En una iniciativa inédita en Uruguay, las empresas aseguradoras y el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) implementarán un plan piloto para el desarrollo de los seguros agrícolas de cara a la próxima cosecha de cultivos de verano (soja, maíz y sorgo).
Uno de los mayores dolores de cabeza para el productor de granos es la incertidumbre, debido que al realizar una actividad a cielo abierto depende en gran medida del clima.
El plan en cuestión tiene previsto abarcar varios años y pretende generar información para la mejora de los seguros agropecuarios, especialmente para los vinculados al rendimiento (kilos por hectárea), que son los productos que tienen mayor demanda y al que no todos los productores llegan, según operadores del sector consultados por Búsqueda.
Dijeron además que la lógica de funcionamiento es que una figura denominada aglutinador será la que realice el relevamiento de la información de campo de los rendimientos por chacra que tiene el agricultor y, con base en otorgar esta información, el MGAP otorgará un monto en dinero que se aplicará como descuento a la prima del seguro y al costo que demanda producir esa información.
Con eso la idea es que se mejore la información sobre rendimientos de las chacras de los productores agrícolas de hasta 300 hectáreas (que es el máximo de superficie que puede acceder a este beneficio) como forma de “colaborar” en que las empresas aseguradoras dispongan de los datos requeridos para el desarrollo de productos, indicaron los operadores.
Los fondos de financiamiento provienen de dos fuentes: una es del Fondo Agropecuario de Emergencias y otra es el endeudamiento externo, que comprende unos US$ 500.000 anuales, dijo el subsecretario de Ganadería, Ignacio Buffa, a fines de julio en el programa Punto de equilibrio en Carve. Y precisó que el aporte económico del Estado será de US$ 10 por hectárea en esta etapa piloto.
Entre los datos solicitados a los productores y empresas agrícolas figuran: “Georreferenciación, variedad, fecha de siembra, análisis de suelo, rendimiento”, entre otros, que comprenden un listado de “14 variables” de información, comentó el subsecretario, y advirtió que el apoyo estatal para la implementación del seguro agrícola “estará siempre y cuando se disponga de la información del productor”.
La base de datos en proceso de conformación tendrá “carácter de bien público” y “será administrada por la Dirección de Recursos Naturales (Renare)” del MGAP, señaló Buffa. Y consideró que “el aglutinador negociará con las empresas aseguradoras para definir cuál será la firma que prestará el servicio”.
El plan piloto de seguros agrícolas se desarrolló entre los técnicos del MGAP y los responsables de los seguros agrícolas de las cinco compañías que tienen presencia en el sector agropecuario en Uruguay: Banco de Seguros, Sancor, Surco, Mapfre y Sura.
Las empresas aseguradoras canalizaron su participación a través de un grupo técnico en la Asociación Uruguaya de Empresas Aseguradoras (Audea), y esta gremial coordina con el MGAP para la elaboración del trabajo previsto, especialmente en lo que hace al flujo de información necesaria para llevar adelante la iniciativa.
En el ámbito público se consideró pertinente para lograr el avance del plan recurrir a las plataformas de información ya disponibles como son los planes de uso y manejo de suelos de cada agricultor y la información histórica de rendimientos que está en poder de las empresas aseguradoras, previo consentimiento de sus clientes, comentaron los informantes.
El plan tiene el propósito de abarcar en torno a unas 50.000 hectáreas de cultivos de verano, principalmente de soja y de maíz. En Uruguay se siembran en torno a los 1,1 millones de hectáreas de la oleaginosa y unas 145.000 hectáreas maiceras, según datos de los operadores. El MGAP estima un área algo inferior, principalmente en soja, con algo más de 900.000 hectáreas, como lo indica la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea).
Cultura y cobertura
Uruguay es de los países con mayor cobertura de seguros agropecuarios, ya que cerca del 80% de la superficie de cultivos se asegura contra alguna forma de riesgo climático, según cálculos de los operadores consultados. Destacaron a su vez que en los últimos años hubo una tendencia a asegurar cultivos con coberturas denominadas multirriesgo. Bajo esta cobertura se mide la pérdida de rendimiento final en los campos agrícolas con independencia de la causa climática, y estos seguros suelen cubrir las pérdidas por sequía.
Dichos seguros tienen además una directa relación con la necesidad de financiamiento del sector y hay una marcada preferencia de quienes “financian insumos en demandar” este tipo de productos, señalaron los operadores. Y comentaron que tradicionalmente los cultivos solo se cubrían contra daños nominados, como granizo, vientos y heladas, pero las coberturas que garantizaban rendimientos mínimos estaban reservadas para grandes agricultores, que por su volumen de negocios y calidad de la información eran de interés por parte de las empresas aseguradoras.
Para ese sector de actividad, los seguros de rendimiento representan un “negocio de muy alto riesgo” y usualmente se buscan reaseguros en el mercado internacional para “minimizar la exposición, en caso de un año complejo climáticamente”, plantearon los operadores consultados. Afirmaron que el año pasado, debido al impacto negativo del déficit hídrico que golpeó al campo local, las compañías aseguradoras registraron “pérdidas importantes” en los seguros de rendimiento de cultivos de verano.
No solamente Uruguay se vio afectado por la sequía, sino también Argentina y Brasil, ya que fue un fenómeno climático de la región.
Considerando que “las compañías reasguradoras son multinacionales con una fuerte exposición” en el agro regional, los resultados en los países vecinos “no le hacen las cosas más fáciles a Uruguay”, advirtieron.
Estos operadores estimaron que el año pasado unas 200.000 hectáreas de cultivos de soja y maíz se hicieron a rendimiento, mientras que aproximadamente 800.000 hectáreas se hicieron de seguros convencionales de riesgo nominado.
“Si bien la demanda es muy alta, la industria aseguradora tiene una capacidad y un apetito de riesgo limitado por este tipo de productos por los malos resultados que tiene, especialmente en los últimos años”, indicó un operador que pidió mantener su nombre en reserva.
En el sector valoraron que el plan oficial de seguros tiene como objetivo “mejorar la base de información productiva, que en Uruguay es muy escasa”.
Las agremiaciones de productores de granos y las empresas aseguradoras reconocieron la importancia del emprendimiento en cuestión como una forma de desarrollar bases de datos que cuenten con el aval del MGAP para la oferta de productos que “blinden a la agricultura de las coyunturas climáticas y, también, actúen como una herramienta para un mejor financiamiento” del sector agropecuario.