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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHe leído con suma atención el editorial publicado en el Nº 2.012 de su edición del 14 de marzo de 2019. Dado el rigor que históricamente ha caracterizado a este semanario, me sorprendió encontrar ciertas inconsistencias.
El texto refiere a dos hechos periodísticos que llamaron la atención de la opinión pública, uno en lo local y el otro en el plano internacional. Los equipara —a nuestro juicio erróneamente en perjuicio de la propia Búsqueda— con estas palabras: “Trascendentes, pero apenas dos de los tantos buenos ejemplos que sirven como para que todos entiendan cuál es el rol de los periodistas en estos tiempos en los que tanto se difunde y tan poco se sabe de verdad”.
En el primero de los casos, menciona que cálculos realizados por periodistas del semanario permitieron detectar que el Ministerio de Economía había cometido un error. La situación fue la siguiente:
“El ministerio emitió un comunicado el 28 de febrero en el que informó de una mejora en el resultado fiscal. Indicó que el déficit en los 12 meses terminados en enero fue de 2,7% del PBI, y de 4,1% quitando el efecto de los “cincuentones”. El procesamiento de datos efectuado por Búsqueda mostró otros resultados: 2,9% incluyendo los ingresos extraordinarios por la desafiliación de las AFAP por parte de los “cincuentones” y 4,3% sin esos ingresos”, lo cual era la cifra correcta.
Sin duda, un trabajo impecable el realizado por Búsqueda que ameritó que el propio ministerio reconociera que había hecho mal los cálculos.
No sucede lo mismo con el informe del The New York Times sobre la quema de los camiones con ayuda humanitaria en la frontera colombiana—venezolana. Las debilidades informativas las hemos constatado tanto en el medio norteamericano como en la propia Búsqueda.
En el editorial se afirma que “El protagonista es The New York Times, uno de los principales diarios del mundo. Luego de una extensa investigación, publicó un artículo en el que muestra que los camiones de ayuda humanitaria que ingresaron a Venezuela no fueron quemados por representantes del gobierno de Nicolás Maduro, una eventualidad que casi todos daban como un hecho .[…] El incendio que supuestamente habían iniciado las fuerzas de seguridad del gobierno venezolano provocó condenas en todo el mundo y en especial el repudio de la administración de Donald Trump. Todos en las redes sociales se hicieron eco de algo que no era verdad, como demostró una investigación periodística”.
Para empezar, el The New York Times no es tan contundente en sus afirmaciones como lo es el editorialista de Búsqueda.
En el reportaje titulado ¿Quién fue responsable del incendio de la ayuda humanitaria para Venezuela?,1 sus autores —Nicholas Casey, Christoph Koettl y Deborah Acosta— son más humildes o quizás, sería más exacto decir ambiguos. Utilizan las expresiones “parece”, “esta sugiere”, “es el causante más probable del incendio”, etc.
O sea que hay un trecho entre el reportaje del The New York Times y decir que demostró que lo que se propagaba —ergo, que fueron las autoridades venezolanas las que quemaron los camiones— no era verdad.
Con respecto a los testigos de primera mano, en el mismo momento que sucedieron los hechos dieron a conocer su versión. Entre ellos podemos mencionar a Karla Salcedo— periodista venezolana quien estando in situ vio lo que pasó e incluso sacó varias fotografías.
Por supuesto que aceptamos que haya versiones diferentes entre los testigos, pero no creemos que algunos merezcan mayor credibilidad que otros.
Por otra parte, analicemos y comparemos las imágenes visuales que existen porque, en definitiva, vendrían a ser el documento más objetivo de lo sucedido y lo que cualquiera puede chequear.
En el video2 del NYT las imágenes no son para nada claras, están oscurecidas en la parte relevante del asunto. En esas circunstancias, al público se lo “guía” para que “vea” que “el trapo usado (por un manifestante) para que estallara la mezcla del cóctel se separó de la botella y, ya encendido, voló hacia el camión” y comenzó el incendio.
Hemos observado varias veces con atención ese video y no hemos podido distinguir a dónde fue a parar ese trapo. Una cosa que nos ha llamado la atención, es que en el material del NYT no hay gente arriba de los camiones cuando supuestamente comienza el incendio provocado por el manifestante, cuando múltiples filmaciones mostraron que iba una multitud encima de ellos.
Ahora comparemos el material ofrecido por el NWT con este otro3. Hasta el minuto 7,15 no aparecen los camiones. Luego se ve cómo se acercan lentamente con mucha gente encima. Lo que nosotros apreciamos en las imágenes muy nítidas —sin ningún salto en el cronómetro— es que el momento crucial del comienzo del incendio ocurre entre los minutos 7,36 al 9,15. Arriba de los camiones hay mucha gente, hay trifulca entre los manifestantes y los colectivos de Maduro, luego viene del lado venezolano un proyectil (marcado con un círculo rojo) que impacta en uno de los camiones, que empieza a arder. La prueba es que la gente baja despavorida del vehículo para ponerse a salvo mientras otros tratan de apagar el fuego.
Con esto no queremos decir que estamos en posesión de lo que en verdad ocurrió. Lo que queremos señalar es que lo del NYT es tan solo una hipótesis. Además, la lógica parece desmentirla, porque si la causa del incendio hubiera sido un “trapo incendiado”, con toda la gente que había cerca, ¿no lo hubieran extinguido de inmediato?
En nuestra opinión, el trabajo periodístico de Búsqueda con respecto al déficit fiscal uruguayo fue impecable. No podemos decir lo mismo con respecto al NYT.
Es una pena que el “prestigio” de algunos medios internacionales induzca a Búsqueda a perder el rigor que siempre la ha caracterizado.
Justamente, porque concordamos con el editorialista en que “No hay democracia sin información de calidad. Eso es así en Venezuela, Estados Unidos, Uruguay o cualquier otra parte del mundo” y que “Para lograrla es necesario apostar por el periodismo de calidad”, es que realizamos estas observaciones.
Saludos cordiales,
Hana Fischer
1. http://nytimes.com/es/2019/03/10/venezuela-ayuda-incendiada/
2. https://www.nytimes.com/es/2019/03/10/venezuela-ayuda-incendiada/