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Una clásica historia de amor y aventuras entre piratas y esclavas volverá a escena entre el jueves 3 y el miércoles 16 de abril en el Auditorio Nacional Adela Reta. El ballet “El Corsario”, con una duración de una hora y media y tres actos, fue interpretado ya por el Ballet Nacional del Sodre (BNS) en el año 2011. Pero esta puesta será totalmente diferente debido al trabajo del diseñador Hugo Millán, el encargado del vestuario y la escenografía, íntegramente realizados en talleres uruguayos. El costo total estará en el entorno de los 300.000 dólares, considerando la producción, los telones, los derechos de autor y la comunicación.
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Esta producción ambiciosa coincide con los 85 años del Sodre y los 80 que cumplirá el cuerpo de baile el año próximo. “Estamos viviendo la mejor época de la danza, y del ballet en particular, gracias al trabajo enorme, arduo y cotidiano de este equipo maravilloso que encabeza Julio Bocca”, dijo Gerardo Grieco, director general del Auditorio en conferencia de prensa del 27 de febrero.
La coreografía es de Anna-Marie Holmes (según Marius Petipa y Jules Perrot) y la música pertenece a Adolphe Adam, Cesare Pugni, Leo Delibes, Riccardo Drigo y Prince Oldenbourg. Este ballet se estrenó oficialmente en la antigua Opéra Le Peletier en París en 1856, con coreografía de Joseph Mazilier, basado en el poema homónimo de Lord Byron. La partitura original de la obra es de Adolphe Adam.
El diseño de iluminación en esta versión uruguaya es de Claudia Sánchez. Hugo Millán es técnico en escenografía, vestuario y luminotecnia egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático (EMAD), además de figurinista en diseño textil y vestimenta, con experiencia como escenógrafo teatral. En el 2003 ganó el Premio Florencio en Vestuario de la obra “La de Vicente López”.
Para este Corsario, Millán trabajó los trajes en el sentido de potenciar el color. “Quise recrear la mirada exótica o la fantasía que siempre tuvo occidente sobre el mundo de oriente y me manejé con libertad en el color”. Los materiales se compraron en el país, debido fundamentalmente a que los tiempos de importación no acompañaban a los de la producción. En las telas habrá brillo y la suavidad y liviandad de la seda o la gasa. Se incluyó también pedrería y ornamentos con elementos textiles y accesorios. En escena habrá alrededor de 50 bailarines, que en tres cuadros llevarán vestuarios diferentes. En ballet, Millán había trabajado ya con “El lago de los cisnes”.
Para la escenografía de “El Corsario” se centró en la figuración de mundos totalmente fantásticos. “Se trabajó en el sistema de rompimientos y telones que son de diez por veinte metros y ocupan la caja escénica con una boca de quince metros por ocho”, explicó Millán a Búsqueda.
A nivel estético, esta fantasía fue inspirada por dos artistas que el escenógrafo admira: Antoni Gaudí y Gustav Klimt. “De esos dos grandes hombres tomé mucha cosa para trabajar conceptualmente el diseño. Habrá muchos componentes de esa semilla que me conmovió en mi formación y luego en mi trabajo. Son unos genios maravillosos a los que he recurrido humildemente como a banco de datos. No inventé la pólvora, sino que me enamoré de lo que hicieron y con ellos hago mi plato del día”.
Millán considera que para que todo marche bien fue clave el equipo y el entendimiento con Amparo Alloza, la jefa de vestuario, de quien valora su capacidad técnica. “En los talleres de telones encontré gente joven con mucho entusiasmo, muy dúctil, sincera y generosa. Estos son talleres escuela donde se van incorporando haceres y oficios que durante mucho tiempo no se pusieron en práctica”, añadió Millán.
Este ballet será disfrutable tanto para los jóvenes que no lo vieron nunca, como para el público tradicional que hace un seguimiento y compara cada reposición. Los que vieron “El Corsario” en 2011 encontrarán esta vez una propuesta distinta. Por un lado hubo una evolución técnica grande del cuerpo de baile, y por el otro es una puesta visualmente más atractiva y rica. “Además, podremos hacer más uso de las posibilidades técnicas de la sala, en cuanto a iluminación y otros sistemas visuales en el escenario”.
En otras áreas en las que ha trabajado Millán, el referente también es el cuerpo humano, pero en este caso se hace más presente. “Este espectáculo tiene una nueva mirada sobre los elementos estéticos del escenario: la escenografía y el vestuario. Es una obra con un componente divertido, vistoso, de fantasía: es un mundo mágico de los que encontramos en los cuentos clásicos. Es como esas historias felices que uno quiere volver a ver”.
Millán reconoció que contó con todo el apoyo de Bocca. “Estoy proponiendo algo diferente desde mi trabajo y tuve el apoyo de Julio. Yo consulto muchas cosas porque son terrenos donde tengo miedo de meter la pata... Y él me contestó: ‘Es tu sueño, entonces hacé lo que quieras’. Eso lo agradezco mucho, realmente. Porque si dejás de jugar y divertirte esta profesión no funciona”.
Millán dijo que se están haciendo cosas sobre un vacío grande que quedó detrás. “Porque se perdieron muchas cosas, oficios, que nos afectan en todo. Se diluyó la escalera del aprendiz, el oficial, el incorporar técnica y seguir avanzando: enamorarte de lo que hacés y dar todo. En artes escénicas es clave”, dijo.
Como parte de la preparación del espectáculo, en febrero vino a Montevideo Fabienne Cerutti, docente de la École de Danse de l’Opéra de Paris, no solo para dar clases a la compañía, sino que también trabajó en los ensayos con el cuerpo de baile y los solistas.
Dentro de la programación de 2014, el BNS bailará “El Mesías” de Haendel, con coreografía del argentino Mauricio Wainrot, que también produjo para el Sodre “Un tranvía llamado deseo”. Otra producción será “El Quijote” con coreografía de Raúl Candal y Silvia Bazilis y el cierre será con “La Bayadera”, otra gran reposición del repertorio.
Bocca señaló que no habrán grandes giras por el país o el exterior y que se trabajará en un espectáculo grande para el año próximo, para el cumpleaños de la compañía. En la conferencia aludió a la satisfacción de que el recientemente fallecido Carlos Páez Vilaró haya dejado un trabajo plástico para dicha celebración. “El año pasado lo llamé porque quería que hiciera un sol para nuestro festejo. Eso fue un miércoles, y el jueves a las ocho de la mañana tenía seis modelos. Así que para los 80 años tendremos el cariño y apoyo de este gran artista que lamentablemente se ha ido”, señaló Bocca.
El director agregó que el BNS hizo un acuerdo con el concurso Prix de Lausanne, en Suiza, que se celebra desde hace 43 años, para que la compañía sea uno de los destinos posibles para chicos de entre 14 y 19 años que ganen una beca en ese certamen. La uruguaya es la primera compañía en Latinoamérica en acceder a esta distinción, que comparte con otras del nivel del American Ballet, el Royal y la Escuela de Holanda.
En 2014 ingresaron al BNS 11 bailarines nuevos de Brasil, Japón, Venezuela, Argentina y Uruguay. En los últimos años el público de los espectáculos creció exponencialmente. En el 2010 los espectadores fueron 32.187. En 2013 la cifra trepó a las 62.330 personas.