Ya sin los altos precios del pasado y con problemas climáticos, los agricultores vienen replanteando su negocio en las zafras recientes. Eso también los lleva a adoptar posturas más cautas hacia el futuro.
Ya sin los altos precios del pasado y con problemas climáticos, los agricultores vienen replanteando su negocio en las zafras recientes. Eso también los lleva a adoptar posturas más cautas hacia el futuro.
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“La inversión acumulada por el sector desde 2008 a 2014 determina un importante stock de máquinas y equipos agrícolas que permite sostener en el corto plazo su capacidad productiva”, señala en el informe. En 2015 se dio un cambio de trayectoria en el índice, que cayó 34%, que se profundizó en el primer semestre de 2016.
Analiza que las empresas del agro prácticamente mantuvieron su nivel de crédito bancario (en mayo pasado era apenas 1% superior que en el mismo mes de 2015), si bien hubo cambios en cuanto al financiamiento. Por un lado, el principal destino de los nuevos préstamos no es para inversión en maquinarias sino capital de trabajo, principalmente de los subsectores arrocero y lechero. Por otro, aumentó la morosidad (de 1,6% a 2,3% de la cartera).
El estudio contable señala que en particular en el comportamiento de las inversiones agrícolas, ha sido determinante la evolución de las cotizaciones de los productos en los mercados mundiales, lo que “impacta en la rentabilidad, en las expectativas y en el área de siembra de las empresas agrícolas. Hasta la zafra 2013 los precios récord determinaron altas utilidades” en el sector que impulsaron la incorporación de máquinas y equipos.
En los últimos meses se registró una suba de los precios agrícolas, en particular de la soja, destaca Carle & Andrioli. Ello —agrega— podría permitir un cambio de expectativas de los productores por mejora de rentabilidad con un efecto potencial sobre decisiones de áreas de siembra y de inversión. A su vez, una recuperación del dinamismo de las inversiones en maquinaria podría contribuir de forma positiva a mejorar los rendimientos productivos, que en la última década crecieron a una tasa anual promedio de 1,6%, según el índice de productividad que calcula.