En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Incohereto de Éfeso fue un poeta griego del S. IV A.C., integrante de la Escuela Peritonítica de Marrapodo el Sordo, un vate que se caracterizaba por una creación poética de hondo contenido social y armónico, y que tenía una cantidad de alumnos que lo seguían a todas partes.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Incohereto se caracterizaba por desconcertar a sus compañeros de escuela poética, porque nunca hacía lo que los demás esperaban. Cuando el Maestro convocaba a jornadas líricas, él desaparecía, y, cuando lo encontraban, él decía que había ido a buscar a las Musas para que lo inspiraran, aunque por lo general, quienes lo conocían, decían que se había pasado la tarde en la taberna de Empédocles Barténderis, un popular personaje que tenía un comercio de bebidas en la zona del Pireo.
De estas actitudes inesperadas e inexplicables surgió el término “incoherente” (de acuerdo al Diccionario de la Real Academia, “sujeto que repite indiscriminadamente las actitudes propias del poeta griego del S. IV A.C. Incohereto de Éfeso”).
Desde hace años, una Sociedad de los Poetas Griegos llamada “Los Herederos de Incohereto” selecciona anualmente los candidatos al “Premio Incohereto”, y otorga el galardón que lleva su nombre a quienes se han destacado por adoptar actitudes como las que caracterizaron al desaparecido pero recordado vate helénico.
En estos días el mundo está pendiente de temas vulgares y secundarios, dándole la espalda a temáticas de honda significación cultural, como lo es el otorgamiento de este premio.
La gente no hace sino hablar de Venezuela, las represiones de Maduro, del pajarito y del pajarón, de los levantamientos en Ucrania, la cintura (inexistente) de Zalayeta, y su misteriosa permanencia como titular de un equipo que merece mejor destino, del fastidio de Constanza por el ninguneamiento político del Pepe, que lo elige a Tabaré sin que la Constitución se lo permita, y otras fruslerías por el estilo. De poesía, minga.
Esta nota está destinada a salvaguardar el ámbito poético de este importante premio, evitando la banalización de la información.
Aguantensé, con acento en la última “e”. Como dijo el Taba, “si quieren lola, tendrán lola” (que no tiene nada que ver, pero no entendí qué quiso decir, por eso lo pongo acá).
El primer candidato seleccionado para el premio “Incohereto” de este año es el Conde luxemburgués Eleuterio Huidobrando de la Défense. Este personaje tiene una preferida en su corte que funge (exclusivamente, para alejar pérfidos pensamientos) como su asesora económico-financiera. Es la que le dice “Eleuterio, comprá esto, pero aquello no” —y así. Resulta que acaba de haber una gran adquisición de arcos y flechas en el Condado, con fines de pertrechar la seguridad de las murallas que lo rodean. Hete aquí que la factura de la compra (directa, sin licitación, por razones de emergencia ante inminentes ataques exteriores) viene firmada ¿por quién? Pues por la favorita del Conde encargada de la asesoría económico financiera. Incohereto no lo hubiera hecho mejor.
Compite también con serias posibilidades de éxito en el premio de este año el Duque Lorenzo de Fernandarias, hasta no hace mucho encargado de las reales finanzas. El Rey lo despidió hace unos meses (aunque él siempre dijo que había renunciado) por haber tenido una paupérrima actuación en el complejo caso de “Pluma al Viento”, un emprendimiento que le hizo perder al reino una suma aproximada a los 300 millones de ducados, por haber comprado unas goletas y unas fragatas que jamás se hicieron a la mar porque hacían agua por todos lados.
Hasta ahí todo bien, a cualquiera lo engañan en su buena fe, pero resulta que el Duque, que ha sido un desastre en la administración de bienes ajenos, ha sido designado por el Partido Danilista (que responde al Príncipe Danilo de los Astorios, aspirante desde hace años al trono real, pero siempre dejado de lado por la rama Emepepépica del actual monarca Su Majestad el Rey don José de las Mujicas y los Cordanos) para que le administre su campaña tendiente al derrocamiento de la actual familia reinante. ¿Cómo se explica una tal incoherencia?
Participa también en la selección de este año otro personaje digno de premio: el Barón Fernán Caloio del Asientornillo. Este curioso espécimen cortesano, reconocido por su sencillez y modestia, su afable trato y su simpatía, fue sin embargo sometido a unos interrogatorios muy desagradables en los Reales Tribunales de los Muy Especiales Delitos. A tal punto parecería llegar su responsabilidad en haber torturado a un funcionario del Banco País del Reino (que el Barón dirige con su mano cálida y fraterna) para que le concediera un aval a una firma inexistente, que pretendía alzarse indebidamente con fondos de la corona, que los Reales Jueces solicitaron que fuera encarcelado sin más trámite. Gracias a las argucias y estratagemas legales de sus asesores, el Barón Caloio del Asientornillo zafó de la prisión, y su condena quedó colgando junto a la horca donde son ajusticiados los traidores a la causa. ¿Creéis vosotros que el barón Caloio partió rumbo a la iglesia, para confesar sus pecados y encontrar paz y refugio en las Santas Escrituras y los consejos de los sacerdotes? ¡No! Se fue a una corrida de toros, a gritar desaforado desde los tendidos “¡torero, torero!”, como para que todos lo vieran y celebraran cuán libre e inocente se siente.
Pero el premio “Incohereto” de este año fue finalmente otorgado al Príncipe Tabardo de Vazquelín, quien —como todos en el reino saben— quiere volver a reinar en esta comarca. Sus discursos por los caminos del reino son precedidos por sus siempre fieles admiradores, quienes riegan de pétalos de rosas blancas, azules y rojas los senderos por los que sus nobles extremidades inferiores transitan incansablemente, y seguidos por miles de tarjetahabientes del Mides (Movimiento Iluminado De Esperanzados Seguidores) un grupo de hombres mujeres y niños que reciben del reino dádivas generosas que les permiten vivir sin trabajar, para poder seguirlo al Príncipe Tabardo sin que les descuenten nada del sueldo, porque no lo tienen.
El Príncipe Tabardo aseguró hace poco en un discurso, que los estudiantes del reino eran cada vez más inteligentes y capaces. Pero cuál no sería la sorpresa de la gente cuando vio pasar a todos los mozos del pueblo tras un flautista que caminaba por las calles, que no era otro que el propio Tabardo de Vazquelín, rumbo al río que atraviesa el pueblo, y luego los vio meterse en las aguas del río, para desaparecer para siempre.