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El pequeño perro sarnoso no paraba de ladrar. Demasiados autos y mucha gente pasaban frente a la casa de sus dueños al mediodía del jueves 19. Uno de ellos era el presidente José Mujica, que junto a su esposa, la senadora Lucía Topolansky, miraba la terminación de las viviendas construidas para la gente más pobre. Decidió meterse en una de esas viviendas y almorzar con una mujer y sus hijos un poco de pollo y unos chorizos.
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Así terminó Mujica su mañana de trabajo, una de las últimas como presidente de la República, en la que visitó tres zonas donde está en marcha el Plan Juntos, que busca mejorar la vivienda de familias que viven en extrema pobreza.
Mujica eligió recorrer las obras de una de las medidas que impulsó con más fuerza desde la Torre Ejecutiva. El Plan Juntos nació como el “buque insignia” de Mujica y por esa razón le destinó casi medio millón de dólares de su sueldo presidencial. Además del primer mandatario, varias empresas como Montes del Plata o Tienda Inglesa donaron dinero y material para el plan. Si bien al principio Mujica no lo quería, finalmente el Juntos tuvo también ingresos del Presupuesto Nacional, primero $ 105 millones por año y a partir de 2011, $ 228 millones por año.
Rodeado por niños y madres y decenas de periodistas —entre ellos de la Televisión Vasca y de Japón— Mujica jugó sus cartas para que el plan que hasta el 1º de marzo depende de Presidencia de la República, no “caiga en la parálisis de la burocracia” del Estado.
Es que la idea del futuro presidente Tabaré Vázquez es que el plan pase de Presidencia al Ministerio de Vivienda. A Mujica esa idea no lo convence del todo porque el del Ministerio es un “presupuesto frío”. Incluso, el líder del Movimiento de Participación Popular maneja la idea de que si se cobraran $ 2 o $ 3 extras en cada factura, se podrían construir casi cinco mil viviendas.
“Sigan peleando y no dejen que esto se abandone”, dijo Mujica en un discurso improvisado en La Cachimba del Piojo, en La Teja, un lugar simbólico para el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) que en los años 60 se movilizaba por esa zona.
Mujica lamentó “no tener más fuerza” para haber terminado “antes” las viviendas. La “primera etapa” del plan culmina con 3.000 viviendas, pero quedan unos 13.000 hogares en extrema pobreza que pueden ser abarcados por la iniciativa.
El mandatario afirmó que es “imposible” arreglar la situación de estas personas con las “leyes de mercado”.
“Hay muchísimos pobres que no tienen capacidad de poder pagar lo que significa comprar una vivienda por más oportunidades que les den, porque su lucha es comer y pa´ más no les da. Y como no tenemos fuerzas para solucionar todos los problemas juntos por las contradicciones que tiene la sociedad, tenemos que meternos en la cabeza que hay que darles una vivienda relativamente digna pa´ que esos gurises no tengan que vivir las peripecias que están viviendo. ¿Por qué? Porque a la larga nos va a convenir a todos, porque si se crían mejor van a ser mejores gurises. Ahora, si se crían en una casilla sin un baño, sin posibilidad de bañarse, sin los recursos más elementales que tiene la civilización contemporánea, no nos quejemos que después salen gurises resentidos, porque la sociedad les dio una cachetada”, dijo.
Además, Mujica envió un mensaje a las familias para que “no vendan” sus viviendas. “Es importante el control colectivo. Hay que custodiar esto porque si caemos en la trampa del acomodo personal, jodemos el proyecto, porque lo primero que van a decir los machetes por ahí es: “¿No ve?, le está dando casa a gente que no cuida y está protegiendo a los vagos y a los atorrantes’. Entonces, tenemos que tener solidaridad entre los más pobres”.
El futuro director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García, dijo a Búsqueda que habrá que ver en el Presupuesto Nacional cómo se inserta el Plan Juntos. “Forma parte de la evaluación; he visto cosas muy lindas del plan. Desde mi punto de vista hay que seguirlas realizando y en lo posible hacerlas crecer”.
En mayo de 2010, Mujica firmó un decreto que declaraba la “emergencia socio-habitacional” para unos 15.000 hogares. En octubre de 2011 se aprobó una ley dando mayor institucionalidad al plan.
El Plan de Integración Socio-Habitacional Juntos se creó “como una herramienta necesaria para contribuir desde el Estado y con la mayor celeridad posible a hacer efectivo el derecho de la población más vulnerable a una calidad de vida y hábitat dignos, imaginando y construyendo participativa y solidariamente un mejor futuro”, explica el Poder Ejecutivo en la presentación de la medida.
“En nuestro país aún persiste y se agrava la problemática de sectores de la población marginados de un lugar digno en la ciudad y en el territorio. El fenómeno responde a procesos que agudizan la inequidad y la segregación socio-espacial que se expresa en periferias desestructuradas, asentamientos ’irregulares’, centros urbanos degradados, casas y edificios ocupados, etc. Ante esta situación, el Plan de Integración Socio-Habitacional Juntos de Presidencia de la República tiene el propósito fundamental de aportar al enfrentamiento de las situaciones más críticas de precariedad socio-habitacional que viven amplios sectores de nuestra sociedad”, agrega.
De las 3.000 viviendas que conforman el plan hasta ahora, el 70% está en el área metropolitana. El 40% de la población atendida tiene menos de 14 años. Cada vivienda construida tiene costo promedio de U$S 25.000, a lo que se suman las horas de trabajo que aportan los vecinos.