Por su parte, el estatal Banco República (BROU) ganó US$ 175,4 millones, el doble que en 2016 (US$ 87 millones).
Sin embargo, ejecutivos de los bancos consultados por Búsqueda señalaron que esta mejora en los resultados no obedece a un incremento genuino del negocio.
A partir de 2015 el Poder Ejecutivo eliminó el ajuste por inflación de la contabilidad de las empresas —que suponía una baja en el pago del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE)—, cuando la variación del Índice de Precios al Consumo no supera el 10%; en 2017 su alza fue de 6,55%. Esa modificación, junto con un descenso no esperado del tipo de cambio, habían impactado en el resultado de 2016.
El presidente del BROU, Jorge Polgar, acotó que la evolución del precio del dólar y de la inflación puede influir fuertemente en el resultado del ejercicio. Por eso, señaló, para evaluar mejor el desempeño del banco en términos de ganancias es más acertado tomar en cuenta el “resultado de gestión”, es decir antes de descontar el IRAE y el Impuesto al Patrimonio, y de considerar los ajustes por valuación (de la moneda extranjera y la unidad indexada) e inflación, que a su vez afectan la determinación de la carga impositiva. Informó que el año pasado dicho resultado de gestión del BROU ascendió a US$ 237 millones, que se compara con los U$S 208 millones de 2016. Desde esa perspectiva, el de 2017 fue el mejor resultado de la institución desde 2009, destacó.
“En la medida que ya no se realiza el ajuste por inflación, hay un aspecto que hace que los resultados se vean mejor pero que no responde a un tema de gestión o industria, sino que es contable. Hay una pérdida de utilidades no reconocidas que genera un diferencial”, explicó el gerente general de Santander, Juan Carlos Chomali.
“Lo más complejo son los volúmenes de negocio. El crédito no está creciendo y cuando lo ves en pesos, crece menos que la inflación. El volumen está bastante bajo, en todos los sectores. El margen bruto de los bancos en el total del sistema, ya para setiembre, crecía alrededor de 13%. Pero los gastos crecían al 12%. Ahí está el problema de la banca, porque no se mejora la eficiencia”, agregó.
En el caso del brasileño Itaú, una reducción a la mitad de las previsiones (dinero que debe dejar inmovilizado para cubrir diversos riesgos, como faltas de pago de sus clientes) también ayudó a mejorar el resultado operacional. Según su subgerente, Carlos Ham, los ingresos y costos de la institución crecieron 7% pero un “estricto seguimiento” del portafolio de créditos colaboró en mejorar “algo más del 20%” dicho resultado.
“Se mejora sustancialmente porque este año no rigió el ajuste por inflación. En definitiva, el banco tuvo una leve mejora de rentabilidad y en el índice de eficiencia”, añadió.
“En 2017 la rentabilidad fue razonable, a pesar de que hay un espejismo. Todo lo que se ve de ganancia no es real. Fue un año normal en niveles de actividad”, comentó una fuente de Scotiabank.
Al finalizar el 2017 el sistema bancario —sin considerar el BHU— tenía US$ 14.066 millones en créditos, de los cuales 35% correspondía al BROU. Ese stock es US$ 18 millones menor (–0,1%) en comparación con diciembre de 2016, que se explica por una baja en el stock del banco público y una relativa estabilidad entre los privados.
El volumen de depósitos y otras obligaciones con el sector no financiero cerró el año pasado en casi US$ 30.433 millones, lo que supuso un aumento de US$ 250 millones (0,8%) respecto a fin de 2016. Esto se debió a un crecimiento de US$ 500 millones en el BROU y retiros netos en los bancos privados.
Desde BBVA apuntaron que el impacto de la eliminación del ajuste contable por inflación afecta la comparación de resultados con 2016, un año que califican como “extremadamente malo y con una fuerte incidencia de los costos impositivos”. Agregaron que la relativa mejora de 2017 vino de la mano de una rentabilidad que “sigue muy condicionada por los elevados costos operativos, la escasa demanda crediticia y el aumento de la mora”.
Los bancos —para los cuales se dispuso de datos— terminaron el 2017 con una proporción más alta de préstamos sin cobrar que un año atrás. La cartera morosa en el BROU prácticamente se duplicó (de 3,2% a 6,1%), mientras que en los privados trepó de máximos de 2,9% al cierre de 2016 a 10,4% un año después.
Perspectivas
Para el BROU, el 2017 estuvo marcado por un duro conflicto sindical que buscó impedir la extensión de una reorganización de su red de sucursales que implicaba, para ciertas dependencias, pasar a trabajar solo algunos días a la semana. El plan no implicaba despidos, pero AEBU —el gremio bancario— se opuso, cuestionando también otras decisiones del directorio de la institución pública. Sobre fin de año, tras una prolongada y ríspida negociación, surgió un arreglo.
Esa reestructura apunta a una reducción de costos y mejora de la eficiencia del República, un propósito que seguirá vigente en 2018.
Su presidente dijo que se proyecta para este año un resultado de gestión, stock de créditos y morosidad en niveles similares a los del que acaba de terminar. Desde el punto de vista comercial, indicó que el BROU buscará continuar ampliando la captación de micro, pequeñas y medianas empresas como clientes. “La meta en 2017 era 5.000 nuevos clientes en este sector y se incorporaron 6.000. El objetivo en 2018 vuelve a ser 5.000 nuevos clientes en el segmento”, señaló.
El República también intentará seguir incrementando sus ingresos por servicios, aseveró Polgar.
La mayoría de los bancos consultados confía en que este nuevo año se logre una dinamización del crédito, a la vez que seguirán apostando por canales digitales que al menos detengan el aumento de los costos operativos.
“Con la tecnología te haces eficiente, a veces logras absorber el crecimiento pero no necesariamente lo reduces. Todavía es insuficiente para lograr un negocio que tenga eficiencias de categoría mundial y una rentabilidad que supere el costo de capital. Nuestra banca sigue teniendo malos índices de eficiencia. La relación entre costo e ingreso es deseable que esté en torno de 50% y acá estamos sobre 60%. Para que la mejora sea sostenible tiene que venir explicada por elementos asociados al negocio, como el volumen de ahorro o de crédito. Eso es el centro”, señaló Chomali.
Santander, el mayor banco privado en participación de mercado, renovará este año su aplicación para teléfonos inteligentes y apostará a repetir innovaciones como las que llevaron adelante el año pasado con la incorporación de buzoneras inteligentes, la instalación de un cowork con la Universidad Católica y la apertura de un nuevo modelo de sucursal para sus créditos automotores e hipotecarios. Además, espera que una mayor demanda mundial reactive al sector exportador.
“Vamos a sacar dos o tres proyectos innovadores en servicios. Han sido exitosas las aperturas de oficinas que hicimos; en la nueva sucursal de crédito hogar y coche la productividad es mejor que el promedio y de forma sustancial. En términos de negocio, esperamos que haya un poquito más de dinámica. La intención es crecer en créditos, donde ojalá lleguemos al doble dígito, y en clientes. Y seguir controlando los costos. Los países tienen sus ciclos (económicos). Hay previsión de crecimiento, con un desempleo que no debiera crecer. Eso debiera dar más tracción” a la actividad financiera, analizó el ejecutivo.
Desde BBVA aseguraron que ya en los últimos meses del año se notó una recuperación del crédito, lo que los lleva a estimar un crecimiento de 10% para 2018, que presentaría un “mejor panorama”. También para ese banco de origen español, los canales digitales “cobran mayor importancia”, en un proceso donde las sucursales “se enfocan cada vez más en áreas de asesoramiento personalizado”.
Fuentes de Scotiabank apuntaron que lo “fundamental” en este año será focalizarse en beneficios, promociones, descuentos y tasas competitivas junto con una política de “altísimo control de gastos, que va a ser feroz”. Ese banco, que era comandado por el argentino Diego Masola, pasó a fines de 2017 su gerencia general a manos de Horacio Correge.
“Las expectativas son mucho más moderadas. El consumo va a ser positivo pero menor que en 2017, va a seguir bajando la velocidad en la que la gente se endeuda, y hay menos ventas. Hay una menor dinámica y todos los sectores están más o menos igual”, apuntó la fuente.
El optimismo está, según esa institución, en que los precios de los commodities “aguantan”, favoreciendo el sector exportador, lo que “deja algo de rentabilidad” al negocio bancario.
“Ahora tratamos de mantener la digitalización como prioridad, pero no cuenta para el control de gastos. Todos los rubros de gastos van a ser revisados porque tenés que estar muy consiente de lo que hacés. Cualquier detalle cuenta cuando se aprietan los números”, agregó el ejecutivo de Scotiabank.
Para Itaú, hacer crecer el volumen de créditos es el “gran desafío para 2018. En un escenario optimista, vemos un leve crecimiento o mantenimiento de la actual cartera y estabilidad en el nivel de depósitos. Así, los servicios online van a seguir creciendo y aumentando la participación en el total de transacciones”, pero por migración de clientes desde canales tradicionales, señaló por su parte Ham.