Con el reciente bajón de los precios internacionales de los lácteos el panorama para la lechería uruguaya “empieza a ponerse negro” y “la gran mayoría” de los productores de leche “no están preparados” para enfrentar esa situación, dijo a Campo el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Rodolfo Braga.
De familia de tamberos y criado en el pueblo Independencia, ubicado al sur de Florida, ese productor consideró que el reciente cierre de la empresa Ecolat, ubicada en Nueva Helvecia, y el enfrentamiento entre los trabajadores con los empresarios de las industrias debe servir de aprendizaje “principalmente” para los sindicatos. “Cualquier empleado de la industria láctea tiene condiciones laborales excepcionales, con salarios muy buenos”, señaló.Braga asumió el martes 7 ese cargo en reemplazo de Eduardo Viera. Lo que sigue es un resumen de la entrevista.
–Cuando disminuyen los valores de los productos lácteos en el mercado internacional la industria corrige a la baja el precio de la leche que paga al productor. Para defender la rentabilidad de los tambos la industria debe hacer foco en el mercado interno, donde queda margen para crecer. En Montevideo esto no se nota, pero en ciudades del interior las industrias tienen espacio para aumentar su presencia.Si las industrias incrementan las ventas de sus productos en el mercado local cerraría mejor la ecuación económica de los productores. Con los resultados (recientes) del remate de Fonterra (plataforma denominada Global DairyTrade), baja del 10 %, el panorama empieza a ponerse negro. Venimos con una evolución de precios complicada.
–La gran diferencia con otras industrias es que Conaprole en la época en que hizo muy buenos negocios en lugar de trasladar esa ganancia al precio de los productores destinó una parte a la creación de un fondo. En comparación con otros países, en Uruguay el precio de la leche llegó hasta 0,44 centavos de dólar.Entonces hubo capacidad de guardar dinero pensando en situaciones como la actual.
–¿Ese fondo todavía tiene recursos?
–Sí, pero ese fondo se va gastando y Conaprole cierra el ejercicio a fines de julio y ahi tiene que hacer borrón y cuenta nueva. En ese momento vuelve a hacer el presupuesto y establecer proyecciones de precios y negocios. Si el escenario internacional de baja de precios no cambia, entonces no sabemos si quedará poco o nada del fondo. En ese caso no quedará otra opción que corregir el precio al productor.Al principio del año se recurrió al fondo; luego, como la baja de los valores de los lácteos fue muy brusca, se bajó el precio al productor y últimamente Conaprole logró reducir su stock de productos y con eso aguantó el precio que paga a los tamberos. Hoy el precio a los remitentes por litro de leche está entre 0.32 y 0.35 centavos de dólar, y puede llegar a 0,37.No es malo ese precio. Son 8,80 y 9 pesos.
–El aumento en el precio del dólar benefició a las industrias lácteas exportadoras, que pagan en pesos a los remitentes de leche.
–A uno, como directivo de la ANPL, le importan todas las industrias. Pero Conaprole, que es la empresa más grande del sector, vende el 70% de su producción en dólares. Pero otras exportan un porcentaje mayor.El aumento del dólar incidió poco porque la diferencia en los precios fue muy importante. De llegar a exportar a casi U$S 5.000 la tonelada se pasó a vender a la mitad; entonces, por más que el incremento del dólar ayuda a achicar esa caída, solo fue para amortiguarla.
–¿Qué evaluación hace del cierre de Ecolat?
–Los productores ya lo veían venir y empezaron a buscar otras industrias a donde remitir su leche. La gran mayoría de los productores (que vendían a Ecolat) pasaron a vender su producción a Indulacsa y otras pequeñas industrias, solo un 10% a 15% fue a Conaprole.El problema es que el fuerte de Ecolat era el mercado exterior y con una gama de productos muy reducida. Hay una baja abrupta de precios a escala internacional y con pocos productos, entonces pierde rentabilidad. Y a los empresarios les pesó un montón la acción del sindicato de trabajadores y estaban embretados para reducir sus costos. A esos empresarios no les sirvió el negocio y bajaron la cortina.
–¿Qué opina del rol que jugó el gobierno en este tema?
–Había un vacío y ahora se está enfocando en que eso no se repita. La empresa también criticó a Conaprole porque paga precios que no podía competir. Ellos querían generar margen de rentabilidad a costa de pagarle poco a los productores. Al tener a Conaprole en la competencia no es tan fácil pagar poco por la leche a los tamberos.Conaprole tiene casi 80 años, pertenece y es dirigida por los productores. Todas las empresas que quieren venir a Uruguay van a comprar la leche, pero el productor que les remita la leche no será dueño de esa industria y, tal vez, no llegue ni a conversar con los verdaderos propietarios. Son empresas que vienen a hacer su negocio y no a trasladar sus beneficios a los productores.Esa es la clave.
–¿Qué cosas le parece que se pueden corregir en Conaprole?
–Muchas cosas que uno ve creo que se están haciendo. Uno puede opinar desde afuera y tal vez adentro no sea tan fácil hacerlo. Pero hay un relacionamiento interno con el personal del área industrial que no es el mejor. Tiene demasiada incidencia el sindicato de trabajadores (de Conaprole). Es como si a nosotros en el tambo nos impusieran las condiciones para trabajar. Y hay que buscarle la forma que sirva a ambas partes, trabajadores y productores. Eso no es que se haya descuidado en Conaprole, pero el sindicato ha tenido una trascendencia importante.Ojo, que no les estoy echando la culpa a los actuales y a los anteriores directores. Las condiciones se han venido dando así en los últimos tiempos, y se está perdiendo el foco del tema, y de la gravedad de lo que puede tener en adelante.Ya tenemos la prueba de lo que pasó con Ecolat. Y Conaprole está muy lejos de eso. Pero (el cierre de Ecolat) tiene repercusiones importantes en el sector primario de la lechería.
–¿Le parece que es frágil la relación entre las industrias lecheras y el sindicato de trabajadores y que por eso fácilmente se generan conflictos?
–Creo que sí, no sé si es falta de diálogo, si la política de la directiva ya fue adoptar medidas que no tuvieron resultados. Los productores no somos totalmente conscientes de esto. El directorio está trabajando en este tema.
–¿Lo que pasó con Ecolat debe servir de aprendizaje a los diferentes actores involucrados en el sector lechero?
–Principalmente para el sindicato, porque la dirección de las industrias siempre está analizando estos temas y darles la real importancia a estos asuntos, que los sindicatos han perdido de vista. Incluso deberían analizar y comparar las condiciones laborales que tienen en las industrias lecheras con otras empresas y otros sectores. Cualquier empleado de la industria láctea y sobre todo de Conaprole, tiene condiciones de trabajo excepcionales, con salarios muy buenos que no hay en otros rubros. Y eso se está descuidando.
–¿Los tamberos están preparados para enfrentar el escenario de precios a la baja?
–Debe haber productores que están preparados, pero me atrevo a señalar que la gran mayoría no lo está. Es que en los últimos años la producción lechera aumentó incesantemente a consecuencia de una inversión importante de los productores en capital, en tecnología, en el rodeo, en maquinaria y en rentas de campos. Ante una eventual coyuntura de precios deprimidos la situación financiera de los tambos estará complicada.
–¿En ese caso la ANPL planteará la creación de un nuevo fondo lechero?
–No lo descarto si este panorama sigue igual en 2015 en los precios internacionales. Los costos no bajaron, al contrario, subieron, como la energía.El insumo principal que viene ayudando es el precio de los alimentos concentrados.Todos los granos, que bajaron su precio, tienen una buena relación con el precio de la leche que tenemos hoy.
–¿Por la caída en el precio de la soja se perdió el interés en destinar parte del campo a producir ese grano?
–La lechería y la forestación son rubros del agro que tienen una proyección a largo plazo. En cambio ,la agricultura puede tener un resultado en seis meses. En esta situación de crisis de precio, que es cíclica, como los problemas del clima, principalmente la sequía, la lechería es una actividad sustentable en 15 a 20 años. Lleva más inversión por unidad de campo que otros rubros, pero con el tiempo se vuelve un negocio más estable.
–¿Hay soluciones para cubrir la demanda de tierras de los tamberos?
–Uno de los temas que priorizaremos es el acceso a la tierra de los productores. Estamos a la espera del fondo de colonización y el fideicomiso de tierras del Ministerio de Ganadería.No es el productor que va a comprar la tierra pero la estará arrendando en un plazo de 15 años para darle estabilidad en el tiempo. Este año se estarán concretando esos fondos y podrán evitar que algunos productores se retiren del sector por falta de tierras.