Resaltó que “Uruguay tiene potencial para aprovechar esta oportunidad que brinda la caída de los precios de los granos y el valor récord de la tonelada de carne exportada”,
El productor “es cada vez más cauto en invertir para producir más ganado, porque siempre tiene la incertidumbre de si el precio al que venderá sus animales estará acorde” a su producción, advirtió.
Ferrés dijo que “eso está haciendo que hoy los productores no estén dispuestos a invertir por más que los granos bajen de precio”.
De acuerdo a los registros de Aupcin, en el campo uruguayo operan más de 100 corrales de engorde de ganado, que concentran 250.000 cabezas.
Los frigoríficos tienen sus propios corrales porque frente a los productores tienen una ventaja adicional, saben a qué precio están vendiendo y dónde pueden dejar las ganancias, mientras que los productores cuando venden corren el riesgo con el precio del novillo.
Si bien actualmente se engordan unos 250.000 bovinos, el potencial de terminación en esos emprendimientos supera los 500.000 animales, destacó.
Por eso, Ferrés dijo que “la capacidad ociosa en los corrales es mayor a la de la industria frigorífica”.
Ese negocio, que venía en baja, en los últimos tiempos tuvo un nuevo impulso por la cuota de exportación de carne bovina denominada 481, en referencia al número de la resolución de la Unión Europea que estableció los requisitos para los países que están habilitados a vender dentro de ese cupo.
Para exportar en ese contingente europeo, la carne debe proveer de novillos menores de 30 meses y engordados exclusivamente con raciones en los 100 días previos a su faena.
Esa cuota “contribuyó a reducir la incertidumbre de los precios, ya que la mayoría de los productores con corrales para engordar animales con ese destino cuentan con un precio a futuro”, consideró.
Qué dicen las cuentas
En ese marco, una jornada de información económica de Fucrea, realizada el viernes 7, ofreció datos precisos sobre los resultados obtenidos por los productores ganaderos, agrícola ganaderos y lecheros, que si bien no representan la generalidad de los productores igualmente aportan una idea sobre la rentabilidad actual y permiten proyectar los márgenes posibles en el futuro próximo.
En el caso de las empresas ganaderas los técnicos de esa gremial relevaron unas 115 carpetas de establecimientos pecuarios ubicados en las zonas centro, este, noreste y basalto (suelos distribuidos en Artigas, Rivera y Tacuarembó).
Esas empresas ganaderas ocupan una superficie total de 266.178 hectáreas.
En el ejercicio cerrado en julio pasado, esos predios registraron un ingreso promedio de U$S 104 por hectárea y una rentabilidad de 2,3%. Pero si se considera el pago de un precio de arrendamiento de U$S 16 la hectárea, el resultado se reduce a U$S 88 por hectárea, según Fucrea.
Los extremos en cuanto a mayores y menores ingresos muestran que un 25% de las empresas con resultado inferior al promedio registraron un ingreso de capital de U$S 28 por hectárea, mientras que un 25% que obtuvieron ingresos superiores al promedio llegaron a U$S 200 de ingreso de capital.
El ingreso promedio de capital de 2013-14 fue algo inferior (13%) al registrado en el ejercicio anterior, cuando alcanzó a U$S 119 por hectárea, comparó el técnico de Fucrea, Javier Mondelli.
Las empresas pecuarias lograron resultados de productividad similares al año pasado (139 kilos de carne por hectárea) y recibieron precios inferiores en comparación al ejercicio pasado: de U$S 1,76 por kilo de producto vacuno bajaron a U$S 1,60 en promedio.
En el caso de la lana el precio fue superior al registrado en el ejercicio anterior: U$S 4,64 por kilo y U$S 4,18, respectivamente.
En cuanto a los costos, el estudio de Fucrea demuestra que el pago de mano de obra, los gastos de cultivos y la compra de maquinaria y vehículos suman el 70% del total.
El margen bruto ganadero fue de U$S 168 por hectárea, con grupos de empresas que alcanzaron U$S 232 y otras que tuvieron un ingreso de U$S 117.
El informe analiza que de un ingreso de capital de U$S 104 por hectárea, U$S 90 corresponden al negocio de la tierra por el arrendamiento y U$S 14 de negocio ganadero, como activo arriba del campo.
De acuerdo a los sistemas de producción específicos, el ingreso de capital varió de U$S 73 en la cría, U$S 94 en ciclo completo y U$S 139 de la invernada.
Granos y carne
Las empresas de sistemas agrícola ganaderos registraron una suba de 3% en sus ingresos de capital en el ejercicio 2013-14, en comparación con el período anterior, pasando de U$S 276 a U$S 284 por hectárea, según Fucrea. El grupo de menores ingresos obtuvo U$S 93 por hectárea y el de mayores ingresos logró un promedio de U$S 519.
El producto bruto ganadero bajó de U$S 177 a U$S 160, mientras que el producto agrícola creció de U$S 749 a U$S 807 por hectárea, en un contexto en el que los precios de los granos acompañaron la cosecha para consolidar buenos valores de esos productos, señaló el técnico de esa gremial, Ignacio Buffa.
Aclaró que al cierre del último ejercicio la caída de los precios de los granos todavía no alcanzó a incidir en los resultados de las empresas agrícola ganaderas, pero si habrá un impacto negativo en los ingresos en el presente período, que cerrará en julio de 2015.
En ese sentido, la proyección de Fucrea respecto a los ingresos por hectárea para ese tipo de establecimientos, considerando valores inferiores de los granos, igual cantidad de carne producida y una estructura de costos similar al ejercicio anterior, indica que las empresas ganaderas pasarían de U$S 99 a U$S 108, las agrícola ganaderas bajarían de U$S 268 a U$S 93, las agrícolas sin pago de renta de campo caerían de U$S 394 a U$S 89 y las agrícolas que producen en campos 100% arrendados registrarían una pérdida de U$S 171.
Tras el cierre de un “buen ejercicio” los productores se plantean “desafíos” para lo que es necesario evaluar el peso de cada actividad en los sistemas de producción, como la posibilidad de aumentar la participación ganadera en el establecimiento, reducir la porción agrícola y, sobre todo, disminuir el costo de las rentas de campos, señaló Buffa.
Destacó que eso implica un “costo importante” ya que pasar una hectárea de campo agrícola a una ganadera requiere una inversión de entre U$S 1.000 y U$S 1.200.
En los tambos
En la lechería, el técnico de Fucrea, Mario Fossatti, analizó 76 empresas que tienen una superficie promedio de 686 hectáreas.
El precio promedio de la leche fue el más alto de la serie analizada: U$S 0,43 el litro, resaltó.
Detalló que en los últimos años la productividad creció a un promedio de 134 litros por hectárea al año y en el ejercicio 2013-14 llegó a 5.673 litros, lo cual representa el doble del promedio registrado en la lechería uruguaya y está asociada a un incremento en el volumen de leche producida por vaca.
“Tradicionalmente el aumento de la productividad se basó en una mayor cantidad de animales por hectárea”, dijo.
En el ejercicio anterior los tambos estudiados alcanzaron una productividad de 5.432 litros en promedio; mientras que el ingreso de capital de las empresas lecheras fue de U$S 557 por hectárea.
Los gastos en los tambos sumaron U$S 1.616 por hectárea, de los cuales la mayor parte correspondió a alimentación del ganado (U$S 712), maquinaria y energía (U$S 313) y pasturas y cultivos (U$S 207).
Los insumos se encarecieron en 10% en comparación con el ejercicio anterior.
De cara al nuevo escenario de precios, Fossatti aconsejó “ajustarse a una situación de precios menos favorable que la de los últimos dos años y a una disminución de los ingresos de las empresas” del sector.
Considerando una baja de 15% en el precio de la leche al productor y sin que las empresas realicen ajustes en sus gastos, el ingreso neto pasará a ser negativo, advirtió.
Dijo que los tambos con “mayores riesgos” son los que tienen costos altos, más de U$S 2.200, y una productividad media de 5.800 litros por hectárea; y los que tienen costos bajos, inferiores a U$S 1.500, pero menor productividad, por debajo de 4.500 litros por hectárea.
Recomendó “aprovechar la primavera para alcanzar una buena producción de leche”.