• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Nadie puede evitar querer lo que quiere

    Columnista de Búsqueda

    Nº 2270 - 4 al 10 de Abril de 2024

    Nos explicó George Duby que en torno al primer milenio de nuestra era se dio un cambio de paradigma considerable en la cultura material y mental de la Edad Media. No es un albur que esa transformación ocurra con la apertura de ciertas rutas comerciales, con la formación del imperio unificado de Occidente en torno al liderazgo del germano Otón, con la aparición de nuevos productos —claramente las legumbres y en particular la arveja, rica en hierro— que mejoraron la expectativa de vida y el rendimiento funcional de las personas. Poco tiempo más tarde emergerían, como directo resultante, el espíritu de Cruzada y de su mano la conciencia de pertenencia a un proyecto mayor de identidad que trazó fuertemente las fronteras entre el mundo de la dignidad cristiana fundada en la libertad personal y el infierno de la sumisión oriental.

    Tal contexto ubica el aporte de Bernard de Clairvaux, forjador de la Segunda Cruzada, como emergente de las profundas transformaciones. En particular nos permite entender el fuego de la existencia libre como seña diferencial de la concepción de la libertad como base de la moral personal y, por ende, como vínculo del hombre con Dios. En su tratado sobre el libre albedrío, observa que la diferencia entre la voluntad y aquello que ocurre a pesar de ella representa la distinción básica de la cualidad responsable y heroica de la persona. Entiende que la vida, el sentimiento, la atracción, la memoria, la razón y demás dependen de la necesidad en la medida en que no están sujetos al control de la voluntad. “La voluntad —dice— no puede ser privada de libertad, porque le es imposible no obedecerse a sí misma (pues nadie puede evitar querer lo que quiere o querer lo que no quiere). Si una persona pudiera no desear nada en absoluto o desear algo, pero no con la ayuda de la voluntad, entonces la voluntad estaría privada de libertad. De aquí, supongamos, se sigue la regla de que los irracionales, los niños, y también los que duermen, no son acusados ??de ningún acto, bueno o malo, porque, por supuesto, al no tener control de su razón (ratio), no pueden usar su propia voluntad y, como resultado, no pueden tener libre juicio”.

    Así, pues, como la voluntad no tiene nada libre, excepto ella misma, con justicia no puede ser juzgada sino por sí misma. Por eso concluye honrosamente que ni una mente perezosa ni una memoria débil ni deseos inquietos ni sentimientos embotados ni una vida ociosa en sí mismos hacen a una persona culpable, así como las cualidades opuestas no la hacen inocente, porque está claro que pueden ocurrir por necesidad e independientemente de la voluntad.

    En esta dirección el santo de Clairvaux destaca que la voluntad sola por el hecho de que, debido a la libertad que le nace, no puede contradecirse por ninguna fuerza, por ninguna necesidad, hace muy merecidamente a la criatura justa o injusta, digna de bienaventuranza o sufrimiento, ya que armoniza sus acciones con la verdad o la falsedad. Y como resultado de esto, a ese consentimiento voluntario y libre, del que depende todo juicio, lo denomina elección libre de la voluntad; elección, en lo que se refiere a la razón (ratio). Pero, por supuesto —comenta Bernard—, “libre no es la libertad de la que habla el apóstol: ‘Donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad’ (II Cor., III, 17). Esta libertad es libertad del pecado, como dice en otro lugar: ‘Porque cuando erais esclavos del pecado, entonces erais libres de la justicia… Pero ahora que habéis sido libres del pecado y habéis llegado a ser esclavos de Dios, vuestro fruto es la Santidad, y el fin es la vida eterna’ (Rom. VI, 20; 22). ¿Quién, estando en carne de pecado, exige para sí libertad del pecado? Por lo tanto, para ser justos, cuando hablo de libre elección no me refiero a esta libertad. También está la libertad del sufrimiento. Pero ¿hay alguien que imagine esa libertad? Por lo tanto, rechazamos rotundamente el nombre de libre elección para dicha libertad. En consecuencia, consideramos que libertad frente a la necesidad es el término más apropiado para este término, ya que es claro que lo necesario es lo opuesto a lo voluntario”.

    Toda la dignidad del hombre, en este sentido, consiste en superar o vivir superando el lastimoso estado de necesidad, o de miseria, para usar la exacta expresión de Pascal.

    // Leer el objeto desde localStorage