A la actual puja en el mercado chino se sumará en los próximos meses una presión similar en Estados Unidos, que es otro de los destinos que hasta ahora solo Uruguay, entre los países del Mercosur, tiene acceso.
Con el gobierno de ese país norteamericano “las negociaciones están bien avanzadas”, en los próximos días una misión técnica del Ministerio brasileño de Agricultura visitará EEUU y luego “se dará la apertura del mercado para Brasil y del mercado brasileño para los estadounidenses”, señaló Franco.
Con reconocido optimismo estimó que “en el segundo semestre de este año” se concretará ese ingreso. Brasil tendrá, además, una cuota con aranceles rebajados de 6.000 toneladas de carne vacuna sin hueso, que será compuesta de cortes delanteros para elaborar hamburguesas y otros productos similares, valoró.
Argentina también apuesta a retomar el rol histórico de un jugador relevante en el mercado internacional de la carne. “Hace 14 años que Argentina no le exporta carne vacuna a Estados Unidos y entendemos que antes de fin de año volveremos a venderle” a ese país, dijo a Campo el directivo de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Juan José Grigera, quien coordina el comité de carnes de esa gremial.
Añadió: “Somos positivos en cuanto a esa posibilidad, luego de compatibilizar algunas normas sanitarias”.
En ese proceso de “apretar las marcas” en los principales mercados donde Uruguay está sintiendo la presión de los países vecinos, los sectores cárnicos del Mercosur enfrentan el desafío de compatibilizar sus intereses a la hora de negociar acuerdos comerciales, como ocurre actualmente con la Unión Europea.
“Tenemos ideas en común y de ahí en adelante cada país entra a competir, pero la libertad de mercado nos une a todos, el acceso a mercados tiene que ser libre”, expresó Grigena al ser consultado sobre el asunto tras la reunión del Foro Mercosur de la Carne, realizada el viernes 3 en la sede de la Asociación Rural, en Montevideo.
Esa instancia fue creada en 2004 y está integrada por las asociaciones de productores ganaderos y de industrias frigoríficas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Luego de recibir la confirmación del canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, de que la carne no está excluida de las tratativas que llevan los negociadores del Mercosur y de la UE, los integrantes del Foro Mercosur de la Carne sintieron un alivio. Es que en el primer intercambio de ofertas entre ambos bloques realizado en mayo no hubo propuestas de los europeos respecto a la carne y al etanol, algo que generó preocupación entre los ganaderos y exportadores de la región.
En cuanto a la disputa por el acceso a mercados y esas negociaciones, el presidente pro témpore de ese foro, Carlos Pedretti, declaró: “La ventaja es que en el caso de la Unión Europea no somos tan competidores como parece, porque lo que queremos es lograr el ingreso de la carne del Mercosur y luego ver cómo se posiciona cada país”.
“La carne no salió de las negociaciones sino que quedó pendiente para un tratamiento posterior”, enfatizó.
Dijo que la meta del sector es acceder a un cuota exonerada del pago de aranceles por un volumen que represente el 5% del mercado europeo, que comprende 7,8 millones de toneladas anuales, que serían unas 378.000 toneladas, comentó Pedretti, de la Asociación Rural del Paraguay.
Indicó que el foro “todavía no definió la distribución” de ese cupo pretendido.
En las próximas reuniones técnicas, previstas para el 22 y 23 de junio en Montevideo, ambas partes definirán los temas de la agenda de los asuntos a ser tratados en octubre en Bruselas, en el marco de las negociaciones del tratado de libre comercio.
“Sería muy extremista decir no hay acuerdo si no está la carne incluida en las negociaciones; lo importante es exponer los argumentos de por qué debe estar ese producto en el tratado”, señaló.
Agregó: “No aspiramos a sustituir a países productores de carne europeos como Francia o Irlanda, si no que el Mercosur sea depositario de objetivos comerciales de Europa que son las compras gubernamentales, la legislación de propiedad intelectual y de marcas, componentes de alta tecnología”.
Expansión norteña
En la década pasada hubo un expansión de la industria frigorífica brasileña en la región, lo que significó la instalación de las principales firmas de ese sector de Brasil en Uruguay con la compra de varias plantas de faena. Hoy operan en la plaza local las compañías JBS (Canelones), Minerva (PUL y Carrasco) y Marfrig (Tacuarembó, Colonia, Cledinor e Inaler). Luego de algunos años sin nuevas compras de empresas, ese tipo de negocios “podría continuar en los próximos años”, admitió Franco.
A modo de ejemplo, ese directivo de Abiec comentó que actualmente JBS está construyendo una planta de faena en Paraguay y retomó la operativa de una fábrica en Argentina.
“Son empresas direccionadas para determinados mercados, que están especializadas en ciertos productos y negocios”, indicó. Las compañías brasileñas del sector alimentos continúan concretando o analizando adquisiciones de firmas en otros países .
Marfrig “está estabilizado pero otras empresas podrían ampliar” sus negocios en Uruguay, consideró.
Respecto al fenómeno de expansión de los frigoríficos de Brasil en la región, Pedretti, que es un ganadero paraguayo, dijo a Campo: “No podemos impedir que una industria brasileña venga y compre un frigorífico local, eso es atentar contra el libre mercado; lo importante es abrir cada vez más mercados” para las exportaciones de carne.
Puja deportiva
Otro tema que tienen en común los sectores cárnicos del Mercosur es la recurrente discusión entre ganaderos y frigoríficos por el precio de los vacunos.
“Siempre va a haber una presión hacia la baja en el precio del ganado, pero las industrias tienen que ir madurando y empezar a ofrecer carnes de distinto tipo, orgánica, natural, producida a partir de alimentación con granos, con menos grasa, entre otros atributos”, señaló Pedretti, que integra la Asociación Rural del Paraguay.
Por su parte, el directivo de la Sociedad Rural Argentina señaló que la puja por el precio entre los ganaderos y los frigoríficos “a veces ya es deportiva”.
Si bien dijo que “en este momento no hay una pugna tensa” en el mercado argentino de haciendas, el productor “no está totalmente contento por el valor que recibe” por su ganado, reconoció.
Para ese directivo de la SRA, el sector cárnico de su país atraviesa “una crisis muy profunda”, porque “cerraron 150 frigoríficos, se perdieron 12.000 empleos y desaparecieron casi 60.000 productores” pecuarios. Eso dijo en alusión a las consecuencias que generaron las políticas de los gobiernos kirchneristas en cuanto a las restricciones a las exportaciones de carne y al control de los precios de ese producto en el mercado interno argentino.