Cuando Tabaré Vázquez asumió la Intendencia de Montevideo (IMM) en 1990, buscó consolidar una instancia conocida como el “acuerdo semanal”, en la cual el principal jerarca se reunía con todos los directores de la comuna para informarse sobre la situación en las distintas áreas del gobierno. La reunión era pública, ya que se buscaba dar transparencia a la gestión, y si bien no era demasiado atractiva para el ciudadano en general, solía ser una cobertura obligada para los periodistas y una buena oportunidad para miembros del sindicato o grupos de vecinos que querían manifestarse frente a las autoridades.
Desde entonces, la comuna continuó bajo el gobierno del Frente Amplio, y todos los intendentes que sucedieron al actual presidente de la República mantuvieron los acuerdos semanales.
Sin embargo, tras la llegada de Daniel Martínez en 2015, las reuniones comenzaron a hacerse cada vez más breves y esporádicas, y rara vez cuentan con su presencia.
Es que el nuevo intendente decidió cambiar la dinámica. Si bien sigue siendo una reunión abierta al público, ahora los directores eligen cuáles resoluciones comentar y cuáles no, y mencionan solo una pequeña selección de temas. Muchos jerarcas, incluso, elijen no plantear ningún asunto.
Así, las reuniones actualmente son en su mayoría “fictas” —no presenciales—, mientras que las pocas que se llevan adelante no cuentan con la presencia del intendente ni de los directores generales, quienes envían a alguien en su lugar.
Demodé
Cada lunes, durante la administración de Vázquez, las de Mariano Arana, Ricardo Erlich y Ana Olivera, el intendente se reunía en la amplia mesa del salón de acuerdos y con paciencia escuchaba a cada uno de los directores leer en voz alta todas las resoluciones tomadas en su área. El jerarca aprovechaba para ponerles su firma, hacer preguntas o pedir que se reviera algún asunto.
Ahora, en lugar de la “lectura en voz alta”, las resoluciones se suben al día siguiente del acuerdo a la página web de la Intendencia, de modo que los interesados las puedan consultar allí.
Si bien sigue siendo una reunión abierta al público, ahora los directores eligen cuáles resoluciones comentar y cuáles no, y mencionan solo una pequeña selección de temas. Muchos jerarcas, incluso, elijen no plantear ningún asunto.
Fuentes del entorno de Martínez dijeron a Búsqueda que el expediente electrónico hace que el acuerdo haya pasado a ser algo “demodé” y que en realidad se está cumpliendo un ritual que hoy ya “perdió la lógica y el sentido claro que tenía en sus inicios”. Además, desde la oficina de Comunicación de la comuna defendieron que este mecanismo es más transparente que el de antaño.
“En el gobierno de Vázquez y sobre todo en los de Arana, los acuerdos tuvieron un papel muy importante en la política de acercamiento a la población. Pero después las tecnologías de información y comunicación y las nuevas condiciones fueron dejando el instrumento un poco obsoleto y bastante aburrido”, dijo Juan Canessa, director de Artes y Ciencias de la Intendencia, que forma parte del equipo de gobierno desde 2008.
Años atrás, se manejó la posibilidad de sustituir los acuerdos, contó Canessa, pero al ser una “época conflictiva, no se quiso innovar demasiado”.
Ante la posibilidad de publicar las resoluciones en la web, junto con la aparición de otras vías de consulta, como la Unidad de Acceso a la Información Pública o el Buzón Ciudadano, el acuerdo “dejó de tener mayor sentido”, opinó Canessa. “Si no viene nadie, no tiene ningún impacto y es una pérdida de tiempo que se podría dedicar a trabajar, y eso es lo que ha sucedido en este período”, afirmó.
“Los que venimos de antes sabíamos que era algo que se caía de maduro, que tarde o temprano iba a pasar”, agregó.
Las reuniones actualmente son en su mayoría “fictas” —no presenciales—, mientras que las pocas que se llevan adelante no cuentan con la presencia del intendente ni de los directores generales, quienes envían a alguien en su lugar.
Eduardo Brenta, director de Gestión Humana y Recursos Materiales de la Intendencia, coincidió con ese punto y sostuvo que el acuerdo es una formalidad establecida, que consiste en validar lo que ya todos los directores aprobaron previamente.
“No debería tener más trascendencia de la que tiene. En otras épocas tuvo otro enfoque, era una instancia para que los ciudadanos se enterasen de las resoluciones. Pero hoy vas a la web de la IMM y te enterás de todo, por lo cual la transparencia es absoluta”, sostuvo.
Para Brenta, el acuerdo es un tiempo que hay que usar para cosas más productivas, ya que en realidad el ámbito de intercambio real entre los jerarcas son las reuniones del gabinete, indicó, en referencia a la instancia cerrada al público que se hace todos los miércoles.
Cambios
Uno de los motivos que llevó a la reducción de los acuerdos es que duraban demasiado. En el gobierno de Ehrlich, el intendente siempre comentaba algún tema de actualidad antes de comenzar; luego cada director daba a conocer los temas en los que estaba trabajando y después presentaba las resoluciones que llevaba para aprobarse.
Los periodistas aprovechaban la reunión para encontrarse con los jerarcas y conocer pronto los temas que llevaría días subir a la web de entonces. En ocasiones, asistían representantes de sindicatos o delegaciones a plantear inquietudes y la audiencia se volvía muy numerosa.
Con Ana Olivera, el formato continuó y se acentuó la profundidad con la que se trataban los asuntos. Los acuerdos se realizaban religiosamente, la intendenta asistía a todas las reuniones y los directores leían uno por uno las decenas de resoluciones que tenían. La instancia llegaba a durar en el entorno de dos horas.
Actualmente no se prolonga más de 15 minutos, lo que limita la posibilidad de vecinos, ciudadanos o sindicalistas a manifestarse.
Para Ricardo Prato, quien fue secretario general de la intendencia de Olivera, actualmente el acuerdo “no es imprescindible” e incluso “es algo sustituible”. “No es necesario que se desarrolle esa instancia teniéndolo en la web”, sostuvo. “Antes tenían mucho público, había incluso un palco. Ahora se arreglan con un par de filas de sillas”, opinó respecto a la baja concurrencia.
Según el exjerarca, las reuniones importantes nunca fueron las del acuerdo, sino las que se hacían directamente con la intendenta, en privado.
Para Canessa, la gente tomó el nuevo formato como algo natural. “No veo más que una simple adaptación a los tiempos que corren”, indicó.
Brenta añadió que el cambio responde a una forma de comunicación de esta administración “muy distinta a las anteriores”.
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