—Usted dice que ahora se empieza a ver la gestión…
—Y creo que se va a ver más.
—¿Y por qué cree que eso no se refleja en las encuestas? De hecho, el último relevamiento de Cifra marca a Cosse primera en la interna del FA.
—Primero las encuestas son como una foto del momento e influyen tantas cosas... Además, son 500 y pico de personas. No desmerezco, pero me quedo con que es una foto. Y creo también que no se ha sacado partido de la gestión de Daniel. Ojo, no soy de las que habla de gestión en términos de eficiencia empresarial, sino de gestión eficaz y eficiente para la calidad de vida de la gente, que es otra cabecita. Ya en parte tenés otra ciudad. También hay zonas que todavía necesitan muchísimo trabajo porque hay una pobreza estructural endémica durísima y que no pasa solo por poner ríos de plata.
—¿Cuál es el logro de la gestión Martínez?
—Tiene varias cosas buenas y cosas a mejorar también, como todo. En cinco años hacer todo es medio difícil. Es un formador de equipo, un escuchador de los que sabe, cosa que a los políticos nos cuesta mucho. Y él les da lugar. Eso es una cosa revolucionaria realmente, equipos solventes, que opinan y que cortan el bacalao realmente. Dio una oportunidad a la gente joven. Otro logro, obviamente la gestión de las calles, pero no por las calles para que estén lindas, sino que es para posibilitar que se transiten, hacerlas tuyas. Y lo que destaco sobre todo son las cientos de plazas que se han hecho como centro de convivencia, porque eso es ciudadanía.
—Insisto. Si es tan visible su gestión, ¿qué falta para que se refleje en la intención de voto? ¿Hay un desgaste de la campaña?
—Yo voy a decir algo que es atroz. A Martínez se le ha hecho una campaña interna en su contra. La veo en que hablo mucho con la gente y te lo dicen. Ayer me llamó una persona y me dice: “Lo que pasa es que Martínez es el responsable de que perdimos las elecciones nacionales”. Ese discurso alguien lo dijo y alguien lo fomentó. Es lamentable, pero es algo que pasó. Y ha sido un error que le ha dado un plus a Martínez de levantarse otra vez. Las ideas cuando engranan es porque alguien las infunde.
—¿Puede ser parte responsable también de la derrota?
—Si tú analizás una derrota electoral por un hecho, bueno, no estás analizando nada. En realidad, no miraste en serio todo el panorama para darte cuenta, que creo no lo hemos hecho bien, por dónde estuvieron los errores. Sería de una simplicidad, un pensamiento demasiado básico, demasiado poquito. Me parece que hubo un conjunto de elementos bastante más grande.
—¿Por qué cree usted que el Frente Amplio perdió?
—La izquierda pasó por un período de lucha interna, de internismo. Explicame 39 sectores en una fuerza de izquierda. Explicámelo. ¿39 ideologías diferentes tenemos? Por ahí hay cosas. Y yo creo que hemos debatido muy poco en términos ideológicos, de refresh del pensamiento de izquierda. Poco, porque estábamos más preocupados de quién es este sillón, de quién es esta comisión, de quién es este comité, quién manda aquí.
—En estos días se instaló una comisión para hacer autocrítica
—Ahora tenemos la oportunidad de hacerlo. Creo también que cuando tenés la carga el Poder Ejecutivo te consume un tiempo brutal. Los compañeros del Parlamento se reían mucho porque yo vivía recordando a Montesquieu y la separación de poderes. Porque si no hay debate, si vos te dedicas a ser la herramienta que consagra todas las leyes que manda el Ejecutivo, el Parlamento pierde rol. La fuerza política tenía que apoyar al gobierno, el Parlamento tenía que apoyar al gobierno, que me parece correcto. Pero no significa decir sí a todo.
—¿Por qué Martínez, y no Cosse o Villar? A ellos mismos les cuesta marcar sus diferencias.
—Ese es otro de los vicios. En la cabeza de la izquierda en donde la unidad es un elemento constitutivo de esta y que yo resalto, pero está implícito en ese concepto que no podemos debatir, que no podemos enfrentarnos en un debate que se va a tener que dar. Cuando empezás a debatir y sale al público, es entendido como una pelea, como una cosa mala. Y no me parece que esté mal que si tenemos una controversia la hagamos conocer, eso es un socialismo democrático y que la gente las resuelva. No son discrepancias de base y la gente no es tonta. La gente se da cuenta que hay alguna diferencia y se da cuenta que esa unidad maravillosa es un poco fake.
—Y entonces, ¿qué ve en Martínez que lo hace ser más elegible que los demás?
—Lo que le veo a Daniel es esa capacidad de contacto con la realidad de la gente. Y no solo eso. Tiene la proximidad con la gente, se acuerda de los nombres de las personas. Conoce al dedillo Montevideo, lo ha trillado años. Y la otra cosa es que supo armar equipos para hacer las cosas más difíciles que te imagines. Se reían de cuando iba en bicicleta y habló de las bicisendas.
—¿Es quien mejor conoce Montevideo?
—Sí, por una cuestión de artillero. Siempre lo quiso, se preparó años para ser intendente. Recordarás lo que pasó en un plenario hace años. Villar es un excelente tipo, que gestionó maravillosamente el Hospital Maciel, pero creo que le falta trillo en Montevideo. Es obvio, porque le dedicaba toda la energía a una tarea importantísima. Y Carolina tiene un perfil ejecutivo maravilloso, pero también realizó otras tareas. Son unos candidatazos. No lo voy a negar, pero yo hice mi opción y estoy absolutamente convencida que Daniel es quien mejor conoce Montevideo.
—Cosse, en su campaña interna, decía que su candidatura era producto del movimiento feminista. Usted ha estado identificada con el feminismo de forma muy visible. ¿Cree que es así?
—No solo en la marcha, ¿eh? Mirá que yo he luchado de verdad. Por leyes y avances para las mujeres toda mi vida, desde que era sindicalista. Yo no creo que emerja del feminismo Carolina Cosse. No me parece.
—¿Por qué?
—Porque no. Porque no la conozco del movimiento feminista. No es nada malo contra ella, pero ella no emerge, no es una figura que emerja del movimiento feminista. ¿Sabés quién puede decir con mayor autoridad que emerge del movimiento feminista? Constanza Moreira. Hubo muchas otras mujeres, muchas que están en el equipo de Daniel y muchas más. Carolina es una excelente ejecutiva. Me saco el sombrero. Puede que comulgue con las ideas feministas, pero no emerge. Es eso, que no habla nada mal de ella.

Foto: Nicolás Der Agopián / Búsqueda
—Usted hablaba de la necesidad de debatir, pero luego se dirime y se respalda en unidad. ¿No debió ser igual en la interna socialista, de la cual usted se fue?
—Mi libertad puede ser decir que yo acá, no porque ganaran los ortodoxos, no sigo. Uno de los principales errores que yo apoyé era abroquelarnos en listas. Se hicieron las listas y generaron columnas que no se mezclan porque, por más que digas que las elecciones pasaron y ahora somos todos uno, es mentira. Estamos en una puja interna del poder donde está inculcado eso de que estás conmigo o estás con el otro.
—¿El Partido Socialista funciona así?
—Yo sentí eso. Sentí que no estaba funcionando y que tampoco les estaba funcionando a ellos.
—El proceso que lleva a no apoyar a Martínez marcó un quiebre en la interna socialista. ¿Qué cree que se debió hacer para evitarlo?
—Hay una sola cosa que pienso. Adoptaron una decisión por mayoría de apoyar la candidatura de Cosse, hasta ahí es lícito, pero hubo un cimbronazo muy fuerte de una cantidad de socialistas que no querían votar a Cosse. Hubo hasta el ofrecimiento de hacer listas calcadas para que cada socialista apoyara a quien quiera y dejar a todos adentro. No se aceptó. Y ahí es donde creo que hay un manejo de la autoridad, por más que tengas la mayoría, que lo tenés que pensar dos veces. Y pensar qué hace mejor a la organización. Si es un organismo vivo o lo que dice Sartre, de que se burocratizan, trabajan para la burocracia y purgan el resto.
—¿Cree que habrá más renuncias?
—El pensamiento bipolar tanto mal nos ha hecho. Tenemos que pensar por qué pasa esto. ¿Son todos malos los que se van?
—¿El Movimiento Socialista es una plataforma para que lleguen los socialistas que renuncian?
—Para mí es un lugar donde crear este pensamiento y reflexión continua. Redefinición de muchas cosas. Y tiene una cuota de humildad, de empezar de nuevo sin un mango. Ya estaba cansada de ver gente amargada, con la cara fruncida.
Información Nacional
2020-08-20T03:09:00
2020-08-20T03:09:00