La carta fue enviada el martes 19 poco antes de que el gobierno de Managua aceptara invitar a organismos internacionales de derechos humanos para investigar lo que está ocurriendo en la capital de Nicaragua y en otras localidades del país desde abril.
Alrededor de 200 asesinatos, los cientos de heridos y las torturas a jóvenes nicaragüenses que protagonizan protestas contra el gobierno que encabezan Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han sido respondidos hasta ahora con un incómodo silencio por la mayoría de los sectores del Frente Amplio, que actúan en consonancia con el resto de los partidos del continente que integran el Foro de San Pablo.
No solo Mujica guarda silencio. El presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio, José Bayardi, reconoció a Búsqueda que luego de la declaración del 27 de abril, la Mesa Política no se ha pronunciado, aunque sigue a diario la situación en la que, además de la responsabilidad de Ortega, existe “un plan de desestabilización para tomar el control” en la región.
Aunque el Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista (PCU), que tuvieron a varios de sus militantes en calidad de internacionalistas en Nicaragua, luchando primero contra el somocismo y luego frente a “la contra” financiada desde Estados Unidos, han optado por no pronunciarse, otros dos sectores del oficialismo rompieron con la “omertá” con el régimen de Ortega y denunciaron lo que está pasado *.
El lunes 18, el Partido Socialista (PS) declaró: “Condenamos la actitud del gobierno Ortega-Murillo que, aliado con sectores empresariales, sigue confirmando el rumbo de un régimen devenido en autocrático, personalista y de partido hegemónico, que apunta a perpetuar una dinastía familiar en el gobierno del hermano país. El proceso en curso se aleja cada vez más de aquella revolución con la cual nos identificamos en sus aspiraciones de transformación, democracia social y económica, y que tanto defendimos de sus múltiples enemigos”.
El PS sostuvo que la situación que vive Nicaragua, en la que los jóvenes “están sufriendo las consecuencias de un uso de la fuerza absolutamente desproporcionado”, es “la peor crisis de la historia reciente de ese país”.
El Nuevo Espacio (que integra el Frente Liber Seregni, FLS) también tomó distancia de Ortega al repudiar “el asesinato y ejecuciones extrajudiciales de personas, incluidos manifestantes, por parte de las fuerzas represivas, los grupos parapoliciales y los terceros armados que actúan ante la pasividad de las autoridades del gobierno”.
El sector que encabeza el senador Rafael Michelini, ademas de reclamar una investigación en profundidad por una justicia independiente, defendió “el derecho del pueblo nicaragüense al ejercicio pleno de sus derechos civiles y políticos incluidos los de libre expresión y de manifestación pacífica” y exigió “el inmediato cese de la represión de las protestas, así como un compromiso sincero con una salida pacífica, constitucional y democrática a la presente situación, basada en el diálogo, confiando en la madurez del pueblo nicaragüense para arribar a tales soluciones”.
También declaró que aspira a que el gobierno uruguayo asuma “acciones concretas y eficaces que contribuyan a la paz y la erradicación de la violencia en el hermano país”.
Fuera del Frente Amplio, también se pronunciaron el Partido Colorado y el Partido Independiente **.
A comienzos de mayo, cuando iban 65 muertos, el senador Pablo Mieres denunció la situación y dijo en el Parlamento que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, debe exigir a Ortega la reforma de la ley electoral que le prometió a cambio de no publicar un informe crítico acerca de las elecciones de 2016.
El comandante y la “compañera” vicepresidenta.
Cuando en mayo de 2008 Ortega llegó a Montevideo para participar del XIV Foro de San Pablo, que se reunió en el Parque Hotel y entrevistarse con el presidente Tabaré Vázquez, su imagen ya estaba muy deteriorada.
El comandante había sido presidente de Nicaragua por primera vez entre 1979 y 1990. Volvió al poder en el 2007 y fue reelegido en el 2011 y 2016.
Poco antes de las últimas elecciones, el hasta entonces integrante de la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio Fernando López D’Alesandro publicó un artículo en La Diaria que levantó fuerte polvareda en la interna frentista.
Entre otras cosas, el autor sostuvo que “el núcleo duro del gobierno se apropió de las remesas venezolanas, transformándose así en el principal grupo económico nicaragüense y, tal vez, de toda la región” y que “Ortega y sus compinches se apropiaron de 4.400 millones de dólares de la ‘regalera’ bolivariana”.
López también escribió que el Frente Sandinista (FSLN) es una caricatura de sí mismo, y sus organismos —ya sean congresos o direcciones— responden en exclusiva a la familia del poder. “El nepotismo de Ortega raya lo insólito. Su esposa es candidata a vicepresidenta y sus hijos dirigen la economía. Uno de ellos, Laureano Facundo Ortega, con ínfulas operísticas, construyó un teatro para hacerse oír y aplaudir y trajo la inversión china a cargo del misterioso señor Wang Jing para un canal inviable que hipotecó la soberanía del país, pues a pesar de que la obra no se haga, las concesiones son tan amplias que transformará a Nicaragua en una factoría china, si no lo es ya. El otro, Rafael Ortega, controla el negocio petrolero. La Distribuidora Nicaragüense de Petróleos (DNP) es administrada por su esposa Yarida Leets. No hay una gota de combustible que no termine en la cuenta bancaria familiar. El control mediático quedó para los otros críos. Juan Carlos dirige canal 8; Maurice, el 4; Daniel Edmundo, el canal 9, y Carlos Enrique, el 6. La pequeña Camila se dedica a la pasarela y dirige Nicaragua Diseña, donde opera como ‘arbiter moda’ para la sociedad chic sandinista”.
En febrero de 2017, cuando ya había sido electo por amplia mayoría en comicios cuestionados, el escritor y periodista Fernando Butazzoni publicó una carta abierta a Ortega para reprocharle el acoso al que estaba siendo sometido el poeta Cardenal (Búsqueda Nº 1.906).
Butazzoni, que en 1979 combatió en Nicaragua junto a otros uruguayos, entre ellos el fallecido exembajador uruguayo en Managua e integrante del MPP, Carlos Silva Aparicio, que fue artillero en el frente Benjamín Zeledón, este mes volvió a hablar del gobierno de Ortega en el programa En perspectiva que dirige Emiliano Cotelo y dijo que se está viviendo una situación de “terror estatal” con muertos, heridos y decenas de desaparecidos ante la pasividad internacional.
“Callar es ser cómplice, y la complicidad nos transforma, también, en criminales. Nosotros no somos eso ni queremos esas compañías, pues Ortega y su régimen hace mucho, mucho tiempo que dejaron de ser nuestros aliados y nuestros compañeros”, había escrito López en 2016. Consultado esta semana por Búsqueda, opinó que el Frente Amplio debería abandonar el Foro de San Pablo.
* Error: En realidad fueron tres los sectores. Casa Grande, que dirige la senadora Constanza Moreira, también emitió esta semana una declaración en la cual condena la represión.
** El senador Luis Lacalle Pou presentó una exposición escrita al Ministerio de Relaciones Exteriores 'para reclamar una señal clara' del gobierno ante la situación que atraviesa Nicaragua.
Información Nacional
2018-06-21T00:00:00
2018-06-21T00:00:00