—La Unión Europea celebra 25 años de existencia en medio de un pandemia y después de que se concretara la salida del Reino Unido. ¿Cuál es la situación actual del bloque?
—A escala global, esta situación del virus sorprendió a todos, es una situación inédita, y creo que la Unión Europea arrancó tarde. Tuvimos problemas como Unión Europea para dar una respuesta al Covid-19, pero a mi entender todavía somos el líder en el multilateralismo. Arrancamos tarde porque el tema de la salud es todavía competencia exclusiva de los estados miembros, y los estados miembros reaccionaron rápido cerrando las fronteras, pero notaron con el tiempo que juntos tenemos más fuerza y ese es el camino para encontrar una respuesta posible en la lucha contra el virus.
En lo interno, ya tuvimos cuatro cumbres de los jefes de Estado y un montón de consejos de los ministros. En abril se decidió el paquete de apoyo más grande de la historia: 540.000 millones de euros. Es una decisión de los ministros de Finanzas para controlar la propagación del virus, también para reforzar sistemas sanitarios y mitigar los efectos económicos. Y no hemos olvidado a nuestros socios: hemos decidido dedicar 20.000 millones de euros a nuestros socios afuera de la Unión Europea; en el caso de América Latina tenemos previstos 918 millones. No es dinero fresco, porque estamos en el último año de nuestro presupuesto, pero es una reorientación de nuestras medidas, una reorientación para mitigar la emergencia, para invertir en medidas y material para protección, y la gran parte es para la reactivación de pymes. Estamos en la fase de reorientar nuestros programas regionales, como los programas que tenemos con la sociedad civil. Estamos reorientando un proyecto que tenemos con Anong de 1,4 millones de euros que vamos a dedicar a canastas para familias que, dentro de nuestros proyectos, tienen necesidades. El 8 de mayo vamos a desarrollar una actividad con la Escuela (Unión) Europea, ubicada en el Cerro, en la que vamos a entregar canastas. Pero la mayor parte es para reactivar las pymes, lo que hace falta el día después acá en Uruguay.
—¿A qué se refiere con que la UE está mostrando su liderazgo en el multilateralismo?
—No deberíamos olvidar lo que pasó el lunes, esta videoconferencia de donantes. Para mí, ahí se confirmó el liderazgo de la Unión Europea para un multilateralismo eficaz. Fue una videoconferencia liderada por la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, y en un día donaciones por un monto superior a los US$ 8.000 millones. Son 8.000 millones que tenemos previstos para desarrollar una vacuna contra este virus a escala global y accesible para todos. Quienes no participaron dice todo: no participó Estados Unidos, no participó Rusia, y tampoco China ha brindado dinero para este fondo. Solo con cooperación y una investigación compartida tenemos la chance de frenar la propagación de este virus, porque este virus no conoce nacionalidades, no conoce fronteras y es una situación inédita, un riesgo a escala global.
—Al comienzo todos los países parecían actuar en modo “sálvese quien pueda”. De hecho, la presidenta de la Comisión Europea le pidió disculpas a Italia, uno de los más afectados, por la falta de apoyo. ¿Cree que eso se revirtió a tiempo?
—Hizo un daño cultural y político. Pero hubo esta decisión de dedicar 540.000 millones a lo interno, alrededor de 200.000 millones para pymes, hemos creado un nuevo instrumento de 100.000 millones para un tipo de paro parcial, ellos han decidido también un programa de recuperación que está en camino de definirse. La reacción por parte de Italia fue muy favorable. Estamos también en una guerra de narrativas, eso lo dijo también mi jefe máximo (Josep) Borrell. Porque los estados miembros, al final del día, brindaron más apoyo a Italia y España que terceros como China, Rusia y esta acción de los cubanos.
Sacamos conclusiones de lo que pasó: necesitamos más resiliencia al final del día, tenemos que ver que la toma de decisiones sea más rápida y que tenemos que tener coherencia. Tenemos que cooperar de una manera más eficaz y deberíamos también mejorar la capacidad ejecutiva de la Unión Europea. Nos costó, de verdad, arrancar.
—La crisis llegó en momentos en que los movimientos antieuropeos estaban ganando fuerza.
—Por el momento esas voces antieuropeístas se calmaron. Se calmaron porque ellos no tienen la respuesta, todos confían en estructuras estatales y ahora también en la reacción de la Unión Europea. El paquete acordado es excepcional, no conozco a ningún otro Estado que haya reaccionado de esta manera.
—¿Es un Plan Marshall sin la parte de “Marshall”?
—No, para mí Marshall fue algo diferente. El presidente del Consejo Europeo usó ese término, pero no estamos en la fase de una guerra, al contrario, tenemos que unir fuerzas y no luchar. A escala global vamos a ver un crecimiento negativo como nunca antes. Es un poco la situación que tenemos que mitigar para que los más débiles no sean los grandes perdedores en la batalla contra este virus.
—El gobierno de Estados Unidos decidió retirar su apoyo a la Organización Mundial de la Salud. ¿Por qué la UE no acompañó esa decisión?
—Nosotros cooperamos estrechamente con la OMS y hemos aumentado nuestras contribuciones. La OMS forma parte de la estructura multilateral, con las Naciones Unidas en el centro. No tenemos ningún argumento para no confiar en el trabajo de la OMS. El de la OMS es un presupuesto muy limitado, de 4,5 millones de dólares, eso también tenemos que tenerlo claro. La conclusión no debe ser terminar la colaboración con la OMS, al contrario, tenemos que fortalecer esas estructuras, es la única alternativa si queremos tener éxito.
—¿Cree que China ocultó información sobre el virus?
—Cuando empezó el brote en China, la Unión Europea apoyó, envió alrededor de 60 toneladas de material para protección. Y cuando la situación empezó en Europa, China ayudó y estamos agradecidos. Pero nosotros no utilizamos este apoyo como instrumento de propaganda, esa es la diferencia. Hay críticas por el manejo de la crisis de China al comienzo, y la única manera de despejar las dudas sería abrirse y cooperar con toda transparencia. Personalmente no tengo ninguna prueba que me permita decir que este virus es producto de una manipulación, pero para matar estos rumores y para tener claridad sería útil tener una investigación transparente y profunda.
—Hay muchos que critican a Estados Unidos por no estar liderando el combate a una crisis global. Usted trabaja en el servicio exterior desde hace años, ¿le sorprende esa ausencia?
—No voy a comentar la política exterior de Estados Unidos, pero comparto la descripción. Notamos una ausencia, y el mejor ejemplo es la videoconferencia de donantes del lunes, donde faltó Estados Unidos, que normalmente es una voz importante en el concierto internacional. Pero faltó también Rusia, y China. Estuvo muy activa la Unión Europea y eso dice mucho sobre quién tiene este concepto de multilateralismo eficaz y quién no. No veo que seguir solamente el camino nacional sea al final del día un camino exitoso.
—La pandemia provocó un daño profundo en la economía mundial. ¿Esto debe llevar a una revisión del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que todavía tiene pendiente su firma?
—No, porque es un tratado con fechas largas. Hay hasta 15 años para adaptarse a la nueva realidad, para abrir la parte comercial. Tenemos también cláusulas salvavidas que permitirán, durante los primeros años, no aplicar el tratado de asociación y no aplicar la apertura en lo comercial. Es un tratado muy equilibrado, que tuvo en consideración las asimetrías entre los dos bloques. Al final del día, para mí es un programa de reactivación de la economía en ambas direcciones.
—El gobierno argentino informó a fines de abril su decisión de seguir adelante con lo acordado entre los dos bloques, pero abandonar otras negociaciones. Uno de los argumentos era la crisis desatada por el Covid-19.
—El 24 de abril, en la primera declaración argentina, ellos no se excluyeron del proceso con la Unión Europea, al contrario, confirmaron que van a participar. Días más tarde casi rectificaron la decisión del 24 diciendo que van a participar en las negociaciones con otros estados como Canadá y Corea. Han entendido que si están al costado sería no solo un daño político, sino también económico.
—¿Pero el daño a la economía está hecho?, ¿no hay que realizar reajustes a la redacción?
—No lo creo. Ya mencioné que hay salvaguardias que permiten no aplicar el tratado en sectores que quizás tendrían problemas. Y hay fechas largas para adaptarse, de hasta 15 años, mientras que la recuperación de la economía no va a tardar tanto. La recuperación comenzará el año que viene, en el mejor de los casos.
—¿Cuándo esperan firmar el acuerdo?
—Ojalá que se firme en ocasión de la presidencia uruguaya del Mercosur y la de Alemania en la Unión Europea, en el segundo semestre.
—Son dos países que han empujado las negociaciones. ¿Que se discuta durante sus presidencias ayudaría a facilitar la firma y ratificación?
—Los líderes harán un análisis frío y verán que este tratado brindará ventajas para ambos lados, y al final cada uno va a definir de acuerdo a sus intereses y al interés común. Más allá de lo económico, este es un tratado geopolítico que podría influir en el mapa global. Creamos la zona de libre comercio más grande del mundo y con este tratado tendríamos la red casi completa con Latinoamérica, lo que nos permitiría juntar nuestro peso dentro de organismos multilaterales para definir estándares y trazar el camino del futuro.
—¿Cree que el acuerdo alcanzará unanimidad en la UE?
—Soy optimista, pero no tengo la bola de cristal. Vistas las reacciones que hubo antes, creo que toda la discusión va, al final del día, en la buena dirección.
Recuadro de la entrevista
? “Quizás hay un cambio más a favor de la Unión Europea” con la llegada del nuevo gobierno