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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPara no seguir jugando a las escondidas con la ciudadanía. En su interesante columna del día 7 de marzo en Búsqueda, el periodista Andrés Danza señala que los partidos y candidatos en disputa parecen más preocupados por evitar las críticas y atender lo que indican las encuestas, que por pronunciarse sobre lo que realmente piensan sobre las materias más relevantes. Pone dos ejemplos: el presidente Vázquez en su discurso de balance solo enumeró los aciertos de su gestión (con medias verdades) y omitió referirse a sus fracasos; por su parte, el sector de Lacalle Pou reaccionó a la defensiva cuando se conocieron las opiniones de un exfuncionario del gobierno de su padre acerca de los Consejos de Salarios, en lugar de asumir un debate sobre un tema que admite diversidad de opiniones. Y añade: “La lista es mucho más larga. ¿O acaso hay alguien diciendo lo que verdaderamente piensa sobre el sistema de seguridad social y su cada vez más cercana debacle? ¿Y quién se muestra transparente a la hora de hablar de los funcionarios públicos o de los sindicatos?”.
La omisión que señala Danza no es un asunto menor. La democracia no consiste únicamente en elegir o destituir a nuestros gobernantes, para lo cual bastaría con esconder bien las cartas. Igualmente importante es aquella cualidad suya que permite que unos aprendamos de los otros y formemos nuestras opiniones (lo que no se agota en los eventos electorales). No se trata únicamente de nuestro derecho a conocer lo que piensan realmente los candidatos y sus partidos, sino también de entender asuntos complejos desde ópticas distintas y mejorar la calidad de nuestras demandas.
Lamentablemente, esto que describe Danza es una de las consecuencias del balotaje o régimen de segunda vuelta que se introdujo con la reforma electoral de 1996. El balotaje tiene el efecto perverso de castigar a quien más se expone, de manera que a los candidatos a la presidencia les rinde más evitar rechazos que ganar adhesiones (la segunda vuelta la deciden quienes votan en contra y no a favor). Ante la pobreza de definiciones inducida por la lógica de este mecanismo, las campañas electorales terminan enfocándose en los atributos de las personas a pesar de las escasas prerrogativas propias que nuestra Constitución le concede al presidente. Por esta razón, las discusiones entre y sobre los candidatos a la presidencia no agregan nada sustancial al debate público. Más útiles serían las rondas de discusión entre los equipos de asesores de los partidos en las que dieran a conocer sus diagnósticos sobre los distintos problemas. A los temas que menciona Danza podríamos incluir, por ejemplo, por qué solemos caer en atrasos cambiarios, cuáles son las razones por las que seguimos siendo un país caro (El Observador publicó el 7 de marzo un artículo del economista Gabriel Oddone donde trata este asunto con información novedosa), y a qué se debe que los sectores arroceros y lecheros hayan dejado de ser rentables. Sobre esto último, es hora de admitir que los montevideanos no comprendemos los problemas de la producción agropecuaria y hay que cerrar esa brecha. Respecto de los Consejos de Salarios, sería importante que dieran a conocer cómo son los modelos de negociación salarial en el mundo, qué ventajas y desventajas tienen, y qué distorsiones o rigideces producen. El texto de Oddone mencionado arriba detecta rigideces en el modelo uruguayo que se manifiestan sobre todo en los sectores en los cuales hay poca competencia. La lista sería incompleta si no se añadieran las tres interrogantes que generan mayor preocupación y desconcierto entre los ciudadanos. ¿Cómo se explica que se incrementen las tasas de delitos cuando en otros países disminuyen de manera sistemática, incluso en algunos con mayor pobreza y peor distribución del ingreso? ¿A qué se debe que en el período de mayor crecimiento de la economía y distribución del ingreso haya aumentado la grieta social, y existan ciudadanos que cultivan códigos y lealtades distintos y opuestos a los del resto de la sociedad? ¿Cuál es la razón por la cual Uruguay quedó rezagado comparado con sus vecinos respecto al porcentaje de jóvenes que culminan la enseñanza secundaria? ¿Cómo se podría revertir el declive en estos tres asuntos capitales? Los expertos en la materia deberían pronunciarse sobre los intentos que se han hecho hasta ahora, dar respuesta acerca de los motivos por los cuales fracasaron los mismos y exponer cómo se ha podido solucionar este problema en otras partes.
Lo importante es que la ciudadanía oiga distintas voces sobre todos estos problemas y que los partidos asuman también que hay temas que no han sabido solucionar hasta la fecha. Los candidatos de oposición sostienen que si obtienen los votos necesarios formarán un gobierno de coalición. Si este fuera el caso, más importancia tiene aún que los equipos de asesores de dichos partidos vayan haciendo públicos sus puntos de coincidencia y afinando sus diagnósticos. No es escondiendo las cartas y menos usando tácticas de manipulación que se logran los respaldos consistentes, sino apelando al buen juicio de la gente.
Martín Peixoto Carlos Pareja
CI 1.116.305-1 CI 575.187-6