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    Patrimonio (I)

    Sr. Director:

    Quisiera compartir mi visión sobre el tema de Assimakos y otros vinculados a lo patrimonial. Agradezco la publicación de estas líneas.

    1. Hay patrimonios de orden mundial, nacional, local de primer nivel —con una delimitación geográfico-política como la de un departamento del Uruguay—, de segundo nivel —como un barrio de Montevideo o localidad del interior—, etc.

    a. La Muralla China es patrimonio de la humanidad (Unesco), aunque en principio fue patrimonio para la nación china.

    b. La imagen del toro de Osborne (marca de jerez español) es patrimonio nacional. Hace unos 20 años las rutas nacionales de España se limpiaban totalmente de publicidad estática por ley, pero luego se reconoció que la imagen de Osborne tenía un valor superior a la representación de una bebida comercial, que formaba parte de la identidad de los españoles. Hoy esa es la única imagen no natural que cada tantos kilómetros aparece imponiéndose al paisaje.

    c. El edificio de arquitectura náutica del Yacht Club en el puerto del Buceo tiene protección jurídica departamental, es decir, solo de la Intendencia y la Junta de Montevideo.

    d. Y hay patrimonios cuya significación es local o barrial. Así, el arco de hormigón de ingreso a la localidad/balneario Salinas es su símbolo y no está protegido. Utilizando las figuras jurídicas vigentes debería contar con protección departamental (única figura disponible), porque es el objeto que identifica a la localidad y debe ser respetado.

    2. El fragmento de fachada de Assimakos era un patrimonio barrial, zonal. No lo era toda la fachada ni mucho menos la “caja de zapatos” del conjunto del edificio. Un proyecto de arquitectura no concretado para la cadena de tiendas que compró el predio rescataba y jerarquizaba justamente lo que debía mantenerse según el simple sentido común. El mismo sentido común de la imagen del toro de Osborne para las carreteras de toda España.

    3. Las reacciones en el barrio, en la prensa y en las redes sociales sobre la destrucción del fragmento de fachada/escultura de Assimakos no son más ni menos que expresión del sentido común de ciudadanos sensibles, ilustrados y con voz.

    4. Los patrimonios, los símbolos de identidad de barrios y localidades, no están protegidos. Es bueno que los municipios los recojan de forma participativa, luego los seleccionen, los fundamenten y las respectivas Juntas Departamentales los aprueben. Por ejemplo, el patrimonio inmaterial del barrio Jacinto Vera, en Montevideo, donde para Navidad se realizan piras en algunas esquinas —con la asistencia organizada de Bomberos— debería tener protección y la consiguiente jerarquización. De igual manera el conjunto de fiestas del interior del país, recogidas y descritas en el libro de Antonio di Candia y Federico Estol Fiestas del Uruguay.

    5. En el caso de la destrucción de Assimakos no hay responsabilidad alguna del sector público. No hubo omisiones, ni llegadas tarde, ni ninguna otra irregularidad. El edificio no estaba protegido.

    6. Creo que el mejor dictamen del sector público y la reparación que puede efectuar el propietario del inmueble por haber demolido sin el permiso correspondiente —aunque sí tenía autorizado el proyecto que barría con la escultura y todo lo demás— no es el pago de una multa, sino un acuerdo para que la figura sea reincoporada e integrada al nuevo edificio. En parte, tal como sucedió con la cúpula de Pablo Ferrando, perdida en el tiempo, que se proyectó y materializó nuevamente al reciclar todo el edificio en el año 2007, devolviéndole a ese bien de interés municipal algo desaparecido. Quizás la Intendencia de Montevideo y la Junta Departamental puedan lograr algo similar en el caso de Assimakos si los instrumentos legales lo permiten, con voluntad y en diálogo con el propietario. Con ello la comunidad se repondría del golpe a la identidad que hoy sufre.

    7. El propietario de la cadena de tiendas que rechazó la idea de mantener ese fragmento de fachada actuó cultural y socialmente en forma grosera, bastarda, desarraigada. Podría haber contado con una distinción al mantener “la escultura” dentro una arquitectura funcional y sin temperamento como es la que está aprobada para su construcción. Habría tenido un gesto de empatía con la comunidad en vez de agredirla. Un caso opuesto es el de McDonald’s de 18 y Gaboto. Basta ver cómo está implantada la fachada y de qué manera la marca dialoga o está integrada (como dicen los arquitectos) a un edificio que ya debe tener cerca de un siglo. La arquitectura se mantiene definida y, para los que la vimos inmediatamente antes de McDonald’s, con mucho más valor.

    8. Los patrimonios existen si detrás de ellos hay personas sensibles, de buena fe, ilustradas y con voz. Esto no siempre ocurre, aunque haya una figura jurídica que proteja. El patrimonio industrial es uno de los que no tienen voz, tal como lo ejemplifican los casos del barrio Peñarol en Montevideo y de la localidad de Aguas Corrientes en Canelones. En el primero, pese a los sostenidos esfuerzos que han realizado la Intendencia de Montevideo y el Municipio G, ni AFE, ni sus empleados, ni la mayoría de los vecinos logran comprender su dimensión y encontrar las formas de ponerlo en valor. El único taller mecánico que mantiene las características de la Revolución Industrial tal como Karl Marx (entre otros) las describe en El Capital se canibaliza día a día y va perdiendo su único valor, el histórico, pues su valor instrumental como área de trabajo ya caducó. Y el Uruguay no tiene un solo espacio que recuerde a la clase obrera tradicional, pero sí hay viviendas de patricios (Berro), burgueses (Taranco), caudillos (Rivera y otros), intelectuales (Vaz Ferreira) o profesionales (Vilamajó) que son museos y/o monumentos nacionales puestos en valor. En el caso de Aguas Corrientes tampoco hay voces sensibles e ilustradas para defender un patrimonio también de origen inglés, con la enorme estación de bombeo que funcionó a vapor, un pueblo que tiene más de 130 años viviendo de lo mismo, un paisaje hermoso junto al río Santa Lucía y nada más y nada menos que el agua como tema. Un patrimonio natural contemporáneo cada vez más jerarquizado, en un enclave donde se puede explicar mejor que en ningún otro su importancia.

    9. El patrimonio industrial es la herencia de aquella etapa de la historia de la humanidad denominada Revolución Industrial. Al decir del historiador Eric Hobsbawm “fue probablemente el acontecimiento más importante de la historia del mundo y, en todo caso, desde la invención de la agricultura y las ciudades” (hace siete mil años). “Por primera vez en la historia, se liberó de cadenas al poder productivo de las sociedades humanas, que desde entonces se hicieron capaces de una constante, rápida y hasta el presente ilimitada multiplicación de hombres, bienes y servicios”. Y sobre el ferrocarril expresa: “La locomotora lanzando al viento sus penachos de humo a través de países y continentes, terraplenes y túneles, los puentes y estaciones, formaban un colosal conjunto al lado del cual las pirámides, los acueductos romanos e incluso la Gran Muralla China resultaban pálidos y provincianos. El ferrocarril constituía el gran triunfo del hombre por medio de la técnica”. El único vapor de la Revolución Industrial que sigue dando movimiento es el de la locomotora Nº 120, propiedad de AFE y comodatada a la Asociación Uruguaya Amigos del Riel, que la recuperó y con ella presta servicios.

    10. Lamentablemente, es mil veces más probable que estas líneas sean leídas por el público que conoce Assimakos que por los habitantes de Peñarol o Aguas Corrientes.

    11. Los temas de sensibilización del patrimonio, protecciones y canalización de inversiones para su protección no están distribuidos equitativamente. Las voces y sus relatos están desequilibrados. El año pasado se puso el grito en el cielo por las viviendas proyectadas por Fresnedo Siri en la calle Ponce. No tenían protección y no tenían por qué tenerla. No eran obras de primer orden y el arquitecto que realizó el edificio de la Facultad de Arquitectura tiene mucho protegido, por lo que su legado se mantiene representado. Pero eso muestra que los patrimonios con voz son solo aquellos que pertenecen a la vida cotidiana y académica de personas de clase media para arriba, y que en su mayoría son obra arquitectónica. Ni Peñarol, ni Aguas Corrientes, ni el patrimonio arqueológico, ni todo el patrimonio con valor local tienen voz ni recursos para su preservación.

    12. Cuando, inmediatamente antes de la dictadura, Horacio Arredondo y Juan Pivel Devoto establecieron un listado de bienes a ser protegidos como monumento nacional, tuvieron una visión muy amplia de la que hoy realmente se carece, a excepción de la contemporánea incorporación de algunos temas inmateriales, como el tango y el candombe. El mencionado listado la dictadura lo tomó en 1975 en el especialmente fascista (sin pueblo) Año de la Orientalidad y lo hizo propio convirtiéndolo en decreto-ley. Ese listado es el que conforma la mayoría de los bienes que hoy están protegidos como monumento nacional.

    Preguntas.

    a. Hay dos viviendas con una misma fachada en la calle Durazno, números de puerta 1670 y 1672, cuya ornamentación es similar a la de Assimakos. Como constructor figura Ángel Sarubbo. ¿Qué valor tienen? ¿Se deber hacer algo jurídica y materialmente con ellas?

    b. Muchos recordamos las ferreterías tradicionales de escaso y mediano porte en barrios y ciudades del interior, y las grandes como Trabuccatti o La Llave, donde se destacaban los pisos, los mostradores y los aparadores de madera hasta el techo. ¿No tendrá sentido proteger a alguna de las poquísimas que quedan, como la llamada Rincón, en Galicia y Libertador, o la bastardeada pero recuperable de Gaboto y San Salvador? Para ellas y algunas más podrían concretarse medidas similares a las del notable programa Bares y Almacenes Patrimoniales que Cambadu y la Intendencia de Montevideo materializaron, brindando incentivos (exoneración de tributos) a aquellos que las restauran.

    Manuel Esmoris

    CI 1.530.424-3

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