Nº 2179 - 23 al 29 de Junio de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFrancia vive una etapa confusa. Las elecciones legislativas del domingo 20 provocaron grandes cambios y un futuro difícil para el presidente Emmanuel Macron. La coalición oficialista Ensemble logró 245 bancas. Fue el grupo más votado, pero quedó lejos de las 289 necesarias para poseer mayoría absoluta. Jaqueado por dos fuerzas radicales, las de Mélenchon y Le Pen, le será difícil hacer aprobar las leyes fundamentales de su segundo mandato. En la primera vuelta Macron presentó a Ensemble como el partido del orden, y afirmó que una victoria opositora implicaría sumar un caos francés al desorden mundial.
La bancada presidencial es la más fuerte, pero deberá pactar. Francia ingresa en territorio desconocido. Tras gobernar un quinquenio sin contrapesos, el Poder Ejecutivo se verá obligado a buscar acuerdos parlamentarios. O aplica una política de consenso o arriesga la gobernabilidad. Esta realidad será dura para un presidente reelegido cómodamente hace solo dos meses.
La alianza Nupes, de populistas, socialistas, ecologistas y comunistas liderados por Mélenchon, alcanzó 131 legisladores. Es la segunda fuerza política. Dada la distancia entre europeístas y escépticos, o partidarios del libre mercado y anticapitalistas, corre el riesgo de fracturarse. Reagrupamiento Nacional (RN), la derecha de Le Pen, saltó de ocho a 89 diputados. Esto la convirtió en la tercera fuerza, por delante de Los Republicanos (LR), con 61 escaños. Se podría llegar a la mayoría absoluta mediante una alianza con la derecha moderada de LR, aunque su líder —Christian Jacob— anunció que es opositor y mantendrá una actitud rebelde.
Una nueva era política comienza en Francia tras un quinquenio donde, con mayoría absoluta de 345 legisladores, Macron gobernó con manos libres. La Asamblea Nacional se limitó, casi siempre, a dar el visto bueno a sus iniciativas. El pueblo francés le envió ahora una señal al imponer límites a su poder. Ya no podrá decidir solo. Su programa de reformas ha quedado en suspenso, pues no es seguro que alcance la mayoría para aplicarlo. También su habilidad estratégica está cuestionada; confiado por la clara victoria anterior realizó una campaña de perfil demasiado bajo.
La Asamblea Nacional refleja con mayor exactitud el esquema tripartito francés de centro, izquierda y derecha, más allá de lo relativo de estas etiquetas. Las posiciones antidemocráticas tendrán un peso mayor. Si fracasa en el intento de lograr mayorías, el presidente posee la facultad de disolver el Parlamento y convocar nuevos comicios legislativos. Emmanuel Macron enfrenta el peligro de una nación ingobernable. Un Parlamento dividido en tres bloques, dos de ellos extremos, representa un panorama muy diferente al anterior. Para avanzar en sus planes tendrá que negociar y ceder, un hecho nuevo para quien gobernó con comodidad y ahora verá importantes bloqueos. La reforma más complicada será la jubilatoria, que intenta llevar la edad de los 62 años actuales a 65. Habrá que ver si alcanza suficiente apoyo.
Los resultados revelan que muchos franceses votaron a Macron en las presidenciales para evitar el ingreso de Le Pen al Elíseo. Por su parte, Mélenchon pudo unir una izquierda que hace dos meses estaba dividida. Aspiraba a lograr la mayoría absoluta para forzar su nombramiento como premier, ya que el presidente debe elegirlo del grupo mayoritario. No lo logró. La nueva composición del Parlamento refleja la profunda división ideológica de la sociedad francesa. El Ejecutivo deberá avanzar en un campo minado. La situación implica riesgos. ? La XVI legislatura se inaugurará oficialmente el 28 de junio, con la elección del presidente de la Asamblea y la formación de los grupos parlamentarios. La polarización ciudadana fortaleció a los extremos autoritarios del espectro político. El presidente deberá por lo tanto gobernar una nación mucho más alejada del centro. Un desafío real para la democracia francesa.