• Cotizaciones
    sábado 07 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Mía o de nadie

    Columnista de Búsqueda

    N° 2039 - 26 de Setiembre al 02 de Octubre de 2019

    Imaginate: ella está en su casa o en la casa de sus padres o en un refugio, y sabe que él va a aparecer. En el momento menos pensado, él va a aparecer. Como tantas otras veces. La casa donde ella espera es un rancho de lata o un apartamento en la rambla o una casita rural, porque no hay geografía ni barrera social que pueda detenerlo.

    Lo conoce desde hace un año o 15 o 30, tiene hijos con él o no los tiene. Casi siempre hay algún bien en común: una moto, 1.000 hectáreas, la licuadora que compraron en cuotas en los tiempos del amor.

    Una vez más ella tomó la decisión de separarse, de alejarse. Dejar de aguantar, dejar de justificarlo. Y otra vez se animó a denunciarlo.

    (Las denuncias por violencia contra la mujer en Uruguay han aumentado 500% en la última década, se ha triplicado el número de unidades especializadas, que actualmente son 56, las que se suman a 270 seccionales policiales).

    Sin embargo, a pesar de todas las denuncias y a pesar de las restricciones que le impuso la Justicia, ella sabe que en algún momento él va a entrar. Y todo volverá a empezar.

    Se retuerce las manos o se muerde el labio o mira hacia la calle cada tres minutos. Tal vez ensaya qué decir cuando llegue, elige las palabras que podrán calmarlo, o está resignada y sospecha que ya no tendrá fuerzas para luchar. Anticipa el momento con un escalofrío, siente rabia o vergüenza, tristeza o miedo.

    Puede que ella tenga dinero para empezar otra vida lejos o puede que no tenga ningún sitio a donde ir. Tal vez haya buscado ayuda con su familia, con amigos, con médicos o psicólogos, pero el auxilio nunca es demasiado, ni siquiera suficiente.

    (Hay una línea de teléfono gratuito, el 0800 4141 o el *4141 desde el celular, que inexplicablemente funciona con limitaciones horarias, de lunes a viernes de 8 a 24 horas, sábados y domingos de 8 a 20 horas).

    Sabe qué esperar, conoce el ciclo de la violencia: él volverá arrepentido y habrá una “luna de miel” efímera, provisoria. Es inevitablemente, frente al menor desacuerdo o disputa volverá el maltrato, el abuso, el ejercicio del poder, volverá el desprecio y la dominación. Y ella volverá a aprender a ser sumisa, dócil, callada.

    (Un porcentaje alto aunque no cuantificado de mujeres maltratadas vuelve a vivir con su agresor).

    Imaginate: aislada, sometida, desprotegida como está o como se siente, su autoestima ha adquirido la textura y el color de un trapo de piso usado, y sospecha que más temprano que tarde terminará volviendo a entrar al círculo perverso de su relación.

    También sabe, aunque tal vez no lo piensa con estas palabras, que las amenazas y las vejaciones y todo el catálogo de abusos han convertido su vida en un relato obsceno del dolor.

    Por momentos se resiste, piensa que tiene que dar pelea, defenderse, tener el celular a mano, el teléfono de la Policía con marcado rápido. Entonces se pregunta cómo anticipar su llegada, cómo saber cuando él esté en su calle, en su puerta, adentro de su casa. Porque él ya ha incumplido otras veces la orden judicial de restricción.

    (Hay entre 700 y 1.000 tobilleras, los datos difieren, pero en el mejor de los casos esa cantidad es inferior a la demanda, con unos 300 casos en lista de espera).

    Tiene que ser cuidadosa con las palabras, tener mucho tacto, sabe que llegará el momento en que él se va a ir de boca, entonces la insultará y la amenazará, hasta puede llegar a hacer algo peor. Se estremece, siempre teme que la espere algo peor.

    (En Uruguay suman 27 las mujeres asesinadas en lo que va del 2019; 14 femicidios confirmados, 6 casos sin resolver).

    Cierra las persianas o corre las cortinas o simplemente se aleja de la única abertura que tiene la casilla. Hay momentos en los que la angustia le cierra la garganta, le hace ver borrosa la realidad. Se sobrepone, no quiere pensarlo, pero lo piensa, ¿dónde dejó la tijera, el cuchillo de cocina? Inútil describir el miedo cuando se vuelve algo sólido en la boca del estómago. Va hacia la puerta y verifica si la llave tiene dos vueltas o si está corrido el pasador o si el alambre que sujeta la tabla está bien firme.

    (Hasta la fecha hay más de 27.000 denuncias por violencia doméstica. En poco más de un mes cinco mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas).

    Hace tiempo que busca salir del círculo del maltrato y el retorno, ha ido a vivir con su familia o se ha desaparecido del barrio o se esconde en un refugio, ya no va al baile o mira a los costados cuando sale de la oficina. Pero ella sabe que terminará aceptando lo inaceptable, sabe que la huida es siempre transitoria, que es una cuestión de tiempo que él la encuentre y se acerque. Y cuando estén frente a frente volverá a repetirlo: serás mía o de nadie. Entonces ella se resignará otra vez, pensará que no tiene manera de eludir al destino.

    (Según algunas teorías la intermitencia del maltrato es uno de los factores que intervienen para perpetuar la relación abusiva).

    Imaginate: él llega, finalmente él llega.

    Ella reconocerá el vozarrón del escándalo en la puerta o la voz que la fuerza a abrir con amenazas o los susurros que la persuaden con dulzura. No querrá abrir pero sabe que abrirá, no querrá ceder pero sabe que cederá. Abrirá la puerta con su mueca de dolor a la vista o se pondrá la máscara de la sonrisa, él dirá su nombre, trazará un círculo con el pulgar en su mejilla. Para marcarla. Y retornará el idilio, esa efímera luna de miel que es solo un preámbulo.

    Quizá ella no quiso tener sexo ni quiso volver a convivir, o quizá sí, eso ya no podremos saberlo. Lo que es seguro es que nunca aceptó ser golpeada, baleada, ahorcada, apuñalada, quemada, mutilada, torturada, despedazada.

    (Ana Clara tenía 4 años, Esmeralda 14, Luciana 35, Adriana 49, Janice 70, y hay muchas más).

     

    ?? El abuso

    // Leer el objeto desde localStorage