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La omnipresente e inevitable imagen oficial de José Gervasio Artigas pintada por Juan Manuel Blanes en 1884 está en escuelas, liceos, oficinas, plazas. Es la que todos (o casi todos) tienen en mente. El documental Detrás del mito (desde hoy jueves 29 en la sala del Auditorio Nelly Goitiño y desde el 14 de julio en Cinemateca Pocitos) es precisamente una ilustración del título. Dirigido por Macerlo Rabuñal, el largometraje explora la creación y naturalización de la imagen oficial de Artigas. Enfocado en el óleo Artigas en la puerta de la Ciudadela, y con entrevistas a historiadores, artistas plásticos, especialistas en historia del arte y antropología, el trabajo —que en un principio se centraba en el cuadro de Blanes— expone los mecanismos de construcción y transformación de los héroes históricos y el papel del arte en los mitos nacionales.
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El filme comienza con un discurso del entonces presidente José Mujica, que asegura que lleva años preguntándose si la admiración que genera la trayectoria y el pensamiento de Artigas proviene de hechos reales o si es una muestra de la necesidad del pueblo uruguayo de tener una figura simbólica que los una. Historiadoras y críticas de arte como Emma Sanguinetti, Laura Malosetti y Alicia Haber, el atropólogo Nicolás Guigou, los plásticos Clever Lara y Fernando Corbo, el historiador y periodista Nelson Caula, entre otros, despliegan datos e ideas sobre el cuadro de Blanes y las mutaciones de “nuestro héroe máximo”.
Otras aproximaciones también han intentado explorar lo que hay más allá del icono. Desde el cómic Prócer zombie, de Silva Bros., al libro El padre nuestro Artigas, que presenta una selección de imágenes del general diseminadas por distintos espacios de la ciudad, en billetes de N$ 10.000, con el cuerpo de Charles Atlas ataviado con un taparrabos de leopardo.
Hay versiones más íntimas, más privadas. La artista plástica Pilar González se interesó por Artigas y se adentró en su mundo “en esa época en la que uno comienza a mirar hacia atrás, a buscar raíces”, comenta a Búsqueda. “Lo hice apasionadamente, sin disciplina, ávida por saber y cuanto más leía, más quería saber. Ese proceso se intensificó cuando descubrí por información que me facilitó una prima, que un antepasado nuestro, junto a su familia, fue parte del éxodo. Revisé los registros de las familias que acompañaban a Artigas y allí estaba. Significó encontrar mis propios lazos de unión con Artigas”.
Tras varias charlas, libros y documentos, decidió reflejar a ese prócer que imagina. “No son retratos”, afirma la artista plástica. “Son imágenes de mi Artigas, el que imagino, el que sueño, el que mi mano plasma”. Los dibujos impactan con su sencillez y la áspera tensión que contienen. Ninguno muestra un momento específico. “No tienen ninguna referencia a la iconografía oficial, son hijos de mis emociones, nada más”.
El doctor Osvaldo Arén es especialista en oncología médica. Es uruguayo y reside en Chile desde hace varios años. Es un declarado aficionado a Artigas, y como tal es presentado en el documental Detrás del mito. Sin ser historiador, Arén es una de las personas que más ha estudiado su figura. “Desde pequeño sabía que el único retrato verdadero de Artigas era el que realizó Alfred Demersay, que lo muestra en sus últimos días de vida en Paraguay. Que los demás son interpretaciones de grandes artistas uruguayos”, explicó a Búsqueda. “Años atrás, atendiendo al padre de un médico forense infantil que trabajaba en Estados Unidos, me enteré del trabajo de Stephen Mancusi, detective de policía de Nueva York, especialista en arte forense”. Arén tardó tres años en comunicarse con Mancusi. La razón: aquel forense infantil le había comentado que el oficial era un pope en la materia (participó como retratista en el caso de la desaparición de Madeleine Mc Cann en Portugal en 2008), y que difícilmente iba a responder.
No fue eso lo que sucedió. Mancusi manifestó su interés en el trabajo y solicitó retratos orales y material gráfico disponible de los hijos y demás descendientes de Artigas. Arén se contactó con el historiador Nelson Caula, que se encargó de recopilar todo el material, rápidamente enviado a Mancusi. Mientras exploraban y recopilaban materiales, llegó una noticia: se había encontrado en Paraguay un daguerrotipo del general. Arén se trasladó hasta allí, vio el retrato, se asombró, se emocionó y se lo presentó a Mancusi.
Pero no: ese no era Artigas. Al final, tras el análisis forense, resultó que el señor del daguerrotipo era Lázaro Gadea, un sacerdote uruguayo que anduvo por Paraguay. Y bastante parecido a Artigas.
Las descripciones orales de las personas que conocieron al prócer fueron determinantes. En junio de 2012 quedó listo el retrato, que, según su propio autor, es fiel entre un 80% y 85%. “No era una cara conocida para mí. Su mirada realmente me impactó”, dice Arén, desde Santiago de Chile. “Este retrato borró los anteriores que tenía en mi mente. Es una sensación un poco rara. Como encontrarse con la imagen de un familiar cuya foto nunca vi”. Ese Artigas calvo, de cara larga y labios finos, sin dientes, está en la casa de Arén y en la portada del libro Artigas Ñemoñaré II, de Caula. “Hay reproducciones del retrato en la embajada de Uruguay en Chile, hay también en Argentina”.
Arén tiene la intención de crear un busto del prócer y obsequiárselo al presidente Tabaré Vázquez. Decidió combinar los retratos de Mancusi y Demersay y dar forma a una escultura. Buscando información en la web se encontró con la página del Archivo Nacional del Patrimonio 3D (ANP3D), un proyecto que, por medio del escaneo tridimensional realiza réplicas digitales de las estatuas y monumentos históricos más importantes de Uruguay. Cualquiera que tenga acceso a una impresora 3D puede crear su propia réplica de, por ejemplo, Senaqué o Tacuabé.
El ANP3D nació, precisamente, con Artigas, con la realización de una obra a partir de su monumento saludando con sombrero, históricamente, el primero que se hizo del prócer. La confección fue encargada en 1894 al pintor y escultor Juan Luis Blanes, que falleció en un accidente de tranvía antes de culminar el trabajo. “El Estado necesitaba una imagen tridimensional del prócer y le solicitó a Juan Manuel Blanes, su padre, la terminación de la obra”, explica a Búsqueda Fernando Foglino, uno de los directores del ANP3D. “Blanes accedió y lo hizo sin cobrar honorarios. A cambio, pidió que ese fuera el retrato oficial de Artigas y que se le hiciera la mayor cantidad de réplicas posible. Cuando la estatua fue descubierta, en San José de Mayo, la firmó con el nombre de su hijo. Le dio a Juan Luis la obra que no pudo concluir. Y perpetuó su nombre en cada nueva réplica”.
Hay más de 100 reproducciones por todo el país. Durante mucho tiempo, la estatua fue un regalo diplomático. Está en Francia, México, Chile y Estados Unidos, en Montevideo, la ciudad del condado de Chippewa. “Ahora sí, el sueño y el pedido del padre se multiplicó infinitas veces”, dice Foglino.
Con la intención de crear un busto a partir de un retrato científico y no emocional, Arén se comunicó con los responsables del ANP3D. Les presentó el trabajo de Mancusi y les propuso crear una escultura digital desde este dibujo y el de Demersay. “Nosotros hacemos el trabajo inverso”, relata Foglino. “Pasamos el busto ya hecho hacia lo digital. En este caso se trató de llevar de las dos dimensiones de los dibujos al 3D”. Se necesita contar con una buena cantidad de información para llegar al volumen de un busto 3D a partir de una imagen de perfil y otra de frente. Esa información no existía. Riveiro y Mancusi mantuvieron un diálogo constante para llenar las lagunas. Cuando finalmente el busto estuvo terminado, Mancusi no anduvo con vueltas: “Ahí está, es así. Artigas lucía así cuando tenía 82 años en Paraguay”.