El desfile de los carritos de los hurgadores con sus pingos descendientes directos de Rocinante, y sus multicolores y bullangueras tripulaciones había sido para Fortunato el hecho del día en el informativo de cierre de la televisión.
El desfile de los carritos de los hurgadores con sus pingos descendientes directos de Rocinante, y sus multicolores y bullangueras tripulaciones había sido para Fortunato el hecho del día en el informativo de cierre de la televisión.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTodavía quedaban en torno a la mesa algunos de los integrantes de la familia, comentando las enérgicas reclamaciones de los manifestantes, algunas como la del salario mínimo y salario vacacional, así como el rechazo de las autoridades de la IMM a recibirlos. Paulatinamente se fueron retirando, dejándolo solo a Fortunato, mientras las noticias rumbeaban para otros temas de actualidad, como la pesada que está armando el morocho Obama para juntar gente con el fin de pegarle un hachazo en la nuca a los colifatos del Califato. De golpe, aparecen en pantalla de nuevo las informaciones en torno a los hurgadores.
—“Aquí estamos compañeros en directo desde la explanada del Palacio Municipal, en medio de un clima bastante tenso, ya que los hurgadores han decidido acampar en este lugar, y las autoridades de la Intendencia se rehúsan a dejarlos quedarse allí, ya que se están instalando en la galería bajo techo, y varios funcionarios de seguridad de la IMM no se lo permiten” —decía desde exteriores un notero del canal.
A continuación, las imágenes mostraban algunos forcejeos, empujones y gritos, con estentóreas declaraciones del presidente de la Ucrus (que es la sigla que distingue a los recolectores de residuos), el señor Braulio Delconte Nedor, quien indicaba a los periodistas que cubrían el episodio que con el apoyo de Adeom las cosas se iban a arreglar en poco tiempo.
Efectivamente, aparecieron unos camiones de la Intendencia, desde los que los compañeros de Adeom empezaron a bajar baños químicos, sobres de dormir, sillas y mesas plegables y toda una parafernalia de equipos aptos para resolver la emergencia.
De inmediato llegó el delivery de choripanes expreso desde el Quincho de Varela, y la muchachada empezó a ver las cosas de otro color, mientras las autoridades municipales aparecían a tratar de poner orden.
—“Será posible?” —se preguntó Fortunato a sí mismo, mientras presenciaba la enérgica reacción del secretario general Prato, quien mandaba retirar los baños químicos y a los que protestaban los mandaba a orinar en los rincones, mientras cuatro resistentes hurgadores se encadenaban a una columna del alumbrado público gritando “justicia y libertad, requeche para todos o para nadie!”. El lío iba en aumento, y Fortunato ya no sabía si seguía despierto o ya estaba dormido, cuando aparecen en escena los compañeros Abdala y Pereira del PIT-CNT, gracias a los cuales todo volvió a la normalidad.
Prato fue a buscar a Ana Heladera, y juntos se abrazaron con los hurgadores, a los que les informaron que gracias a la intervención de la central de trabajadores, a la cual las autoridades de la Intendencia le tienen un gran respeto, todo se arreglaría sin que la sangre llegara al Río de la Plata.
Se brindó con vino suelto, se comieron los choripanes, algunas tortas fritas, llegó alguna cerveza que otra desde la propia cantina de la IMM, los baños químicos no fueron necesarios porque se les permitió a los muchachos acceder a los baños y a las duchas de los vestuarios del Palacio Municipal, se trajo una partida generosa de alfalfa para los caballos desde el corralón municipal, y el ambiente del encuentro se tornó alegre y constructivo.
Merced a esta importantísima intervención de la central sindical, doña Ana les informó a los hurgadores que se les permitiría una libre importación de carros para recolección desde Alemania, donde se fabrican unas unidades especiales que tienen procesador interno de detritos como los camiones que recogen lo que hay adentro de los contenedores. Les dijo asimismo que se les fijaría un salario mínimo de $25.000 mensuales, con doble aguinaldo, y salario vacacional en dólares, combinado con la concesión de uso gratuito del Club House de los Funcionarios de Salud Pública en Punta Ballena, allí donde se había asilado el amigo Silva (que capaz que todavía está ahí).
Aparecieron unos masajistas y personal trainers, quienes se pusieron de inmediato a trabajar muscularmente a los hurgadores para mejorarles sus castigados estados físicos, y muchas de las mujeres asistentes empezaron a practicar pilates, asesoradas por expertos del Departamento de Entretenimientos y Esparcimiento Funcional de la IMM.
Se armó un teatrito de títeres para los niños de los hurgadores, amenizado por la Compañía Teatral Infantil Los Pisenetitos, un grupo de jóvenes que actúa para los hijos de los trabajadores (afiliados), y la murga “La Hurgadora”, formada por algunos de los trabajadores presentes y por músicos de la orquesta municipal permanente La Heladera de Anita circulaba por la explanada alegrando a los asistentes.
Los hurgadores y sus familias formaron rueda-ruedas en torno a Ana, Prato y los demás jerarcas asistentes, igual que cuando procesaron a Silva y al Toshiba, y alzaron al viento cánticos alusivos a la unidad de los trabajadores del mundo.
Cuando ya parecía que nada más original podía acontecer, apareció en escena la bolilla que faltaba: hubo un pedido de silencio, y por el atrio del Palacio Municipal apareció el candidato oficialista a la Presidencia, Dr. Tabaré Vázquez, a quien todos los asistentes realizaron un sentido homenaje, en reconocimiento a su calidad de inventor y propulsor de la recolección en carritos de hurgadores, en oportunidad de su gestión como intendente de Montevideo, hace un cuarto de siglo.
—“Se lo merecía, qué también” —pensó Fortunato, y llamó fuerte a su esposa para que viniera a presenciar la escena.
—“Estás durmiendo desde hace rato, vení a la cama que la tele está pasando el tarot desde hace por lo menos una hora” —fue la respuesta esperada.