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    miércoles 12 de junio de 2024
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    Tasas de interés en EEUU marcarán el ritmo de 2024

    Nº 2257 - 28 de Diciembre de 2023 al 3 de Enero de 2024

    Durante la pandemia que azotó al mundo entero, los diferentes gobiernos fueron generando diversos incentivos para poder transitar tamaña peripecia. Estados Unidos claramente no fue la excepción.

    La fuerte emisión monetaria junto con la caída de las tasas de interés, lograron su cometido momentáneo, pero a la salida del confinamiento comenzaron a generar los impactos negativos. Básicamente la inflación resultó un flagelo consabido, pero que había que atacarlo rápidamente. Para ello, la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) tomó la decisión de subir las tasas, de forma de poder enfriar la economía y domar la inflación.

    La suba de tasas posee un impacto también en el valor del dólar estadounidense. En la medida que las mismas suben, la divisa se aprecia frente a una canasta de monedas. Ello es así, puesto que el dólar –como cualquier otro activo de la economía– en la medida que encuentra atractivas las tasas deja de buscar alternativas de inversión. Ergo, la FED absorbe liquidez del sistema apreciando su valor.

    Pero en este juego de las relaciones, el dólar también posee un fuerte impacto en los precios de todos aquellos activos que cotizan en esta divisa, donde los commodities agrícolas claramente no son la excepción.

    Si se pudiera visualizar un gráfico donde de forma superpuesta se mostrara la cotización de la soja en Chicago, por ejemplo, en relación con el valor de dólar estadounidense, podríamos observar una correlación inversa. En la medida que el dólar sube, las cotizaciones de la oleaginosa deberían bajar. Y si bien en la coyuntura pueden existir diferentes factores (léase problemas climáticos, variables geopolíticas, entre otros) que hagan de esta hipótesis algo incierto, en el largo plazo debería funcionar.

    Lo antedicho es lo que aconteció a la salida de la pandemia. Pero el 2024 podría comenzar a mostrar un camino distinto. En la medida que la inflación se vaya ubicando dentro de la órbita en la cual la FED se siente cómoda, cercana al 2% anual, una variable muy importante podría desplazar el fiel de la balanza. Es en ese contexto donde podríamos empezar a observar bajas graduales de la tasa y depreciación del dólar.

    Al respecto, el último dato del mes de noviembre muestra un guarismo del 3,1% en la inflación estadounidense, generando cierto optimismo entre los operadores financieros. De concretarse una disminución de las tasas de interés y caída en la cotización de dólar, no sólo estaría estimulando la demanda especulativa sobre el mercado de Chicago, sino que además y más importante aún, incentivaría la demanda genuina por parte de los principales importadores de granos a escala global.

    Sin lugar a dudas el 2024 se presenta como un año de grandes desafíos, pero si las lluvias continúan regando nuestros campos, propiciando buenas cosechas por estas latitudes y, además, ambas demandas pudieran resultar verdaderos catalizadores de los precios, podríamos pensar en un año muy distinto respecto del 2023.

    Claramente las cartas están echadas, pero se requiere prestar mucha atención a los acontecimientos y mantenerse informado permanentemente ante posibles cambios.

    ¡Felices fiestas!