Como sucede a comienzos de cada año, la casa de remates Castells realizó una interesante y variada subasta de arte moderno y contemporáneo que, esta vez, tuvo lugar el jueves 10 de enero en el Hotel Conrad.
Como sucede a comienzos de cada año, la casa de remates Castells realizó una interesante y variada subasta de arte moderno y contemporáneo que, esta vez, tuvo lugar el jueves 10 de enero en el Hotel Conrad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn lo previo algunas obras sobresalían especialmente, como “Lechuza sobre fondo ocre”, de Amalia Nieto, “Abstracto Siglo XX”, de Nelson Ramos, “La aurora boreal de las tres en punto”, de Hugo Longa, “Deep Ocean”, de Leopoldo Nóvoa, “Mancha”, de Hilda López, “Marcha”, de Carlos Páez Vilaró, “Vibrante 60-77”, de María Freire”, “Fricción”, de Lincoln Presno, “Mujer y sol”, de Miguel Ángel Pareja, “Gallo”, de Aldemir Martins, “Marineros”, de Ignacio Iturria, y “Esfera roja y negra”, de Gerardo Katz.
Pero no todas estas piezas recibieron el favor de los oferentes. Y otras, como suele ocurrir en esta subasta, llegaron a las nubes.
“Deep Ocean”, de Nóvoa, fue vendida en U$S 2.500, mientras que “Mancha”, de López, fue rematada en U$S 4.000 y “Marcha”, de Páez Vilaró, terminó costando U$S 2.600.
“Amores de estudiante”, también de Páez Vilaró, un acrílico sobre tela de 130 x 100 centímetros fechado en 1995, se remató en U$S 13.000, mientras que otro acrílico sobre tela, pero mediano y con un lenguaje singularmente distinto, obra de Antonio Llorens, se remató en U$S 30.000.
Los otros plásticos que pasaron la barrera de los U$S 10.000 fueron José Pedro Costigliolo, con “Rectángulos y cuadrados”, que alcanzó exactamente esa cifra, así como Raúl Pavlotzky, cuya mediana y misteriosa técnica mixta sobre fibra titulada “Abstracto” se comercializó en U$S 17.000, mil dólares menos que otro cuadro abstracto del gran Juan Ventayol.
La espectacular témpera sobre cartón “Mujer y sol”, en la que Pareja dejó estampados su dominio del color y su capacidad de síntesis, trepó hasta los U$S 28.000, el “Avión Multicolor” de José Gamarra llegó a los U$S 19.000, en tanto que las “Caras”, de Jorge Páez, se vendieron en U$S 11.000, mil dólares más de lo que terminó costando “Mundo Inverso” —acrílico y óleo sobre tela—, una obra pequeña de Marcelo Legrand, un pintor que el año pasado realizó una gran muestra en el Museo Nacional de Artes Visuales, que en este momento está exhibiendo en el Centro Cultural Kavlin de Punta del Este y que maneja la línea, el color y las grandes dimensiones como pocos en el Uruguay contemporáneo.
Un párrrafo aparte merece el escultor Pablo Atchugarry, que acaba de editar el primer tomo de su catálogo comparado, en italiano y a través del sello Electa, que está mostrando lo mejor de su obra en su fundación de Manantiales y que, en esta ocasión, volvió a tener éxito en un remate —sus piezas en Christie’s raramente bajan de U$S 50.000— con una escultura de 129 x 23 x 9 centímetros realizada en mármol de Carrara, perteneciente a una colección particular y que, con los pliegues tan personales que caracterizan su obra, se remató en U$S 68.000.