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Sucede en las mejores familias: se muere el renombrado escritor y rascan sus trabajos hasta encontrar algo, ya sea en la computadora, en carpetas, en cajones o maletines, entre los libros de la biblioteca, en la cocina, el garage o el baño. Se revisa bien, como hacen los ladrones. En este caso, los herederos del gran Kurt Vonnegut (1922-2007) hallaron seis cuentos, un ensayo y un relato inconcluso. Está claro: no es el mejor Vonnegut ni de cerca, pero... es Vonnegut, uno de los grandes escritores norteamericanos contemporáneos. Si el viejo viviera, los hubiese sacado a todos a patadas de su casa (familiares, editores, curiosos) porque ninguno de sus textos estaba terminado, y por lo tanto no merecía ser publicado. Algo parecido a lo que ocurre cuando se editan discos con tomas alternativas y falsos comienzos. Ya se sabe: siempre está el sucio dinero de por medio o la voracidad de lectura de los amantes incondicionales. Hasta aquí, el medio vaso vacío.
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Ahora veamos el aspecto positivo del asunto. Hay escritores que son valiosos incluso en sus borradores, en un papel suelto con dos o tres párrafos, garabateando cualquier cosa o haciendo la lista de la feria. Es el caso de Vonnegut.
“Entre tibio y Tombuctú”, el primer relato, presenta a un pintor que vive obsesionado con reencontrar a su mujer fallecida. No es gran cosa. Luego viene “Roma”, que trata de una representación teatral amateur cuyo rol protagónico fue conferido a una actriz inútil por completo. Tiene humor.
“Paraíso junto al río” es un juego incestuoso y poco más, en tanto que “La cartera del cretino” habla de un señor que invierte su dinero muy mal pero al mismo tiempo es consciente de ello. Hay cierto misterio. “Señorita Snow, está usted despedida”, sobre una escena de oficina con mujer bonita y lobos babosos a su alrededor, destila su gracia.
“París, Francia” despliega un viaje en tren a la ciudad luz donde interactúan varias parejas en su momento más amargo. Es lo más parecido a un cuento redondo. Y el ensayo “El último de Tasmania” versa sobre la guerra, la obediencia debida, las buenas o malas intenciones de Colón y la cultura mediática de los norteamericanos, temas favoritos del escritor.
Estamos muy lejos de las novelas “Matadero Cinco”, “Galápagos”, “Cuna de gato” o de los cuentos reunidos en “Mientras los mortales duermen” y “Mire al pajarito”. Pero es Vonnegut.
“La cartera del cretino”, de Kurt Vonnegut. Malpaso, 2013, 143 páginas, $ 910.