N° 1820 - 18 al 24 de Junio de 2015
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFue uno de los representantes más locos del jazz o del free jazz, donde la melodía tiende a desaparecer, aunque en su caso nunca desapareciese del todo. Texano de nacimiento, furibundo como saxofonista alto (también violinista y trompetista) y gran compositor (Lonely Woman es un estándar indiscutible), Ornette Coleman grabó discos que han marcado la historia del jazz como Something Else!!!, At the Golden Circle y Sound Grammar. Un sonido revoltoso, inquietante, a veces melancólico, nada complaciente, siempre atrevido y experimental, difícil.
Su primera influencia en el saxo alto fue el ignoto Red Connor, que “sonaba como Parker y Coltrane antes que Parker y Coltrane”, según Ornette. Sin apartarse nunca de su instinto, se encargó de llevar adelante una corriente de la que él fue prácticamente el único representante. Tuvo el valor de desarrollar una música que muchas veces lo dejó en la vereda de enfrente, solo. Formaba tríos o cuartetos sin piano, lo que originaba muecas de desagrado en los empresarios de las compañías discográficas. Es el precio que muchas veces hay que pagar para insistir en algo auténtico.
Integra el panteón de los astronautas musicales que viajan a regiones ignotas difíciles de compartir pero necesarias. Pioneros, le dicen. Pat Metheny, cuya música nada tiene que ver —en principio— con la de Ornette Coleman, era uno de sus grandes admiradores. Y tanto es así que grabaron un disco juntos: Song X, donde Metheny se contagia del saxofonista y se anima a entrar en el espacio interestelar.