He tenido que presenciar muchas veces, con disgusto, la conducta de algunas personas
He tenido que presenciar muchas veces, con disgusto, la conducta de algunas personas
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—hombres, generalmente— con sus perros.
Si no les obedecen inmediatamente o si algo en la conducta de los animales les disgusta, le proporcionan una golpiza.
La reacción del perro es agachar la cabeza, gemir en forma lastimera y acariciar la pierna que los pateó o lamer la mano que esgrimió el garrote.
Luego veo que se van juntos y a veces el dueño le acaricia el lomo o le tira algún
hueso. Eso les ha ganado a los canes el apelativo de “mejor amigo del hombre”.
Por esa observación, a la conducta de nuestro gobierno con los actuales gobernantes de la Argentina, que también me inspira disgusto, no me animo a condenarla, porque tal vez nos merezca el título de sus “mejores amigos” y nos profundicen Martín García, limpien el Paraná, estimulen el turismo hacia nuestras costas o levanten las trabas a las exportaciones uruguayas.
Debo agregar, sin embargo, que la última declaración de nuestro canciller me ha suscitado un gran temor, un temor personal y hasta egoísta. En su campaña a favor del reclamo kirchnerista sobre las Malvinas, no se ha limitado a la habitual declaración (las Malvinas son argentinas, argentinas, argentinas) sino que ha agregado una tesis novedosa.
Los habitantes de las Malvinas no pueden realizar ningún plebiscito o manifestación de voluntad sobre su destino, porque se trata de gente “trasplantada”.
Sin duda él y sus cofrades en el gobierno tienen impecables raíces charrúas, guenoas o guaraníes.
Pero yo no. Como tantos uruguayos, tengo antecesores vascos, gallegos, italianos y franceses.
¿Qué debo hacer? ¿Entregar mi credencial, abstenerme de votar en elecciones o plebiscitos? ¿tal vez emigrar? ¿Pero a dónde? No sé si soy más vasca que francesa, o más italiana que española.
Estoy tan preocupada…
Anamaría Balparda