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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDías pasados falleció el Dr. Ramón Díaz. Muchos lo han recordado como abogado, economista o periodista, pero en esta ocasión se lo quiere hacer como docente.
Tuve la oportunidad de conocerle cerrando la década de los ochenta, en los primeros cursos que hacía en la Facultad de Derecho, de la Universidad de la República.
Hasta ese momento le conocía muy someramente a través del periodismo de opinión que llevaba desde Búsqueda y especialmente a través de dos series, si la memoria no me falla: Higiene en los Ideales, a la manera de Publius,y Moral y Economía. De esta forma sabía de su compromiso apasionado con la promoción del pensamiento liberal.
Pese a ello me encontré desde el primer momento con alguien que sabía distinguir la tribuna periodística del aula universitaria. Pese a la hora tardía con que la misma daba comienzo, cercano a las 22 h, en un concurrido salón 4, los días lunes y miércoles, el docente hacia su comparecencia con energías y disposición superiores —a veces— a muchos de sus cuasi veinteañeros alumnos.
La exposición era concisa y clara, con su particular forma de hablar, sin apuntes ni aditivos más que la presencia. Durante las dos horas las escuelas de pensamiento económico y sus autores parecían tener su día en el tribunal de la razón, a través de un incesante ejercicio, ejemplo de mayéutica socrática.
Pese de quien se trataba no recuerdo que llevase al aula sus preferencias ideológicas, es más, no recuerdo mención alguna ni a Hayek ni a Friedman. Aprendimos análisis clásico, neoclásico, y economía keynesiana como cualquiera, inclusive estudiado desde Samuelson.
Una mención aparte merecen unos apuntes (nuevamente apelando a mi memoria) que se abrían con un capítulo de la economía en la condición humana, lo cual revelaba desde qué perspectiva amplia anclaba su visión del fenómeno económico.
Por último es de rescatar el compromiso de autoformación rigurosa que estos docentes asumían consigo mismos, en momentos cuando no abundaban las maestrías, doctorados, y posdoctorados, que inflacionan actualmente las ofertas educativas. Sin embargo, se estudiaba, se pensaba y se producía con rigor igualmente.
Por estos motivos estimo de valor, justicia, y vigencia, el recordatorio desde esta faceta al extinto docente.
Dr. Fernando M. Marán Bié