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Hace como dos o tres años, una de esas tantas leyes confusas, ambiguas y potencialmente inconstitucionales aprobadas por los brazos enyesados de la mayoría tan parlamentaria como desinformada (en el mejor de los casos) enredó un tema tan complejo como exigente: el de los sueldos del Poder Judicial.
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La ley pretendió equiparar las retribuciones de los ministros del Poder Ejecutivo con los de los senadores, sin atender a las advertencias que la “despreciable e ignorante” oposición les hizo, avisándoles que ese hecho aparentemente tan inocente (que además evitaría la corruptela de que los legisladores que pasaran a integrar el Poder Ejecutivo mantuvieran su sueldo del Poder Legislativo pidiendo licencia) desataría las furias del infierno.
Resulta que también son “ministros” los de la Suprema Corte de Justicia, y en virtud del artículo tal de la ley tal, cuando se dice “ministros” vale para todos los que se denominen así, a lo que se agrega que el inciso talcual del artículo cualtal de la otra ley cual, establece que cuando se les aumente a los ministros de la Suprema Corte se les extiende el incremento a todos los demás integrantes del Poder Judicial, y, si esto fuera poco, también está el literal tal del inciso cualcual del artículo blablá de la ley cucucú, que dispone que los aumentos que le toquen al Poder Judicial serán extensivos a todos los funcionarios públicos que realicen tareas asimilables a las de este Poder, como los empleados de los registros, institutos técnicos forenses y afines.
Resultado: están de paro hace como un mes los registrales, ayer pararon los actuarios y los administrativos de los juzgados, y todo indica que la semana que viene paran los jueces, y así sucesivamente se irá paralizando el país, hasta morir de inanición institucional.
Registraremos situaciones como las siguientes.
—“Escribano, el tipo que me quiere comprar la casa dice que no espera más, así que no siga con la solicitud de formularios en el registro, el hombre se desinteresó porque además la quería para irse a vivir cuando se casara, pero como no hay casamientos en el Registro Civil, se fue a vivir a casa de los padres de la novia, aprovechando que al suegro lo tienen detenido desde hace dos meses sospechoso de haber hecho un desfalco en la empresa en la que trabajaba, pero como los jueces están de huelga no lo han podido interrogar, y la suegra tampoco vive en esa casa, porque ella quería quedarse con la casa, pero ellos están separados, y el hombre me contó que habían arreglado que cuando saliera la sentencia de divorcio de los suegros, el suegro se mudaba a otro lado y su ex esposa se quedaba con la casa, pero la sentencia no sale porque el juez no trabaja, en realidad la señora está viviendo en un apartamento alquilado, y hace como un año que no paga el alquiler, y le dieron el desalojo, pero el lanzamiento tuvo que suspenderse por la huelga de los judiciales, los alguaciles tampoco trabajan hace meses, ella había arreglado ya para irse a vivir a lo de una prima, pero la casa de la prima está cerrada porque a la pobre mujer la atropelló un auto y la mató, y está el cadáver en la morgue desde hace semanas, porque los forenses son asimilados al Poder Judicial, y están también de paro, no le han hecho la autopsia para determinar si fue un accidente o una imprudencia de ella, fíjese escribano que la mujer que manejaba el auto que la atropelló a la prima de la suegra del tipo también está detenida, pero al no haberla podido interrogar el juez, quién sabe para cuándo se aclara ese caso, y si la suegra del pobre tipo termina viniendo a vivir en la que era la casa que era de ella, bueno entonces ahí sí, si este conflicto se termina, de pronto podemos reflotar lo de la casa, ¿me entiende escribano?”
—“Claro que lo entiendo, amigo, no se preocupe, fíjese además, que este caso suyo de los formularios del registro para la venta de su casa yo los recibí cuando mi colega y socio, y queridísimo amigo de toda la vida, el escribano Protocolli, se ahorcó en el Estudio, después de haber perdido treinta y ocho operaciones de compraventa ya señadas, con depósitos de adelanto y todo, tras haber hecho ocho horas de cola por día a lo largo de una quincena, y al llegar al mostrador le cerraron la recepción de solicitudes, y se agarró a golpes de puño con uno de los funcionarios de baranda, al que le fracturó el cráneo, le prendió fuego a una pila de certificados que había en una bandeja, regresó luego al Estudio, me contó todo lo que le había pasado, se quedó trabajando y bebiendo, porque él tenía una botella de whisky acá para brindar cuando se cerraban las operaciones importantes, pero él estaba bebiendo deprimido y bajoneado, y yo me fui, amigo, no me dí cuenta de su estado de ánimo, y cuando regresé al día siguiente, amigo, ahí, de esa viga que usted está viendo en el techo, de la que cuelga la araña esa tan linda de caireles, al lado de la araña estaba el cuerpo inerme y exánime del querido Braulio Protocolli, colgando de una cuerda, y sobre el escritorio una carta en la que me dejaba el importe de la mitad del alquiler que pagamos por esta oficina, ¿se da cuenta qué tipo de persona era?, junto con una carta en la que culpa de su muerte a los funcionarios de los registros, a los que insultó soezmente en su nota, en la que, demostrando que estaba desesperado, él, que jamás cometía faltas de ortografía, se comió el tilde de “parió”, palabra con la que concluía su despedida”.
Fin del diálogo.
Don Homero Simpson Guerrero, ¿no podrá conseguir los sesenta palitos verdes que se precisan para evitar este despropósito institucional que los muchachos de su partido y de su gobierno han fabricado con tanta irresponsabilidad? ¡Pídale un adelanto a Aratirí! ¡Dígale al Pepe que venda el Fusca, así por lo menos tiene un palito para ir achicando el pánico!