A partir del INAI asignado a cada una de las 48 ciudades latinoamericanas es posible establecer un ranking.
Los valores actualizados del índice ubican a Santiago de Chile en primer lugar; cuatro años atrás, cuando se publicó por primera vez esta medición, estaba en el cuarto lugar.
Un entorno nacional atractivo para la inversión, el tamaño de su economía —que supera los U$S 125.000 millones—, la fortaleza de su oferta de educación superior, la profundidad de su mercado financiero, la presencia de cien empresas globales y un alto índice de reputación internacional entre las áreas metropolitanas comparadas, son los factores que explican el liderazgo de Santiago.
En esta edición San Pablo bajó al segundo lugar, básicamente por efecto de su menor dinamismo, pero “sigue ofreciendo una oferta muy atractiva” para los inversores, según la investigación. Un Producto Bruto Interno de más de U$S 450.000 millones, un mercado bursátil “gigante”, la presencia de 135 multinacionales, una “gran” oferta educativa y una “alta reputación” de negocios avalan esa posición, explican. Sin embargo, señalan, Brasil aún tiene pendientes reformas que favorezcan la competitividad, lo que le resta potencia al atractivo para las inversiones.
Con índices de 99,55 Santiago y 92,02 San Pablo, estas ciudades mantienen una ventaja clara respecto al resto y se posicionan “indiscutiblemente como las dos ciudades más atractivas de la región”, según el estudio.
Ciudad de México (83,78) conserva el tercer lugar, pero Lima (81,84) y Bogotá (79,15) se le acercaron mucho y son las que le siguen en el ranking.
Estas tres ciudades se despegan de las siguientes y “conforman un núcleo que en unos años más podría amagar el liderazgo” exhibido por Santiago y San Pablo.
Entre las ciudades que siguen en el ranking se destacó el salto que dio Medellín (desde la posición 25 a la 13) como resultado de un “exitoso esfuerzo de posicionamiento internacional”, el avance en seis lugares, hasta el puesto 15, de Guadalajara, y el ascenso de Cali al lugar 20 en parte gracias a la mejora en la plataforma nacional para la inversión y los avances en los índices de capital humano y confort urbano.
También fue llamativa la caída hasta el lugar 22 de Curitiba, que “hoy parece no ser capaz de avanzar de ciudad media a metrópolis”.
Montevideo pasó de la posición 27 a la 24. Esta suba de tres posiciones sigue a la caída de siete lugares que había registrado en el ranking de 2011 (cuando cerró el “top 20”).
Los ascensos y descensos pueden obedecer a que otras ciudades hicieron mejoras o tuvieron retrocesos más notorios, por lo que lo que realmente muestra la evolución de las condiciones para la inversión de Montevideo y su área metropolitana es su puntuación en el índice: 42,9 en 2010, 57,6 en 2011, 56,1 en 2012 y 55,7 en 2013.
Evaluación.
Uruguay, como Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Paraguay y Ecuador, son clasificados con un clima “neutro” para las inversiones. “Dicha situación, si bien se encuentra en el centro de la escala, es bastante riesgosa, en el sentido que genera cierta invisibilidad hacia los inversionistas que intentan poner la mirada en las urbes atractivas. Están los países que destacan positivamente y los que destacan negativamente de modo que la neutralidad no permite que sean una alternativa de localización de la inversión real”, remarcan la Universidad de Rosario y la consultora IdN en su investigación.
Casi todas las ciudades que ocupan posiciones en el “top 20” se enmarcan en entornos de países “atractivos” o “amigables”, con excepción de Buenos Aires, que está clasificada como “renuente” debido a la “alta volatilidad que presenta respecto a la claridad de las reglas del juego”.
Chile es el país latinoamericano que cuenta con el mejor entorno político, lo que está fundamentado principalmente en el control de la corrupción, estabilidad política y ausencia de violencia. “Un comportamiento similar en los valores de las variables, le otorgan a Uruguay un destacado segundo lugar”, de acuerdo con el estudio.
La escala local
El análisis de la escala a nivel de las ciudades refiere en realidad en algunos casos a áreas metropolitanas, teniendo en cuenta poblaciones conexas. Es el caso de Montevideo, que abarcó también a La Paz, Las Piedras y Ciudad de la Costa.
Los autores subrayan que la “metrópolis” uruguaya merece una mención especial —como Valparaíso, San Juan, Asunción y Quito, entre otras— en cuanto a “su gestión urbana (a pesar de su menor tamaño relativo)”, que “poco a poco les permite consolidarse como alternativas muy interesantes para la inversión en la región”. El “clima de inversión” de Montevideo puntuó 42,1 en 100.
En la atracción de capitales para radicar negocios influyen aspectos como el tamaño de mercado, el poder de compra y dinamismo económico, la reputación en materia de negocios, presencia de jugadores globales y confort urbano, las posibilidades de apalancamiento junto a la calidad de la oferta educativa para la formación superior.
Los costos de producción —energía, insumos y servicios de apoyo— son, según la investigación, un elemento diferenciador dentro de las economías que desean atraer la inversión, convirtiéndose en una importante ventaja o desventaja comparativa. Para la confección del INAI se tomaron los costos de producción de Estados Unidos como base 100. Puerto Rico y Uruguay presentan valores similares que dicha base.
Las condiciones de vida o confort que ofrece una ciudad –como reflejo de los niveles de infraestructura y seguridad— son otros elementos claves que, en caso de ausencia, pueden desincentivar la concreción de proyectos de inversión. El estudio de la Universidad de Rosario e IdN toma en cuenta para esta variable la medición que efectúa la consultora Mercer, según la cual, San Juan, Montevideo y Santiago eran en 2012 las ciudades de América Latina mejor posicionadas en este aspecto.
Las cinco ciudades con menos confort fueron Maracaibo, San Pedro Sula (la ciudad más violenta del continente), Tegucigalpa, San Salvador y Caracas.
Para el INAI se tuvo en cuenta como una variable más el reconocimiento (oferta de información para negocios existente en Internet sobre cada ciudad, el grado de popularidad en términos de búsquedas en la web sobre las mismas, el número de ferias y eventos internacionales de los que son sede) así como la presencia que tengan de empresas con proyección mundial.
Río de Janeiro se acercó mucho a la líder San Pablo, principalmente por su tamaño de negocios y por los proyectos asociados a los próximos Juegos Olímpicos y al Mundial de fútbol. Luego siguen Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago, Bogotá y Lima.
Montevideo figura en esta categoría con una puntuación de 39,4, semejante al reconocimiento internacional que ostentan ciudades como Cali o Guayaquil.
Otra variable relevante, medida también en el INAI, son las posibilidades de acceder a fondos que ofrecen los mercados de las ciudades o áreas metropolitanas a los inversores. San Pablo sobresale del resto por el gigantesco volumen de negocios que moviliza su Bolsa de Valores.
Luego le sigue Santiago de Chile.
Una oferta amplia de instituciones universitarias de buen nivel se relaciona para los potenciales inversores con la posibilidad de contar con capital humano, tanto profesional como técnico, de alta calidad. Otra vez San Pablo, y por detrás Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá, Río de Janeiro y Santiago, se destacan en esta materia, todas con un indicador superior a los 65 puntos.
Montevideo y su área metropolitana están muy por detrás en esa categoría, con un puntaje de 15,5, pero no tanto como Aguascalientes, Guayaquil, Ciudad de Panamá, San Pedro Sula, Tegucigalpa, León, Toluca, Managua, San Salvador, Maracaibo o Valencia.