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    Olas de calor y salud ocupacional

    Nº 2237 - 10 al 16 de Agosto de 2023

    En las últimas semanas, 80% de la población mundial se vio afectada por niveles de calor estadísticamente improbables. Las altas temperaturas impactaron simultáneamente el sur de Estados Unidos, México, el sur de Europa, el Norte de África, Medio Oriente y varias regiones de Asia. Por ejemplo, la ciudad de Phoenix, en Estados Unidos, registró 31 días consecutivos con temperaturas mayores a los 43 °C. En Europa, las temperaturas estuvieron entre 10 y 15 grados por encima de sus niveles usuales. Un municipio en Xinjiang, China, alcanzó los 52 grados. Y en India, que en general sufre temperaturas altas en mayo y junio, las temperaturas mayores de 40 grados aparecieron ya a principios de abril.

    Si bien parte del fenómeno tiene que ver con El Niño, la comunidad científica asegura que las olas de calor se han vuelto más probables, más prolongadas y con picos más extremos como consecuencia del calentamiento global. De acuerdo al consorcio de investigadores World Weather Attribution, las condiciones sofocantes del último mes habrían sido virtualmente imposibles sin la quema de combustibles fósiles y la consecuente liberación de gases de efecto invernadero, que atrapan el calor en la atmósfera y calientan el planeta.

    Los calores extremos pueden tener impactos severos en la salud y en la productividad de los trabajadores. Como editora de la revista Journal of Health Economics, me tocó evaluar recientemente un artículo que analiza el efecto de las altas temperaturas en la salud de los trabajadores. Los autores estudian los reclamos de subsidios por enfermedad en la provincia de Victoria, Australia, entre 1985 y 2020 y los asocian con los niveles altos de temperatura. En los días en que la temperatura supera los 31 °C, los reclamos de subsidios aumentan 5% en relación con un día con temperaturas de entre 18 y 21 °C. Estos resultados son similares a los encontrados por otros autores para Texas y California, aun cuando las diferencias económicas, climáticas, de cobertura de enfermedad, y de políticas de salud ocupacional son considerablemente distintas entre las regiones.

    Los autores encuentran que los trabajadores más afectados por el calor son los que trabajan en actividades al aire libre, como el agro y la construcción. Pero también son altamente vulnerables los trabajadores manuales en actividades de limpieza o cocina, o los que se dedican a oficios como la metalurgia, la carpintería o la mecánica de motores. Y en general lo que se observa es un aumento en los reclamos por accidentes de distintos tipos.

    ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo al calor? Cuando la temperatura sube por encima de determinados niveles, el metabolismo del cuerpo se acelera, elevando la temperatura corporal. El corazón responde bombeando sangre hacia la piel, donde los vasos sanguíneos se dilatan y enfrían el cuerpo a través de la evaporación del sudor. Si el cuerpo pierde demasiada agua y sal debido al exceso de sudor, se produce un agotamiento que puede llevar a mareos y náuseas, deshidratación y eventualmente a que el cuerpo deje de producir sudor o que genere daño en algún órgano.

    Más allá de estos efectos extremos, alcanza con un poco de estrés por calor para que la capacidad de concentración se vea alterada. Varios estudios muestran que el calor impacta en la capacidad de tomar decisiones y reduce las habilidades motoras. Resultados de experimentos en laboratorio muestran, además, que la capacidad de realizar tareas se reduce ya a partir de temperaturas de 24 °C. Este es uno de los mecanismos que pueden explicar el aumento en los reclamos por accidentes durante los días de calor.

    Un mecanismo alternativo es la exposición a mayores riesgos ambientales, como ser las superficies calientes, las reacciones químicas o los incendios. El estudio de Australia encuentra, justamente, que un porcentaje importante de los reclamos por accidentes atribuibles al calor se debe al contacto con objetos calientes. Aunque se observan también otros tipos de accidentes que parecen tener más que ver con un deterioro de las capacidades fisiológicas de los trabajadores.

    Son varios los países que han tomado o están tomando medidas para mitigar los efectos de las altas temperaturas en sus trabajadores, incluyendo la alteración de las horas de labor para aquellos que trabajan al aire libre y la educación sobre los efectos de las altas temperaturas en el organismo. China requiere desde 2012 que las empresas provean medidas protectoras para los trabajadores al aire libre (por ejemplo, ofreciendo sombra e hidratación). En España, se aprobó en mayo una normativa que exige a las empresas limitar las jornadas al aire libre de sus empleados ante episodios meteorológicos adversos (lo que incluye las temperaturas extremas), así como garantizar su adecuada protección. Aunque en Estados Unidos no hay una reglamentación federal, algunos Estados, como California, Washington State, Colorado y Oregon han adoptado estándares de protección contra el calor extremo. En Victoria, Australia, la actividad de la construcción se detiene cuando las temperaturas alcanzan los 35 °C. Los californianos que trabajan al aire libre tienen derecho a sombra, agua, primeros auxilios y descansos de 10 minutos cada dos horas de trabajo cuando las temperaturas exceden los 35 °C.

    En Uruguay no estamos ajenos a estas olas crecientes de calor. De acuerdo a Inumet, en el verano del 2022/23 la temperatura máxima registró anomalías positivas de entre 1,6 °C en Carrasco (la más baja) y 3,4 °C en Artigas y Mercedes (las más altas), lo que ubica al reciente verano como el de mayores anomalías en las temperaturas máximas de los últimos 42 años. En la región norte del país, el 82% de los días del verano tuvieron temperaturas máximas por encima del promedio climatológico, mientras que en la región sur la temperatura máxima media estuvo por encima del promedio en 74% de los días.

    En el marco de veranos cada vez más calurosos, es preciso considerar qué medidas de adaptación ofrecer para proteger la salud en el trabajo. Medidas como detener el trabajo o alterar las horas en los días muy calurosos pueden resultar cada vez más difíciles de implementar si la cantidad de días con temperaturas extremas sigue aumentando. Medidas como ofrecer hidratación, acceso a ambientes con sombra o acondicionados, o ropa adecuada pueden resultar más viables. Además de cuidar el riesgo de deshidratación y el estrés por calor en los trabajadores, será preciso administrar los riesgos en el ambiente provocados por el calor.

    Dillender, M. (2021). Climate change and occupational health: Are there limits to our ability to adapt? Journal of Human Resources, 56(1), 184-224.

    Ireland, A., Johnston, D., & Knott, R. (2023). Heat and Worker Health. Journal of Health Economics. Available online 1 August 2023, 102800.

    Park, J., Pankratz, N., & Behrer, A. (2021). Temperature, workplace safety, and labor market inequality.

    Inumet. Boletín trimestral N° 1. Informe de verano 2022/2023.