“Uruguay está empantanado en discusiones y no avanza. Se repite periódicamente la misma discusión: la reforma del Estado, la reforma educativa, la inserción internacional. Estos temas se reiteran y no han pasado grandes cosas”, dice, con frustración, el director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Hernán Bonilla. Y según su visión, muy poco pasará en esas áreas en lo que queda de este período de gobierno.
Eso, sostiene, le pone un “freno de mano” al desarrollo económico del país. La institución que dirige postula una agenda de reformas liberales que, admitió, son difíciles de digerir: “Hablar de libertad económica en Uruguay produce urticaria y rechazo. Pero es necesario tomar medidas, reformar el Estado, reducir la burocracia, la regulación, los monopolios, lograr una mayor apertura al mundo. Estos son los grandes temas a largo plazo”, dijo a Búsqueda.
Mientras tanto, el trabajo del CED acaba de recibir un reconocimiento internacional. Figuró por primera vez en el ranking de think tanks del mundo que elabora la Universidad de Pennsylvania, difundida en los últimos días, sumándose al Ceres, el CURI y el Claeh entre los uruguayos listados. Además, apareció destacado como uno de los mejores nuevos institutos de análisis surgidos en los últimos 24 meses en América Latina y séptimo a nivel global. Bonilla se expresó sorprendido por la figuración en este ranking ya que no hubo una postulación por parte del Centro sino que entró al haber sido mencionado en las consultas a académicos y analistas que efectúa la Universidad estadounidense. “Es una muy buena carta de presentación”, valoró.
El CED, lanzado el 8 de junio de 2016 con una conferencia del ex presidente de Chile Sebastián Piñera, maneja un presupuesto anual que ronda los U$S 150.000 aportados principalmente por fundaciones y organizaciones con intereses similares —como Atlas Network o Konrad Adenauer Stiftung—, además de colaboraciones de empresas y particulares.
El Centro se define independiente de todo grupo político, religioso y empresarial. Su misión es estudiar la realidad política, económica y social del Uruguay para incidir eficientemente en la toma de decisiones de políticas públicas en forma científica y cuantificable, desde un enfoque que privilegie los principios de una sociedad libre. “La idea es que nuestros productos puedan ser utilizados por todos los partidos políticos”, acotó su director ejecutivo.
Como economista, Bonilla fue asesor del senador blanco Jorge Larrañaga, pero aclaró que discontinuó ese vínculo al asumir en el CED.
Libertad y reformas
En su opinión, Uruguay puede “hacer mucho más” para crecer a tasas elevadas sin depender tanto de la coyuntura internacional. Eso, dice, viene de la mano de una economía más libre.
“Todos los indicadores hechos por think tanks de distintas orientaciones encuentran que los países con mayor libertad económica son los más prósperos. Es un hecho. Y quienes más se benefician de la mayor libertad económica son las personas pobres; los que dicen lo contrario refieren a un mito, una mentira. Los estudios muestran que los pobres están mucho mejor en los países con libertad económica. La pobreza es más baja y el ingreso de sus pobres es 10 veces mayor que los de aquellos países con menor libertad económica”, argumentó.
Por eso, según Bonilla, con una mirada de largo plazo Uruguay debe encarar una serie de reformas liberalizadoras y de apertura al mundo. Pero tiene bajas expectativas de que ello pueda ocurrir con la administración de Tabaré Vázquez.
“En el partido de gobierno hay un bloqueo en estos temas y no termina de alinearse nunca. Las veces que hay iniciativas con buenas intenciones, fracasan: un intento fue el de Filgueira y Mier en la educación, el de Nin Novoa con los tratados de libre comercio, pero no terminamos de concretar. Nos acercamos al arco y ni siquiera llegamos a patear”, sostuvo. “Mientras esto sucede —añadió—, los índices que se utilizan internacionalmente para comparar desempeños de los países muestran que Uruguay se rezaga porque los otros avanzan y hacen reformas. Y nosotros estamos básicamente igual; en un mundo que avanza, quedarse igual es retroceder”.
En su opinión, la idiosincracia conservadora del uruguayo, el peso de las corporaciones y el contexto político —el oficialismo que “no logra alinearse” y una oposición con “problemas de coordinación”— mantienen congelados los cambios. “El CED puede aportar con investigación e información para el debate de políticas públicas y las reformas. Si no las hacemos, Uruguay seguirá igual y eso es cocinarse a fuego lento”, señaló.
También visualiza algunos problemas de la coyuntura.
“Un déficit fiscal de 4% del Producto Bruto Interno (PBI) es alto para un país que viene de un ciclo económico muy positivo. Y el nivel de endeudamiento también es alto. Según las propias estimaciones fiscales, la deuda bruta se va a acercar a 70% del PBI el año que viene; eso es mucho. Este es el talón de Aquiles de toda la política económica y un elemento de incertidumbre. El problema de fondo es el exceso del gasto público, que en lo que va de los gobiernos del Frente Amplio aumentó en forma exponencial, en el orden del 80% en términos reales”, reflexionó el economista.
Y agregó: “Cuando la economía crecía a tasas promedio arriba de 5%, la situación se piloteaba. Ahora, cuando se está cerca del estancamiento —o con un crecimiento algo parecido a 1%, incluyendo 2017— se nota el aumento excesivo del gasto público. Por eso no tiene mucho sentido discutir si está bien o mal el ajuste fiscal; hay que hacerlo”. Pero dijo que aunque el país viene asistiendo desde hace años a un “ajuste fiscal dinámico”, su cuantía “ha resultado insuficiente y va a seguir resultando insuficiente para poner las cifras en una trayectoria que permita transitar este momento incierto a nivel mundial con más tranquilidad”.
En materia de inserción internacional, el director ejecutivo del CED también muestra cierta decepción. “El rumbo en política exterior es el correcto y lo que plantea Nin Novoa es lo que hay que hacer. El problema de fondo es que es muy difícil que el partido de gobierno lo apoye, porque hay sectores que se oponen a los tratados de libre comercio”, consideró.
Con Donald Trump al frente de la Casa Blanca, Estados Unidos “va a seguir una política más proteccionista, pero es muy difícil que se salga del Nafta. No es tan fácil como piensa Trump, y si se hiciera lo que él piensa, el principal perjudicado sería el propio Estados Unidos. No veo una guerra proteccionista en el mundo y seguirá habiendo oportunidades para negociar libre comercio por otro lado. De hecho, China está tomando la posta”, opinó.
Respecto a la situación de la educación, Bonilla evaluó que se trata de una “política con problemas” que mantiene rezagado a Uruguay. “Al país le va la vida con la reforma educativa, que no va a ocurrir en este período de gobierno, que ya renunció a hacerla”, opinó.
Si bien aclaró que no es un especialista en la materia, sugirió prestar atención a la experiencia educativa que lleva adelante la Ciudad de Buenos Aires, por su contexto parecido al de Uruguay.
Plan anual
En sus primeros seis meses, además de eventos para el análisis político y económico, y de un curso de economía política, el Centro colaboró en la elaboración del informe de libertad económica del Fraser Institute; volverá a hacerlo en 2017. También cooperará con la Fundación Heritage, que desarrolla un índice sobre la misma temática.
En materia de investigación, el plan de actividades del CED para este año incluye, entre otras cosas, el desarrollo de una investigación acerca del marco institucional para el emprendedurismo en Uruguay y otro sobre la eficiencia del gasto público. “Todos tenemos la percepción de que es alto, pero queremos aportar evidencia cuantitativa al respecto”, explicó Bonilla.
Paralelamente, el Centro trabaja en un reconocimiento a la figura de Ramón Díaz, lo que incluirá el desarrollo de un sitio web que contendrá parte de su obra para que quede disponible para jóvenes investigadores. Asimismo, planea convocar a un concurso de ensayos sobre los temas de preocupación de ese pensador y político liberal recientemente fallecido.