El martes 20 de marzo por la mañana, solo cuatro días después de que los enfermeros Marcelo Pereira y Ariel Acevedo fueran detenidos por el asesinato de pacientes en la Asociación Española y el Hospital Maciel, el grupo Usuarios Asociación Española (UAE) se reunió con el gerente general de la mutualista, Julio Martínez.
“¿La Española está preparada para asumir todo esto?”, cuestionó uno de los representantes de UAE.
“En este momento estamos tratando de apagar el incendio”, respondió Martínez, quien mantenía reuniones a diario con la directiva de la institución para definir las primeras medidas de emergencia, con el fin de atenuar la crisis que se vivía.
Así, inmediatamente después de que se conocieran estos hechos el directorio de la Asociación Española decidió permitir el ingreso de familiares al Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) para que pudieran ver a los internados sin restricciones horarias, algo inusual hasta el momento. Además, la gerencia les ofreció a algunos funcionarios de enfermería del Centro Neuroquirúrgico —en donde ocurrieron diez asesinatos— licencia con goce de sueldo. Los que se quedaron fueron cambiados de lugar de trabajo.
La Asociación Española ajustó los sistemas de seguridad en el acceso a la medicación que se maneja en los CTI. Incluso, el acceso a la morfina se ha restringido “notoriamente”, dijeron a Búsqueda fuentes de la institución.
Los fármacos están ahora bajo llave en cajones o armarios y la llave está en poder de la nurse de turno, que circula con ella colgada de su cuello. Si por algún motivo la nurse no está o por olvido no tiene la llave y se necesita la medicación de urgencia, las autoridades de la Asociación Española colocaron una caja con tapa de vidrio, que en su interior tiene una segunda llave. Como sucede con los extintores durante los incendios, esta caja se debe romper para acceder a la llave. Una vez utilizada la medicación, se les exige a los responsables expliquen y justifiquen su accionar.
Parte de la medicación del CTI ya estaba bajo llave previo a la detención de los enfermeros asesinos, pero ahora la medicación más peligrosa y los psicofármacos se guardan por separado en cajones cerrados
Estos cambios ocurrieron tanto en el Centro Neuroquirúrgico como en los otros seis CTI que tiene la casa central de la institución, ubicada sobre Bulevar Artigas.
A su vez, los carros de reanimación, que contienen medicación, tienen ahora un precinto de seguridad. Cada vez que se usa los trabajadores deben romper este precinto y justificar su uso.
Mutualistas cambian.
Si bien los asesinatos ocurrieron en la Española y en el Hospital Maciel, el procesamiento con prisión de dos enfermeros desató una crisis en la confianza en todo el sistema. Como respuesta, todas las instituciones tomaron una serie de medidas para incrementar la seguridad.
En el Hospital Evangélico existe una “política de seguridad permanente” que se apoya además en la Comisión de Seguridad del Paciente (Cosepa), informó a Búsqueda el gerente general, Luis González Machado.
El Evangélico ha extendido el uso de pulseras de identificación de los pacientes, que antes se usaban solo en casos puntuales. También ajustó el mecanismo para acceder a medicamentos dentro de la mutualista y hubo cambios en el sistema informático.
Antes había “permisividad” en el acceso a psicofármacos, pero ahora “si no está la receta verde no se entrega”. “Puede molestar al usuario” pero se hace por seguridad, comentó González Machado.
En el Casmu también se tomaron medidas a partir del procesamiento de los enfermeros asesinos. El presidente de la institución, Gustavo Bogliaccini, explicó a Búsqueda que los principales cambios están relacionados con el procedimiento posterior a una muerte sin explicación, también llamada inopinada.
Apenas surgió la crisis, en la institución definieron reforzar el control de las historias clínicas de los pacientes que mueren en el centro asistencial. Aquellos cuya muerte sea inopinada, pasan a ser analizados por un comité creado para esa tarea.
El Casmu ya tomaba medidas de control sobre recetas médicas y fármacos, por lo tanto, no debió modificar de forma brusca los controles.
En el Círculo Católico, en tanto, su presidente, Daniel López Villalba, aseguró que la institución posee los únicos CTI del país “reconocidos internacionalmente”. Además, dijo que fueron de los primeros en instalar la comisión de seguridad del paciente. Interior. En el interior del país se están tomando medidas de corrección del manejo de medicamentos, que incluye la clasificación y etiquetado de los medicamentos más peligrosos, una selección de fármacos bajo llave y una sistematización de los vencimientos y las órdenes médicas.
Las resoluciones implican mejorar la identificación del paciente y evitar caídas colocando barandas en todas las camas, informó a Búsqueda Emilio Specker, presidente del Sanatorio Cantegril de Maldonado, que integra la red de la Federación Médica del Interior (Femi).
Hace tiempo que Femi comenzó a trabajar en seguridad, primero en el Sanatorio Americano en Montevideo. Ahora el proyecto se extendió a las mutualistas de Rocha, Maldonado, Canelones y Rivera, y el objetivo es ampliarlo a las 23 instituciones que integran la federación.
Femi creó una comisión, integrada por representantes de las instituciones, para monitorear y evaluar una vez al mes el avance de las medidas que se están tomando.
“Debemos mejorar la confianza de la gente y tratar de que más instituciones se pongan a trabajar en esto”, opinó Specker.
Durante una reunión en Maldonado, autoridades de Femi le plantearon al ministro de Salud, Jorge Venegas, incluir la seguridad del paciente como una meta para todo el sistema y que eso repercuta en el dinero que reciben del Estado.
“Hay que recorrer un camino bastante largo y además costoso. De inmediato no se ven los resultados y la gente lo que ve primero es el gasto”, comentó Specker.
Hay instituciones que están en un “equilibrio inestable” en el plano económico, por lo que no pueden afrontar estas inversiones a largo plazo. “Si esos recursos vinieran y se instrumentaran a través del Ministerio sería mejor para todos”.
“Es bueno empezar a compararse y ver qué herramientas usan las instituciones para mejorar y poder dárselas a otras instituciones, sean o no de Femi”, opinó Specker.