El martes 8, los voceros oficiales confirmaron lo que casi todo el mundo preveía: Chávez, muy enfermo de cáncer, no podrá viajar hoy jueves 10 a Caracas para asumir otra vez como presidente, cargo para el cual fue electo el 7 de octubre luego de una exitosa pero muy sacrificada campaña, para su físico.
¿Réquiem bolivariano?
Salvo que ocurra un cambio imprevisto, en manos del propio Chávez o más probablemente de su “delfín” Nicolás Maduro, el nuevo gobierno que surja este año en Venezuela luego de un llamado a elecciones, tendrá la impronta del ex paracaidista.
Uno de los problemas que deberá afrontar es la devaluación del bolívar. “Tenemos que fajarnos juntos (...) para que al mismo tiempo que incrementemos el Producto Bruto Interno sigamos haciendo esfuerzos efectivos para reducir esta inflación”, dijo Chávez en el balance de 2011 ante la Asamblea Nacional y de paso recordó que el 27,6% de inflación de su gobierno fue menor al del 81% de Carlos Andrés Pérez o el pico anual de 103% de su antecesor Rafael Caldera.
El agite de un año electoral, marcado además por su enfermedad en una sociedad polarizada, sirvió como cortina de humo de los problemas de la economía.
Además de la inflación, el gobierno de Caracas debe enfrentar serios problemas de seguridad pública, mejorar los servicios en general y aumentar la producción de petróleo. Para 2015, se propuso exportar un millón de barriles diarios solo a China.
El amigo del sur.
El líder de la oposición, Henrique Capriles, que se mantuvo respetuoso respecto al estado de salud de quien lo derrotó en las urnas, pidió el martes 8 que los mandatarios extranjeros no fueran a Venezuela hasta que se resolviera de forma interna el debate acerca de la enfermedad del presidente, que tiene ribetes constitucionales y sobre todo políticos.
Mujica, a diferencia de las presidentas de Brasil y Argentina, Dilma Rousseff y Cristina Fernández, aceptó un pedido de la Cancillería venezolana, a cargo del virtual sucesor de Chávez, para viajar a expresar la solidaridad con el presidente amigo.
Mujica admitió que viajó a Venezuela sin un panorama claro de lo que puede ocurrir, porque ha recibido “información contradictoria”. Dijo que recibió informes de que “hay mucha agitación” y opinó que “lo más conveniente es bajar la pelota al piso”.
“Lo que menos conviene es tener conflictos e inestabilidad en Venezuela, pero eso depende de ellos. De mi parte, como presidente pro tempore del Mercosur estoy para ayudar a todo lo que contribuya a la concordia entre los venezolanos”, agregó.
Además de la cercanía ideológica y de las discrepancias prácticas a la hora de gobernar, los gobiernos de Uruguay y Venezuela han desarrollado una serie de contactos comerciales. Un informe de la IV Comisión Binacional de Planeamiento y Seguimiento Estratégico (Cobiseplae) Venezuela-Uruguay, a la que accedió Búsqueda, incluye venta a Venezuela de 2.400 camionetas Tiggo 4X2 en 2013, neumáticos fabricados por Funsacoop, cooperación a nivel de puertos y establecimiento de una ruta marítima entre ambos países, fortalecimiento del ganado venezolano, venta de arroz, trigo y pollo, la participación en la faja petrolera del Orinoco, suministro de crudo, aceite y coque de petróleo, proyecto sucroalcoholero de Bella Unión, logística en Nueva Palmira, alianza estratégica entre Envidrio y Venvidrio, otros en el marco del convenio Artigas-Bolívar y otros proyectos de cooperación a nivel de ciencia y tecnología y cultura.
Mujica partió ayer miércoles en un avión comercial vía Lima junto a cuatro acompañantes: el canciller interino Roberto Conde, la presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, el jefe de la custodia y su médica personal. Viajó sin agenda definida.
Xavier dijo a Búsqueda que la Presidencia del Frente Amplio aceptó integrar la delegación “solidaria”, aunque los costos de su viaje no corren por cuenta del Poder Ejecutivo.
Un día antes, el Senado autorizó al presidente a ausentarse del país para viajar a Caracas. La sesión estuvo precedida de polémica debido a que en la solicitud enviada el viernes 4, el mandatario no especificó el destino. Durante el fin de semana los legisladores de la oposición amenazaron con no votar el pedido si el mandatario no aclaraba ese punto. Finalmente, el lunes 7, Mujica envió una carta al presidente del Senado, Danilo Astori, informándole que el viaje se realizaría a Caracas.
Mujica explicó en esa carta que la Cancillería de Venezuela le solicitó su presencia en calidad de presidente pro tempore del Mercosur.
Legisladores de todos los partidos votaron a favor del pedido de salida. El único que lo hizo en contra fue Alfredo Solari, de Vamos Uruguay, por entender que Mujica tuvo un “destrato” con el Senado al no brindar desde el inicio toda la información, pero la mayoría evaluó que el presidente no fue más específico porque dudaba entre viajar a Caracas o a La Habana.
“Nadie puede negar la trayectoria de vínculos estrechos que Mujica y Chávez mantuvieron siempre, por lo tanto es importante que el presidente esté allí. Estaremos a la orden, a las decisiones que adopte el gobierno venezolano”, expresó Conde antes de viajar.
“Militante”.
Sin embargo, mientras el presidente aún estaba en vuelo y se anunciaba para hoy jueves una concentración de apoyo a Chávez en la Plaza Independencia, también comenzaron a escucharse voces críticas. “Yo creo que hay una cuestión básica: Uruguay lo que debe hacer en esencia es defender sus propios intereses y sus propios intereses pasan por no tomar actitudes que en el fondo son una intervención en asuntos domésticos de otros países”, dijo a “El Observador” el experto en política internacional Álvaro Diez de Medina.
En el mismo sentido se expresó el senador blanco Sergio Abreu. El ex canciller de Luis Lacalle dijo que había votado el viaje “en el entendido que el presidente iba a una ceremonia oficial o a hacer una visita personal. Si va a un acto político, ya es otra cosa. No era precisamente el espíritu que me animaba a votarlo”.
Mujica llegó a su destino con la noticia de que el Tribunal Supremo de Justicia interpretó el artículo 231 de la Constitución en el sentido de que el gobierno venezolano actual podrá continuar el ejercicio de sus funciones más allá del 10 de enero hasta que Chávez pueda juramentar formalmente el cargo. Al llegar a Caracas fue recibido por Maduro y a las 20.30 hora local fue entrevistado en Telesur y hoy tiene previsto asistir al acto frente al palacio de Miraflores.
“Mujica priorizó su voluntad de militante antes que la de jefe de Estado y se ve que no hay nadie en su entorno que haya podido pararlo. Sin duda que el viaje no es conveniente desde ningún punto de vista. Si el gobierno quería estar presente de alguna forma y cumplir con el pedido de la Cancillería venezolana, podría haber ido solo la presidenta del Frente” dijo a Búsqueda un diplomático de vasta experiencia.
El embajador sostuvo que “este viaje no se ha programado de manera adecuada, ya que no se conoce el programa de actividades, y lo más grave es que viola un principio fundamental en lo que hace a la diplomacia de jefes de Estado: interviene y toma partido en los asuntos internos de un país”.
Otro aspecto que enturbia el viaje de Mujica, nacido de la necesidad de expresar la solidaridad con Chávez, es la situación de Venezuela en relación al Mercosur. Un dato no menor es que su reciente ingreso al alicaído acuerdo regional fue puesto en tela de juicio por la forma en que se procesó, aprovechando la suspensión de Paraguay.
Para el senador de Vamos Uruguay Ope Pasquet, en cambio, votar el viaje “es de estilo”, pero ello no implica un juicio de antemano acerca de lo que haga o diga el presidente. “Nos reservamos el derecho a comentar eso luego”, dijo el legislador a Búsqueda.
Pasquet, que fue vicecanciller durante el primer gobierno de Julio Sanguinetti, entiende que más allá de la solución que encuentren los venezolanos, hoy jueves 10 comienza un nuevo período de gobierno y es a ese acto que fue invitado Mujica.
Política
2013-01-10T00:00:00
2013-01-10T00:00:00