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    No a la “cuota de género”

    Sr. Director:

    — El 97% de la gente muere acostada.

    — El 100% de los niños nacen de barriga de mujer.

    — El 62% de los jueces del Poder Judicial son mujeres.

    — En Magisterio las mujeres son más del 70%.

    Pregunto: ¿Las camas son mortales? ¿Los hombres no tienen “derecho” a la gestación? ¿El Poder Judicial y el Magisterio discriminan a los varones?

    Desde luego que son preguntas retóricas y esperpénticas, a partir de datos estadísticos incontrovertibles. Ilustran que es perfectamente posible llegar a conclusiones disparatadas a partir del análisis porcentual simple, porque los porcentajes son cuantitativos, la calidad del asunto queda ausente.

    No estoy de acuerdo con la cuota “de género”, ni con ninguna “cuota”, porque son inconstitucionales. “Artículo 8º.- Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”. El texto es tan claro que no admite discusión.

    No obstante se sigue discutiendo, y siendo la discusión razonable buena en sí misma, es importante participar en ella, especialmente porque hay en estos tiempos una sistemática condena a lo que no es “políticamente correcto”, y es probable que esta reflexión me acredite acusaciones de misoginia, machismo, antifeminismo, que nada aportan al debate y carecen de valor argumental.

    Como he dicho muchas veces, “soy feminista, porque me gustan mucho las mujeres”, y agrego que no es necesario ponerse zapatos de taco alto para reconocer y respetar las cargas que supone la condición femenina, empezando por la maternidad, que ciertamente no puede ser modificada legislativamente.

    También es bueno agregar que el “machismo” ha sido en parte una construcción cultural de las madres, que in pectore desean que su hijo responda al arquetipo del tango de Collazo y Fontaina (año 1928): “mama, yo quiero un novio, que sea milonguero, guapo y compadrón…

    Pero, volviendo a la “cuota de género”, que se implantó en forma experimental, es bueno prestar atención al texto de la Ley N° 18476 que dice:

    Artículo 1

    Declárase de interés general la participación equitativa de personas de ambos sexos en la integración del Poder Legislativo, de las Intendencias Municipales, de las Juntas Departamentales, de las Juntas Locales Autónomas de carácter electivo, de las Juntas Electorales y en los órganos de dirección de los partidos políticos.

    Artículo 2

    A los efectos establecidos en el artículo anterior y para las elecciones que se convoquen conforme a lo dispuesto en las Disposiciones Transitorias literales W) y Z) de la Constitución de la República, y en toda elección de primer grado que se celebre para la integración de las autoridades nacionales y departamentales de los partidos políticos, se deben incluir, en las listas o nóminas correspondientes, personas de ambos sexos, en cada terna de candidatos, titulares y suplentes, en el total de la lista o nómina presentada. La presente disposición también regirá para las elecciones de segundo grado a efectos de integrar los respectivos órganos de dirección partidaria.

    A su vez, y para las elecciones nacionales y departamentales que se indican en el artículo 5º, cada lista de candidatos a la Cámara de Senadores, a la Cámara de Representantes, a las Juntas Departamentales, a las Juntas Locales Autónomas de carácter electivo y a las Juntas Electorales deberá incluir en su integración personas de ambos sexos en cada terna de candidatos, titulares y suplentes, en el total de la lista presentada o en los primeros quince lugares de la misma. El mismo criterio se aplicará a cada lista de candidatos, el titular y sus suplentes a las Intendencias Municipales.

    Los Art. 3 y 4 son de procedimiento.

    Artículo 5

    Lo dispuesto en el inciso primero del artículo 2º de esta ley regirá desde las elecciones internas a celebrarse en el año 2009 y lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 2º regirá para las elecciones nacionales y departamentales de los años 2014 y 2015, respectivamente.

    En función de los resultados obtenidos en la aplicación de las normas precedentes, la legislatura que se elija conforme a las mismas evaluará su aplicación y posibles modificaciones para futuras instancias electorales ”.

    La única evaluación que he escuchado, es una evaluación cuantitativa; parece que las mujeres que ingresaron al Parlamento (un 20%) serían “pocas”. La ley interpretada en forma estricta habilita un máximo del 30%, pero nadie ha analizado si la experiencia ha sido satisfactoria, si la calidad del trabajo legislativo ha mejorado, si la representación, más allá del sexo, es eficaz.

    Convengamos que 20 legisladoras brillantes, hubieran sido más que suficientes para generar un cambio extraordinario en la bastante penosa gestión parlamentaria nacional; porque lo cualitativo es lo que hace la diferencia, y ninguna de esas 20 legisladoras brillantes necesitaría cuota para 2019.

    Claro que más allá de porcentajes, hay legisladoras con experiencia, con votos propios, de distinguida trayectoria, que no están en el Parlamento por ser mujeres, sino por sus méritos, y las hay en todos los lemas; también hay quienes han llegado al Parlamento, sin méritos ni capacidad ni título, a veces en ancas de un apellido con prestigio partidario, y de esos casos también hay de ambos sexos.

    En resumen, la “ley de cuotas” que declaró de “interés general” la integración “equitativa de personas de ambos sexos”, fue una experiencia cuyo resultado no ha sido evaluado con seriedad, entre otras cosas porque la discusión se está produciendo con una fuerte presión de quienes tienen un importante interés, no ya en la “representación de género” (que sigue siendo inconstitucional), sino en su propia permanencia por cinco años más.

    Sin duda habrá negativas indignadas, pero francamente no serán creíbles; los problemas del país pasan por otro lado. Y aunque se haya disculpado, tiene razón el intendente Carmelo Vidalín que —en un claro caso de “sincericidio”— manifestó que si fuera diputado, no votaría la “ley de cuotas”, y agregó: “Creo que la presión que ejerce un puñadito de mujeres sobre todo el sistema, que se deja dominar, no es bueno. Creo que la mujer que tiene vocación de servicio se gana el lugar por sí misma”.

    Es verdad, las mujeres deben participar más en política, pero eso deben hacerlo las mujeres dentro del partido de su preferencia (en Salto, una departamental organizó por iniciativa femenina una “guardería”, para que las mujeres no tuvieran que optar entre participar en las reuniones o cuidar sus niños), y de mi experiencia sé que por capacidad de realización, carácter y dinamismo, las mujeres que lo desean tienen gran éxito en la actividad política.

    Para terminar, si en lugar de reclamar mantener o ampliar la “cuota”, simplemente se animaran a encabezar una lista, es probable que más temprano que tarde, los que reclamen “cuota” sean los hombres, y también estaré en contra.

    M. J. Llantada Fabini