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La última vez que el expresidente uruguayo José Mujica y su par español Felipe González se encontraron mano a mano fue a fines de marzo en Colombia. Ambos asumieron allí el rol de supervisores internacionales del acuerdo de paz firmado hace un año entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
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Pero el tono de alegría y esperanza que pautó ese momento duró poco. Esta semana ambos volvieron a hablar para compartir malas noticias: la antigua guerrilla, convertida ahora en el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, asegura que no se respetan las bases del acuerdo y peligra la paz lograda.
Tanto Mujica como González están “preocupados” por la situación y evalúan distintas alternativas para procurar reencaminar el acuerdo para acabar un violento conflicto de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos, dijeron a Búsqueda fuentes políticas.
Las FARC emitieron la semana pasada un comunicado en el que sostienen que “como están las cosas, este proceso de paz solo lo salva la movilización multitudinaria del pueblo en las calles”.
Aseguran además que las “grandes dificultades del proceso” de paz son “por incumplimiento de compromisos gubernamentales en todos los órdenes y por la contumacia de congresistas y de otros actores institucionales empeñados en hacer trizas la Justicia Especial de Paz, la paz, la reparación a las víctimas del conflicto y la participación política, esta última, en contravía de lo dictaminado por la Corte” Constitucional de Colombia.