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    República Medioriental del Uruguay

    Si hay algo de lo que los súbditos de don José Mujica (que somos todos nosotros) no tenemos duda, es de su generosidad y patriotismo. Estas virtudes están profundamente arraigadas en su ADN (que en el caso de Mujica no significa “Ácido Desoxirribonucleico”, sino “Actitud Decididamente Novedosa”).

    Yo creí que el tema de los presos de Guantánamo y los inmigrantes sirios ya estaba suficientemente analizado y discutido con la columna de hace dos semanas, pero la cosa fluye, hierve, se derrama y presiona en la opinión pública, y “Box Pópuli Box Dei” –como decía el Bocha Pacheco, que tiraba piñas en L’Avenir.

    Ahora la novedad es que el morocho Obama, al que no le dan respiro y le degüellan un norteamericano (preferentemente periodista) por semana no sabe para dónde agarrar, y lo llamó al Pepe para que agarre de una vez a los presos de Guantánamo, tal vez porque en vez de cerrar la cárcel, lo que está pensando ahora es en liberar celdas para meter adentro a los colifatos del Califato que han inventado este tenebroso Estado Islámico.

    Lo dijo el New York Times, no lo dije yo.

    Los periodistas uruguayos, que están en zafra preelectoral, y persiguen a los protagonistas de esta película a sol y a sombra, no dejaron pasar la oportunidad de darle captura al Pepe a la salida de ya ni sé dónde, porque su agenda es tan proteiforme que, cuando uno lo ve en el informativo de la noche en la televisión, no sabe si lo filmaron saliendo de la Rural del Prado, de la apertura de la zafra de la colza en Tacuarembó, de la inauguración de un bidet en la policlínica de Capitán Tula, o en una cumbre del Mercosur.

    —“Presidente, ¿es verdad que lo llamó el presidente Obama para que trajera de una vez a los prisioneros de Guantánamo al Uruguay?” —descerrajó una joven y audaz notera.

    ¡Para qué! ¡Se enojó el Pepe! (Se enoja cada vez más seguido, debería pensar que ya está por jubilarse, y eso tendría que darle alivio…).

    —“¿Shabé qué? ¡Que a mí lo gringo ejto no me vanandar ditando lo que tengo que hasher! ¿Mentendé? Acá la cosha del Uruguay laj deshido yo, y laj de loshamericano que lajdeshidan eyo, ¿ta?” —le espetó a la pobre gurisa, que quedó temblando y con la aguda nariz en punta que adorna al mandatario, a escasos centímetros de la suya.

    Pero los periodistas, en cualquier tiempo (y más en este) presionan y no perdonan. Para la sabiduría convencional vernácula, los presos de Guantánamo y los inmigrantes sirios son de la misma familia, aunque no tengan nada que ver. La asociación de ideas es automática.

    —“¿Y los inmigrantes sirios cuándo llegan, presidente?” —inquirió otro joven notero que integraba el cardumen que rodeaba al presidente, en una imagen parecida a la que vemos en la vida submarina, cuando miles de anchoas rodean a una ballena austral.

    No le salió mejor la pregunta que lo que le pasó a la que preguntó por los muchachos de Guantánamo.

    —“Mire mijo, ejta cosha hay que tratarla con dinidá, con sherenidá, con profeshionalidá, ¡y ujtede she la pashan jodiendo y preshionando, papá! ¡Déjenno trabajá tranquilo, carajo! Lo sirio vanavení cuando ejtén lijto, y tamo viendo cuánta gente vavení, lo de lajfamilia y esho, ¿ta?” —replicó don Mujica.

    Como no fue muy claro, otro periodista le preguntó si era cierto que los sirios inmigrantes al Uruguay son familias que tienen diez o doce y hasta catorce hijos, y, en tal caso, cómo se haría para integrarlos a un medio tan diferente como el que van a encontrar aquí.

    El Pepe se despachó con otra catarata de comentarios a su estilo, diciendo que no sabía cómo se medía en Siria “la tasha e natalidá”, y que si tienen muchos hijos mejor, porque van a llegar a viejos rodeados de muchos nietos.

    —“¡Acá lojvamo a reshibí con terrible infratrutura, con tierra pa trabajá, con ejcuela pa lojguacho, con profeshore dejpaniol, shicólogo y tuticuanti, ¡ashí que no me molejten má, y váyanshe a jodé a lo candidato preshidenshiale, que tan regalao, tan, y tan desheando que lejagan pregunta, papá!” —concluyó, arrancando para su automóvil.

    En las imágenes siguientes del noticiero donde vi todo esto, aparecían uno por uno los candidatos presidenciales, a los que los periodistas fueron a hacerles preguntas sobre el tema, siguiendo el oportuno consejo presidencial.

    Lo primero que preguntó Bordaberry fue cuántos de los sirios jóvenes que vendrán en el lote que nos toque tienen entre 16 y 18 años. “Habría que averiguar bien eso, porque en el caso de tratarse de infractores, se les podrían aplicar de inmediato las medidas de rehabilitación que figuran en nuestro proyecto de reforma constitucional, ¡sí a la baja! ¡a votar para rehabilitar uruguayos y sirios infractores!” —enfatizó.

    Pablo Mieres se interesó por saber el nivel educativo de los inmigrantes sirios. Dijo que “habría que hacer un relevamiento, para ver si vienen licenciados en Humanidades o en Letras, algún doctor en Filosofía, porque como ustedes saben este tipo de intelectual es el que conforma las huestes del PI, que viene creciendo, fíjense que pasamos de 3 a 4 y luego a 16, ¡PI es 3-14-16!” —concluyó, con la esperanza de que sus interlocutores hubieran entendido la sutileza de su comentario.

    Lacalle Pou, por su parte, dijo que si los sirios venían con una actitud positiva, absteniéndose de criticar a Bashar el Assad y a todos los protagonistas del conflicto armado que lleva tres millones de desplazados y 200.000 muertos, que estaba encantado de que llegaran a vivir al Uruguay.

    Cuando lo fueron a entrevistar a Tabaré Vázquez, lo primero que dijo fue “¡muchachos, ustedes saben que yo no voy a participar en ningún debate!, ¡no insistan, por favor!”. Cuando le aclararon que lo que querían saber era qué pensaba de los inmigrantes sirios, les dijo “ustedes sí que son insistentes, ¡les dije hace dos semanas en una columna que sale en un semanario opositor que si venían con la nacionalidad uruguaya y las listas del Frente ensobradas, me parecía fantástico!” —concluyó, no sin antes expresar su deseo —“¡y antes de fines de octubre, para ganar en primera vuelta y con mayoría parlamentaria!”.