta ver para dónde van y a dónde se apunta, porque más de alguna vez ha ocurrido que algún ministro de alguna cartera se entera de declaraciones del presidente por la prensa que no iban en línea con lo que estaban haciendo en el ministerio”, valoró.
Sin perjuicio de ello, “Tabaré se cerraba en una cosa y era un vasco al que no lo movías nunca más”, pero Mujica “tiene la marcha atrás intacta, y lo ha dicho; lo practica”, añadió Castillo, quien concluyó: “El ideal sería hacer una mixtura. Porque tenemos una cuestión casi monárquica de gobierno como es Tabaré, y una cuestión demasiado horizontal y explayada, que parece de un club de bochas, en Mujica”.
“Deberíamos conseguir un presidente que tuviera la capacidad de escuchar, pero que no dudara a la hora de decidir”, remató.