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    Roberto Palermo (Banca de Quinielas): la competencia en el juego online promueve la ludopatía y baja la recaudación del Estado

    El presidente de la Banca de Quinielas del Uruguay, Roberto Palermo, explicó la postura de la institución respecto al proyecto de ley de regulación del juego de casinos online y cuestionó la creación de un mercado altamente competitivo entre diferentes operadores en esa modalidad de juego como un riesgo que se va a traducir en un incremento de la ludopatía y en la disminución en la recaudación del Estado.

    Palermo destacó los 80 años de trabajo de las bancas de quinielas como colectivo de agencias de todo el país que gestionan los juegos oficiales a través de una extensa red presencial y con la posibilidad de apostar online a través de una plataforma única, en forma segura y responsable, con el control, la supervisión y la fiscalización de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

    —La Cámara de Representantes estudia un proyecto de ley que regula el juego online de casinos. ¿Cuál es la posición de La Banca?

    Entendemos la intención de los legisladores de regular este tema porque es un asunto complejo, con muchos intereses en juego para los privados y para el Estado. En todo el mundo y como en cualquier actividad, la tecnología provocó cambios importantes en la oferta y en la demanda que hay que atender. Pero el juego no es como en un servicio de transporte, de delivery, de compra de viajes, de alojamiento o de bienes en general, en el juego están involucrados la salud y el bienestar de la población; por eso es un asunto de política pública que es necesario regular. No es un tema que se pueda dejar a lo que determine el mercado. No es aumentando la oferta de juegos, habilitando o autorizando a varias empresas a que ofrezcan servicios de juegos y apuestas a través de diversas plataformas tecnológicas lo que va a determinar un beneficio social. ¡Todo lo contrario! En el juego, la libre competencia no es viable porque lleva, por ejemplo, a exacerbar la publicidad utilizando herramientas como las promociones con cupones gratuitos o bonos, aprovechándose de la vulnerabilidad de la gente, ya que estimulan y empujan a la gente a jugar. El juego online, en un marco de competencia, es una máquina de generar ludópatas, y eso no es bueno para ninguna sociedad.

    —¿Usted cree entonces que La Banca debe ser el único concesionario de juegos online?

    —No, de hecho, no lo somos como banca, ya que los concesionarios son los más de 1.000 agentes de quinielas de todo el país agrupados en 28 bancas.

    Uruguay ha desarrollado un modelo para gestionar los juegos de azar que es casi único en el mundo y que viene funcionando muy bien desde hace muchos años. Eso es lo que creemos que hay que preservar, y hay encontrar la forma de contemplar los juegos online cuidando lo que se ha construido. La experiencia internacional muestra que en materia de prevención del juego problemático y de beneficios para el Estado —o sea, para la sociedad en su conjunto— los mejores resultados son los de aquellos países con sistemas como el que ya tenemos en Uruguay; con un monopolio, sí, un monopolio del Estado que concesiona, como en nuestro caso, la gestión de los juegos lotéricos y de apuestas deportivas a los agentes de quinielas. Nuestro país adoptó un modelo que comenzó a definirse a partir de la sanción de la Ley 1.595 en 1882 y que funciona muy bien desde hace más de 180 años. No es un monopolio de una empresa multinacional que se lleva los dividendos para sus accionistas en el exterior. La Banca es un colectivo de empresas uruguayas organizadas para gestionar los juegos oficiales en forma segura y responsable, con todos los controles y las exigencias del Estado a través de la Dirección de Loterías y Quinielas. Es un sistema que ha demostrado que funciona bien para todas las partes involucradas en este sector: el Estado, los clientes y los concesionarios.

    —Pero esa organización no los exime de estar promoviendo una actividad que afecta la salud de la población cuando causa ludopatía. ¿Cómo responden a esa condición de su actividad?

    Justamente, ese es un punto clave que nos diferencia de otros actores que pretenden extender sus actividades al juego online. En La Banca, estamos certificados por la Asociación Internacional de Loterías (WLA, por sus siglas en inglés) desde hace años en una forma de gestionar los juegos con responsabilidad social, lo que se conoce como “juego responsable”. No hay ningún otro actor privado en el país que cuente con una certificación de este nivel, lo que nos lleva a establecer criterios en cuanto a la limitación de montos de juego, de tiempos y de frecuencia, además, por supuesto, de la exigencia de una edad mínima para poder apostar. Tenemos mucha experiencia en este tema, incluso hemos desarrollado herramientas de software con algoritmos que detectan comportamientos de juego que pueden ser indicios de juego patológico y generan advertencias, alertas o incluso se llega a la exclusión del sistema y al cierre de la cuenta de juego.

    —Aun con esas herramientas, la ludopatía es un problema real en nuestra sociedad que afecta a miles de personas. ¿Cuál es la respuesta de La Banca a esa problemática?

    —Nos parece bien mejorar los mecanismos de prevención y tratamiento del juego problemático. Asimismo, coincidimos con el planteo de crear un fondo que se destine a ese fin. También adherimos a lo que ha definido el gobierno respecto a jerarquizar las políticas públicas en materia de salud mental, y eso abarca también a todas las adicciones. Si bien reconocemos el esfuerzo y el compromiso de algunos profesionales que se han especializado en el tema, son pocos y con recursos muy acotados. Pero la enorme mayoría de los problemas con el juego se generan en los juegos de casino a gran escala o en los juegos ilegales en un régimen de competencia. Nosotros trabajamos en coordinación con la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas con ese enfoque de juego responsable que creemos que debe extenderse a todos los juegos de azar.

    Con ese enfoque, trabajamos en prevención y también hemos colaborado en el tratamiento de la ludopatía trayendo expertos internacionales para capacitar a psicólogos y psiquiatras uruguayos. De hecho, en noviembre volveremos a realizar una actividad de este tipo.

    Pero, más allá de esas acciones, la herramienta más importante para frenar el flagelo de la ludopatía es el modelo de funcionamiento sin competencia. La competencia de diferentes operadores produce más ludopatía, disminuye la recaudación del Estado y, además, facilita el lavado de dinero.

    —¿Por qué debe ser La Banca el único concesionario de este tipo de juegos?

    —Entendemos que la mejor solución para habilitar los juegos de casino online sería mediante una plataforma única, integrada por los concesionarios presenciales, sin una competencia abierta y pública que lo que provocará es el crecimiento de la ludopatía y la disminución de la recaudación del Estado. Esto ya se vio en algunos países que experimentaron sistemas abiertos de libre competencia y los resultados fueron muy malos, tanto, que debieron volver atrás en sus sistemas regulatorios, como sucedió en España, Italia, Francia, Alemania, por ejemplo, respecto a la publicidad y al número de concesionarios, o como en el caso de Inglaterra, que está revisando todas las medidas de juego responsable que adoptaron las empresas.

    O sea que el enfoque de habilitar múltiples plataformas tecnológicas y generar competencia entre las empresas ha causado daños, y debemos valorar estas experiencias internacionales para no repetir errores, porque luego se hace muy difícil revertir o atender los daños causados.

    —Si es tan complejo y tiene tantos riesgos, ¿por qué no se prohíben los juegos de azar? ¿Qué rol cumplen en nuestra sociedad los juegos que gestiona La Banca?

    —Jugar es inherente al ser humano; necesitamos jugar. Jugando aprendemos a ganar y a perder, aprendemos a cumplir las reglas y a medir las expectativas. Nos ayuda a soñar, a ilusionarnos y a evadirnos de las preocupaciones cotidianas que nos abruman. Por eso, una sociedad que juega es una sociedad más sana desde el punto de vista psicológico. Con el juego canalizamos muchas cosas, tanto la frustración de perder como la euforia de ganar, pero en un marco controlado, medido, acotado. Por esta razón desde hace 180 años rige un principio sabio en nuestro país, y es la ilicitud de los juegos de azar, salvo aquellos que están expresamente habilitados por ley, o sea que la autorización es por la vía de la excepción, pero con un fuerte control del Estado, que es quien debe velar por el bien común. El juego no es una actividad que pueda dejarse al libre albedrío del mercado, porque el afán de lucro, en un entorno de competencia, hace que se apliquen herramientas de marketing que estimulan el juego sin límites, con altísimos retornos en premios, y ahí es donde aparece el juego problemático.

    Las bancas de quinielas aprendimos mucho sobre esto a lo largo de nuestros 80 años. La limitación geográfica que existía antes para cada banca o sala de casino se ha ido desdibujando o eliminando como consecuencia del desarrollo tecnológico aplicado a los juegos online. Por esta razón es que enfrentamos este nuevo desafío, ya que en el juego online no hay fronteras como en el mundo físico. En nuestro caso, a pesar de esta realidad, no competimos entre nosotros, sino que desarrollamos una plataforma única de juego, con reglas claras y compartidas a las que adherimos todos en nuestro colectivo. Y esta solución es la que proponemos que se incorpore a este proyecto de ley que estudia la Cámara de Representantes.

    —¿Cuáles son esas herramientas que hacen que los uruguayos confiemos en los resultados de los juegos oficiales?

    —En nuestra actividad son clave la transparencia y la seguridad. Por un lado, en los sorteos, para lo que aportamos tecnología para su realización, con bolilleros automáticos, con sensores que envían los resultados a los servidores de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas en forma digital, sin intervención humana. Por otro lado, aseguramos transparencia también en el proceso de comercialización y procesamiento de las apuestas, con la fiscalización de la Dirección de Loterías y Quinielas. Cada año La Banca procesa millones de apuestas de todos los uruguayos en los diferentes juegos oficiales, para lo que utilizamos la última tecnología con el fin dar seguridad a todos los involucrados. Uruguay es el primer país de Latinoamérica en haber incorporado algunas de estas herramientas, como ser la certificación de hora de envío, antes del sorteo, de las apuestas realizadas o la encriptación de la información con certificado y firma digital.

    —¿Cómo está Uruguay en este tema con relación al mundo?

    —Estamos muy bien. Desde 2012 estamos certificados en la norma ISO 27.000 de Gestión de Seguridad de la Información, recibimos auditorías todos los años y recertificamos cada dos años. También estamos certificados en la Norma ISO 9001 de Gestión de Calidad y en Juego Responsable con la Certificación WLA-SCS:2020 (Nivel 4), de la World Lottery Association. Además de estas tres certificaciones, podemos decir con orgullo que realizamos periódicamente investigaciones para conocer a fondo el mercado, en especial en los temas más sensibles, como la prevalencia de la ludopatía, complementando investigaciones de mercado cuantitativas y cualitativas con investigaciones académicas, la última de las cuales la hicimos con la Universidad Católica del Uruguay.

    En esta línea, hoy estamos adoptando medidas para poder certificar internacionalmente como empresa sostenible. A modo de ejemplo, vamos a empezar a medir la huella de carbono para disminuir el impacto ambiental de nuestra actividad.

    —¿Cuál es el aporte de los juegos al Estado en cuanto a recaudación y cómo es en relación con otros juegos?

    —El total de aportes al Estado que realizamos el año pasado fue del orden de los US$ 80 millones, de los cuales algo más del 60% corresponde al IVA, que es el impuesto que grava las apuestas a escala de las bancas de quinielas, pero también tienen incidencia otros impuestos, como el IRAE y el IRPF. Tenemos un régimen tributario diferente al de otras ofertas de juego como la de los casinos, que aportan menos. También contribuimos generando empleo en todo el ecosistema de las bancas, siendo nuestros juegos una fuente de ingresos para miles de personas a través de toda la red de agentes, subagentes y corredores, con más de 7.000 puntos de venta distribuidos a lo largo y ancho del país.

    Es importante señalar que en un marco de competencia disminuye lo que se llama el win o margen bruto, o sea, la diferencia entre la recaudación global y lo que se paga por premios, porque los operadores usan, para captar más apostadores, mecanismos como los cupones o el aumento de los premios. Y como el aporte a las arcas del Estado está condicionado por el win, en un marco de competencia, disminuye el aporte al Estado, y este es otro motivo por el cual no estamos de acuerdo con el proyecto que los diputados están evaluando en este momento.

    Por otro lado, a través del juego Supermatch se generan recursos para la AUF y para la Organización del Fútbol del Interior, para potenciar las divisiones juveniles a través de la realización de obras de infraestructura para las formativas, aportando más de 1 millón de dólares al año para este fin.

    Empresas y Negocios
    2023-10-11T19:42:00

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