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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLuego de las internas y al saber a quién deberá enfrentar —sin debatir— su anciano ex favorito, la coalición que controla el marxismo inició enseguida sus ataques. Lo acusaron vilmente, como manda Lenin, sin importarles que nada tiene que ver con lo que le endilgan.
Le imputaron, entre otras cosas, “la represión” de la asonada del Hospital Filtro: la que ellos organizaron y ejecutaron... cuando el candidato del Partido Nacional aún era un estudiante. Aprovechan que mucha gente ignora la verdad y se cree todo lo que le dicen.
Lo malo —para ellos— fue ignorar un consejo más viejo que su agotado candidato: “no escupas al cielo que te puede caer en la cara”. Olvidaron que todavía quedan uruguayos (más del 50%) a quienes les importa la verdad: no cuentos viejos como la rebaja del boleto, el “gobierno honesto” y “la mano en la lata”, por ejemplo.
Pensé en ignorarlos como hace el atacado, pero las secuelas del fraude de Pluna y la preocupación judicial por la financiación del terrorismo —por el caso del “lavador de activos” procesado— me impulsaron a actuar. Comienzo por el “lavado” más conocido y trágico, el que reivindican ellos como si fuera un mérito patriótico.
Quedó escrito con sangre el 24.8.94, cuando la extradición por orden judicial de los terroristas vascos que la Justicia de España requería. En el libro “Cero a la izquierda”, de Federico Leicht, el tupamaro Jorge Zabalza habla de los trágicos sucesos del Hospital Filtro: la asonada que le costó la vida a dos personas, heridas a policías y sublevados, varios detenidos y múltiples destrozos.
Allí sostiene que “el episodio puso a prueba la solidaridad del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros con quienes desde 1985 (cuando fueron amnistiados) los habían apoyado económicamente en varios momentos difíciles. Para Zabalza, esa ‘era la oportunidad de poner a prueba la fuerza militante que desde años atrás venían acumulando, de bautizarla con fuego en una instancia confrontativa’”. Zabalza sostiene que había un ómnibus ‘repleto de cócteles molotov y 5.000 miguelitos, además de una banda de jóvenes radicales deseosos de entrar en acción’”. ( Leicht, Federico, 2007. Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza. Letraeñe ediciones). Así consta en su biografía de Wikipedia.
O sea que después de la amnistía que los benefició y en plena democracia, los tupamaros, respaldados por todo el Frente Amplio, seguían operando como una asociación delictiva financiada con dinero por terroristas extranjeros. Reclutaban con engaño a la juventud para transgredir la ley, oponerse a las decisiones de la Justicia, atacar a las instituciones y poner a esos incautos jóvenes, y a la población toda, otra vez en peligro de muerte.
El Gral. Líber Seregni, el Dr. Tabaré Vázquez y el Cr. Danilo Astori, los entonces líderes del Frente Amplio, se hicieron presentes para apoyar la asonada. Fernández Huidobro, actual ministro de Defensa, la alentaba con belicosa arenga desde CX-44.
Ahora sabemos que los terroristas amnistiados no abandonaron sus métodos violentos cuando salieron de la cárcel. Los camuflaron un poco y siguieron preparando la subversión: por si la nueva oportunidad que les regaló la democracia —porque ellos probaron que no la merecían— no les permitía hacerse del poder lícitamente.
La confesión pública que citamos no se limitó a la acción sediciosa del Hospital Filtro. En el programa “En Perspectiva” de CX-14 El Espectador, Zabalza explicó que una parte del apoyo económico de la banda terrorista ETA fue para pagar la deuda que tenían por la compra de CX-44 Radio Panamericana.
No aclaró si eso se agregó a lo obtenido por hipotecar la chacra del hoy “presidente pobre” José Mujica, o si esa versión fue echada a rodar para ocultar el uso de dinero ilegal. Todavía no sabemos si fue “una gauchada” de Mujica, que al parecer era el único “tupa” con patrimonio propio, o si fue su pago al MLN-T por una chacra del “Plan Collar”: las compradas con dinero robado para rodear Montevideo.
Dicen que Mujica hipotecó la chacra —cuyo valor estima en U$S 150.000 en su declaración jurada— para conseguir los U$S 42.000 que el MLN-T necesitaba para pagar la radio. Después, según dijo hace un año, tuvo que vender la casa de su difunta madre para cancelar esa hipoteca.
La generosidad de Mujica es muy publicitada, pues ahora dona la mayor parte de su sueldo para construir casas a los pobres. Pero, ¿eran tan miserables o tan incapaces los demás tupamaros? ¿Cómo se explica que sólo él pudo aportar U$S 42.000 a su organización? Hasta hoy nadie se preocupó por aclararlo.
Tampoco nadie destaca la eficiencia productiva de Mujica y su enorme capacidad de ahorro: lo prueba el patrimonio neto que tenía poco después de salir de la cárcel y antes, siquiera, de ser diputado. Si hipotecó su chacra por tal monto es porque valía al menos U$S 130.000 que ya tenía pagados: si no, nadie le hubiera prestado tanta plata.
¿En qué trabajó esos pocos años para reunir el pago total? Según explicó alguien a “El País” de Madrid hace un tiempo, se empleó como peón en otras chacras mientras su compañera, hoy su esposa, trabajaba en una cantina estudiantil.
En “Cero a la izquierda”, Zabalza explicó que no alcanzaron los U$S 50.000 de la ETA para cancelar la deuda de la radio. Él trajo personalmente los U$S 30.000 que aportó la banda terrorista peruana Tupac Amarú.
Lo confesado por Zabalza, que nadie desmintió, deja en evidencia algunas conductas repudiables, e ilícitas, que es obligatorio señalar.
Primero, que en la acción sediciosa del Hospital Filtro —que el declarante co-organizó—, el Frente Amplio y los tupamaros engañaron y arrastraron a la violencia y a la muerte a muchos jóvenes uruguayos para pagar el favor que ellos les debían a los terroristas españoles.
Segundo, que el dinero con el que compraron CX-44 —desde la cual “fogonearon” la asonada del Filtro— era fruto de extorsiones y otros actos criminales en España y estaba manchado con la sangre de los policías, jueces, civiles y otros funcionarios que los terroristas de ETA asesinaron. Ese dinero entró al país ilegalmente ocultando su origen.
Tercero, la confesión pública muestra que siguieron asociados con terroristas extranjeros y que, poco después de ser amnistiados, “lavaron” dinero de los criminales españoles y peruanos. Eso financió la campaña que impulsó y capitaneó la radio tupamara para anular la “ley de caducidad” en 1989.
Cuarto, que la impunidad que exhiben hoy los terroristas amnistiados para relatar sus crímenes —inclusive los cometidos después de la amnistía— sabotea cualquier esfuerzo de la sociedad para reducir la violencia y frenar el desprecio por la autoridad y por la ley que, como en su sangriento pasado, golpea de nuevo al Uruguay.
Quinto, que el apoyo expreso y público del MLN-Tupamaros a los terroristas que Uruguay tenía la obligación de extraditar, configuró un intento de violar la Convención de Washington Contra el Terrorismo de 1971. La misma fue impulsada por Uruguay a causa de la subversión que ellos encabezaron y fue ratificada por la ley 14.728 el 22.11.77.
Hace unos meses Zabalza y otras personas participaron en otra asonada contra la Suprema Corte de Justicia. Fue por oponerse al traslado de un juez y para impedirle a la Corte cumplir con sus funciones. Algunos de esos sediciosos fueron procesados por el Juzgado Penal que intervino.
Este ilícito tiene la misma gravedad que el anterior por ser igual el bien jurídico atacado. Sin embargo, el daño resultante y su motivación fueron menores: no hubo personas muertas ni se cometió para pagarle un favor ilegal a terroristas extranjeros. Pese a eso, la Justicia procesó a quienes cometieron el delito.
Entonces, ¿cómo puede el Frente Amplio seguir enrostrando al gobierno de 1994 las culpas por la tragedia que ellos provocaron? Los cabecillas de la asonada y de la fuerza política que la organizó, ¿no debían ser juzgados al menos por homicidio culposo, asociación para delinquir, fabricación y acopio de elementos incendiarios, incitación pública al odio, a la violencia y a la desobediencia de un poder del Estado, apología del delito y lavado de activos del terrorismo internacional?
En la docta Salamanca, ¿sabrán que su novel Doctor Honoris Causa uruguayo fue uno de los cabecillas de la asonada que intentó impedir que se juzgara a los terroristas que tanto dolor y tanta sangre le han costado a España?
Pero todo lo anterior, pese a ser grave, no es lo que más me preocupa y me mueve a escribir. Mi temor es por las consecuencias que, para algunas personas, puede acarrear el fraude de Pluna. “Un thriller mafioso” PPP lo tituló en “Brecha” Samuel Blixen —que sabe de confabulación y terrorismo— y yo agregué la sigla que usa el gobierno cuando hace algo con privados.
Tengo miedo por el empresario español y su familia, que fue involucrado, utilizado, arruinado, desprestigiado, descartado como un trapo viejo y hasta acusado penalmente ahora. Es el hilo más fino de esta trama... ¡y es el testigo principal de la Justicia! Por eso no puedo olvidarme de Mauro Bozzatta.
Bozzatta era el recluso que fue “suicidado” en el desmantelado Centro Nacional de Recuperación. “El crimen del CNR y los DDHH” titulé el escrito en el que denunciaba —igual que su familia, su abogado y mucha gente indignada— ese “asesinato PPP” al que el mismo gobierno enterró, por ahora, con la complicidad de su mayoría regimentada.
Hicieron lo mismo con la muerte de Pluna, aunque en ésta la Justicia va teniendo más suerte... por ahora. Bozzatta no tuvo chance alguna de salvarse. Vivía entre los criminales denunciados y lo “cuidaban” los funcionarios cómplices: la mafia carcelaria que lo quería callado.
Él quería seguir vivo: pronto quedaría libre, tenía ahora una familia y la Justicia había ordenado protegerlo. No le valió de nada: lo intoxicaron con sedantes, lo asfixiaron con una bolsa de nylon y lo colgaron del techo con una sábana tan corta que ni el nudo en el cuello le pudieron hacer. Pero eso funcionó: el testigo acusador no habló nunca más y nadie fue a la cárcel.
¿Y por qué hay riesgo para el dueño de Cosmo? Porque tiene el perfil de un “suicidable”. No tiene más empresa ni ingresos; aceptó un “negocio” por teléfono y se endeudó por 13,5 millones de dólares antes de firmar nada; no tiene más crédito en España y sus proveedores le reclaman que pague; aquí lo demandan el BROU por la deuda y López Mena por extorsión; perdió sus dos autos, sacó a sus hijos del colegio privado y están por rematarle su casa; la prensa lo acosa y lo menciona diariamente.
Gracias a una desastrosa decisión uruguaya, el Sr. Antonio Álvarez Hernández perdió hasta el prestigio en los dos continentes. Ya ni siquiera sabe cuánto le va a durar su familia, mientras su angustia aumenta y su depresión se profundiza. De principal de Cosmo pasó a ser una buena presa para re-pagar un favor entre mafiosos.
Los terroristas españoles están ahora en tregua. Pero, igual que los uruguayos, nunca renunciaron a su objetivo político, no pidieron perdón por las víctimas, no renegaron de sus métodos de lucha, no entregaron sus armas, se ignora cómo funciona su organización, qué normas la rigen, qué leyes respetan y quiénes son sus jefes. Siguen siendo una amenaza y un peligro: en especial para los que pueden representar un riesgo para sus viejos cómplices.
No tuve nada que ver con el desastre de la querida y añorada Pluna. Pero soy uruguayo y siento una gran pena por este español que no conozco, su personal, su familia y una enorme responsabilidad por el daño que en nuestro nombre les causaron a todos.
Por eso es que no podría dormir tranquilo si no lanzo esta advertencia pública y pido a quienes la reciban que, si está en sus manos, hagan lo que puedan para evitarle un mal mayor a esta nueva víctima.
Justo José