N° 1754 - 27 de Febrero al 05 de Marzo de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo todos los años, a fines de febrero el USDA (Departamento de Agricultura de EEUU) dio a conocer su informe de Proyecciones de la Agricultura 2013/2023. La próxima década promete ser mucho más promisoria que la pasada, partiendo de la premisa de que todas las proyecciones para el comercio mundial de trigo, soja y maíz se presentan con un fuerte aumento. El comercio actual de trigo, maíz y soja llega a un total de 373,7 millones de toneladas y de acuerdo con las proyecciones para el 2023 llegará a un total de 474,2 millones de toneladas, un incremento del 27% con respecto a hoy.
En términos absolutos, la soja es el producto que más expansión registra a futuro en el comercio global, con un aumento proyectado de 42,1 millones de toneladas o su equivalente del 38%. En segundo lugar de aumento en su comercio mundial se ubica el maíz, con un crecimiento en sus exportaciones de 34,6 millones de toneladas, equivalente al 31%. Por último, el comercio mundial de trigo se proyecta con un aumento de 23,8 millones de toneladas, equivalente al 15%.
La soja y el maíz en forma conjunta son responsables del 76%, unos 76,7 millones de toneladas, del incremento del comercio global de los tres productos.
De acuerdo con la historia reciente, los dos productos, maíz y soja, cuyo aumento en el comercio mundial, en términos de mercado, es equivalente al incremento de su demanda de importación-exportación, que han concentrado su mayor expansión en su producción y saldos exportables durante esta última década, se encuentran localizados en países de Sudamérica.
Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay han sido los principales motores que han podido abastecer el crecimiento de la demanda mundial en esta última década, principalmente de soja y maíz, y lo seguirán siendo durante la próxima.
Si en el pasado China fue el principal factor para el mercado de soja, durante la década venidera lo será aún mucho más. En términos de definir quiénes serán los principales países importadores de soja de aquí hasta el 2023, en función del crecimiento de su demanda vía importaciones, la respuesta es una sola: China seguirá siendo la locomotora del mundo agrícola. Veamos: para el 2023/24 el comercio mundial de soja se proyecta en 151,7 millones de toneladas, un incremento de 42,1 millones de toneladas con respecto a las cifras de comercio actual de 109,6 millones de toneladas. Para el mismo período se proyectan importaciones de China por un total de 112,3 millones de toneladas, un incremento de 43,3 millones con respecto al volumen de 69 millones que los chinos importan en la actualidad. En conclusión, el 100% del crecimiento del comercio mundial de soja, de aquí hasta el 2023, se concentra en un solo destino, que vuelve a ser China.
Por el lado de la oferta, el USDA proyecta una activa participación del Bloque de Soja Sudamericano, como sucedió en la última década. Para el 2023, las exportaciones de Brasil se proyectan con un crecimiento de 22,5 millones de toneladas, en Argentina el incremento estimado es de 6,6 millones de toneladas, en Estados Unidos de 7,5 millones y para otros países de Sudamérica (Uruguay, Paraguay y Bolivia) la proyección de aumento de exportaciones es de 3,5 millones de toneladas. En términos de aumento de superficie necesario para poder sostener un incremento de la producción de 40,1 millones de toneladas para cumplir con las proyecciones de mayores exportaciones elaboradas por el USDA, se debería ampliar la superficie de siembra de soja en 14,3 millones de hectáreas. Desde el punto de vista de la práctica, es imposible incrementar la producción en función solamente de la expansión de las fronteras agrícolas; hace falta también un aumento de los rendimientos por hectárea. Y es aquí donde debemos considerar el aporte de la mejora genética. Asumiendo un incremento de los rindes, por mejora genética o biotecnología, del 2% anual, el aumento de superficie necesario sería de 12,7 millones de hectáreas, un número también muy alto considerando el actual potencial de expansión de la frontera agrícola de acuerdo con cada país. Dentro de toda esta proyección, Uruguay debería acrecentar su superficie de soja en 500.000 hectáreas durante los próximos 10 años, proyección que solo puede ser cumplida ante un escenario de precios de soja relativamente más altos que los actuales, o un cambio en la paridad cambiaria actual y de la relación insumo-producto.
(*) El autor es argentino, analista de mercados y director de AgriPAC Consultores (www.agripac.com.ar)