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La “angustia” y el “miedo” que le genera a un médico enfrentarse a la demanda de un paciente es enorme. Desde el punto de vista legal, recién cuando recibe la sentencia es que la Justicia decide si se lo condena o absuelve. Sin embargo, los médicos no hacen esta distinción. La angustia se genera a partir del momento en que comienza el proceso judicial, aseguraron profesionales que participaron del tercer Coloquio Bioético organizado por el Colegio Médico en Montevideo el martes 5.
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“El médico equipara demanda con condena porque solo la demanda ya lo está haciendo sufrir en su prestigio personal, en las esperas que tiene y en el maltrato que a veces sufre”, justificó el médico Homero Bagnulo, expresidente del Fondo Nacional de Recursos.
“Es muy triste recibir un reclamo de un juzgado. El solo hecho de recibir un reclamo por una mala actuación es una sensación espantosa”, dijo Carlos Salveraglio, ex director de la Clínica Médica B de Facultad de Medicina en el Hospital de Clínicas, quien ha tenido que actuar en peritajes. Según Salveraglio, sus colegas “han vivido angustia por injustas reclamaciones exacerbadas por el entorno y con cifras exacerbadas —que pueden llegar al millón de dólares— y que no caben en la cabeza de ninguna persona”. “Uno las recibe y no sabe cuál va a ser el fin”, explicó.
“La preocupación famosa por las demandas estalló” en Uruguay en 1965, recordó durante el coloquio el abogado y ex juez Carlos Berlangieri, quien a partir de 1985 “como juez y como abogado” trató un gran número de estos casos. Desde entonces “se confunde demanda con condena”, aseguró. Actualmente las condenas “no son tan significativas” y al hacer el seguimiento cronológico de las demandas al final el médico suele terminar “absuelto o en una condena muy menor de lo que se había pedido” originalmente, explicó el abogado. Sin embargo, “el miedo sigue”. “Veo que el miedo está permanentemente, siempre aparece”, comentó.
Los miedos “son justificados”, dijo la cardióloga Silvia Mato. “Probablemente nos vemos influidos” en la práctica ante el temor de las demandas de los familiares, señaló Mato. “El temor a las demandas está dentro de la sociedad”, indicó durante el coloquio Álvaro Giordano, médico intensivista.
“En este momento, las demandas podrán tener una envergadura importante pero no tienen una trascendencia y el médico sigue asustado. Hay una especie de medicina defensiva que se está trabajando muy mal. Le hace mucho mal a la medicina trabajar defensivamente. Es fruto de esta política de que la demanda es lo mismo que la condena”, opinó Berlangieri.
Este miércoles, el vicepresidente de ASSE, Enrique Soto, dijo a Radio Sarandí que entre los motivos de llegada de los pacientes a las puertas de emergencia de los hospitales entra en juego la “medicina defensiva”. Es que en la práctica hay problemas que podrían ser resueltos por el médico en el domicilio de la persona pero, cuando el médico duda, a menudo lo deriva a la emergencia. Allí juegan “otros factores, entre ellos la medicina defensiva, y eso tendremos que resolverlo como sistema de salud”, indicó.
Mala calidad.
“Que hay gente (abogados) que anda repartiendo tarjetas por los corredores de los sanatorios a mí siempre me lo dijeron, pero nunca lo vi. Presumo que tiene que ser cierto. Yo defiendo más médicos que pacientes y veo la calidad de las demandas, que es muy baja”, aseguró Berlangieri.
Salveraglio indicó que por “demandas artificiales o sin fundamentos debidos la angustia dura no menos de varios años” y el impacto en el profesional de la salud es diverso porque tiene “repercusión en las formas de trabajar” y también “en sus familiares”, que comparten la angustia que genera la demanda en el médico. “Todos hemos vivido demandas sin fundamentos pero que igualmente crean la misma angustia que si el fundamento lo tuvieran”, aseguró.
“Tenemos que hincarle el diente al Derecho y la medicina, tendrían que estar muchísimo más en contacto”, dijo Berlangieri, y opinó que existe “un gran divorcio” entre ambos. “Tenemos que hacer las cosas de forma tal que se desplacen naturalmente aquellos aventureros del Derecho que vienen a hacer de la demanda un negocio”, planteó.
Comunicación.
“Primero informarnos y después actuar en equipo ayuda a allanar problemas”. Ese es el camino para evitar que los problemas terminen en un conflicto judicializado: buscar ayuda en el equipo de la institución de salud y evitar “quedar solos”, aseguró Mato. “En cada institución hay una comisión de bioética y en teoría deberíamos poder buscarle la vuelta con las herramientas que tenemos y mediar para no llegar a un verdadero conflicto judicializado. La palabra mediación debería estar en nuestro ideario para disminuir la judicialización y los miedos de quienes estamos ejerciendo”, indicó Mato. El Colegio Médico está impartiendo formación para favorecer mecanismos de mediación.
Esta es “un área en la que hay mucho para hacer y modificar”, reconoció Raúl Lombardi, médico nefrólogo e intensivista, coordinador del coloquio. “Cuando hay una buena comunicación entre el equipo de salud, el paciente y la familia” se puede evitar que ocurran “muchos de estos problemas”, opinó.
Michelle Mello, profesora de Derecho de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, planteó que quienes están juzgando a los médicos no están preparados y que para hacerlo correctamente deben adoptar una “visión y comprensión” de lo que es la medicina, citó Bagnulo. Ella planteó la creación de “tribunales médicos”, que en Massachusetts ya se están implementando.