• Cotizaciones
    martes 10 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Taxi eléctrico

    Sr. Director:

    Carta dirigida a los señores intendente de Montevideo; ministro de Industria, Energía y Minería; presidente de UTE.

    Mi nombre es Jorge Borlido García, CI 1.1249.597-0, soy periodista agropecuario desde hace casi 30 años, propietario del taxi eléctrico STX 0821. En el fin de año de 2016 y ante el cambio de permisarios en la Red TV Color, nuestro informativo semanal Sin Rodeos fue discontinuado en su emisión. Ya con 65 años, con la edad, aportes y generación, entendimos que quizá era tiempo de pasar por el BPS.

    Luego de un descanso en el mes de enero, apareció allí una alternativa de permanecer en el ámbito laboral, en este caso en una actividad que en plena crisis de comienzos de siglo (2001-2002) había servido para mantenernos activos: el taxi.

    En aquel caso como simples choferes, pero gracias al esfuerzo de muchos años y el ahorro familiar, teníamos la oportunidad de reincorporarnos a esa actividad y seguir en la carrera laboral.

    Fue así que en febrero del 2017 ante un llamado de la Intendencia de Montevideo (IM) decidimos presentarnos a licitar por una licencia de taxi. No cualquiera. Era la aventura de lo desconocido, el automóvil eléctrico. El cambio de matriz, la directa ligazón que en nuestra otra actividad tiene el medio ambiente y su cuidado más las bondades que las propias autoridades señalaban, más los beneficios que se otorgaban, hicieron que invirtiéramos nuestros ahorros de años, para muchos una bicoca, para nosotros una fortuna. Casi 50.000 dólares americanos más seis años de deudas con el BROU. Chapa, adelanto por el vehículo, mampara radio, etc. y nuestras propias ilusiones. Era lo máximo, seguíamos trabajando y no dependíamos de una magra jubilación.

    Finalmente e impulsados por la propia IM, que había evaluado, “debimos”, porque no había otra alternativa, presentar nuestra propuesta con un BYD E6 cuya autonomía de carga nos aseguraba trabajar en forma tranquila. Según su manual, 300 km por carga avalados por UTE e intendencia. En la práctica, con suerte 200 km a 220 km.

    En marzo del 2017 y aún esperando la llegada del vehículo, retomamos nuestra tarea periodística en otro medio y en otras condiciones, pero que igualmente nos daban continuidad a nosotros y a nuestros colaboradores más inmediatos. El 17 de julio del año 2017 llegó nuestro futuro. Hicimos los trámites del caso ante los organismos competentes (BPS, DGI), nos asociamos a CPATU, a Caycut, pusimos mampara, pintamos y el 19 de julio al fin salíamos a la calle con nuestra osada aventura. Como ya estábamos trabajando, lo único que hicimos fue incorporar a un nuevo colaborador como chofer, alguien que estaba desocupado y se integraba al circuito formal y creamos una nueva fuente laboral, y allí empezó el suplicio que sigue a continuación.

    El vehículo, cuyo representante de la marca no es Sadar, el que trae los autos convencionales, no contaba, ni cuenta aún, con un service posventa adecuado y con un asesoramiento acorde a la nueva tecnología. Para obtener el manual del auto, debimos bregar durante meses. Este vehículo viene provisto de un cargador original, para lo cual realizamos más inversión a fin de instalarlo en nuestro domicilio. Tanto era el desconocimiento de los técnicos que compramos por $ 16.000 pesos un cable que instalamos y no era el adecuado. Finalmente en noviembre del 2017 y luego de idas y vueltas teníamos nuestro propio centro de carga. Impensado para cualquier taxista, la carga en casa tranquilo y mientras dormimos...

    Antes, no obstante, sufrimos los inconvenientes de la falta de repuestos. Una pavadita, se astilló el parabrisas delantero y obviamente debíamos recambiarlo. Esperamos un tiempo a que llegara, pagamos 10.420 pesos, IVA incluido, aunque nunca el importador nos dio la factura. Se ve que no es necesario otorgarla cuando son autos eléctricos, creo yo. ¿Service? Ese es otro cantar, había que esperar al “chino”, a que estuviera en el país y que pudiera resolver cualquier situación. Ir a buscarlo al hotel en la calle Benito Blanco primero, luego en Massini, coordinar previamente, etc. Como verán, todo una facilidad para un auto de trabajo. Horas y tiempo perdidos.

    En noviembre, ya instalado nuestro medidor de UTE, esos de triple tarifa modernos e inviolables, sabíamos y sabemos que el único horario factible de realizar la carga es después de la hora 00.00. En diciembre y enero no nos llegaba la factura y reclamando nos señalan que había algún problema con “la ruta”, ya que este medidor inteligente se controla por parte de UTE desde vaya uno a saber qué ignota PC. Durante el siguiente cuatrimestre por ese problema se me facturan dos meses juntos hasta el mes de mayo, hasta ahí todo normal.

    En junio de 2018 nuestro primer desencuentro con UTE, ya que se me facturan 105.110 pesos, aunque después se me realiza nota de crédito y se me cobra 12.918 por un consumo de unos 50 días.

    En el mes de agosto de 2018 se me vuelve a facturar 65.653 pesos, refacturándose ante el reclamo, y se paga 10.714 pesos.

    En setiembre de 2018 vuelve a venir una factura de 51.681, nuevo reclamo y facturación y pago por 7.022.

    En Noviembre de 2018 aparece nuevamente una factura de 52.810, de lo que termino pagando 7.088.

    Ante esa situación consulto a UTE y se me aconseja poner un timmer para que el cargador del auto solo esté en funcionamiento a partir de la hora 00.00. Como el auto a su vez tiene interiormente un programador, lo pongo para que comience 00.10 h. A partir de ese momento quien efectúa la conexión es quien escribe y no el chofer para así evitar los posibles errores del mismo.

    Sin embargo, en enero y febrero de 2019 se reiteran las facturaciones de 54.090 (pago 18.680) y 55.482 (pago 18.684).

    En ese intermedio y ante innumerables reclamos al importador del vehículo por el mal funcionamiento en la dirección hidráulica (Abriley S.A.) y luego de una discusión telefónica y la correspondiente demora más la amenaza de no vendernos más repuestos si hacíamos pública la denuncia de mal servicio, nos realiza el cambio de la caja de dirección a un costo de 1.600 dólares más IVA. Una bicoca. Por cierto, nunca nos dio factura.

    Volvamos a UTE, los meses siguientes fueron de facturaciones normales para el consumo del auto. Hasta el mes de junio, ya que esa factura, que me llega por 54.339, finalmente me comunican que tiene un error producido por el sistema y se me factura 6.550.

    En julio de 2019 la situación se reitera. Y se me facturan 55.684, contestándose por parte de UTE que no hay lugar al reclamo. Como el auto tiene desde su salida colocado por UTE un controlador de recorrido, se me indica que a pesar del timmer conectado, de la propia computadora del vehículo este durante seis días en julio carga a partir de la hora 23.00. Así de exacta, habiendo llegado al punto de carga en horarios anteriores a ese ( tengo la información de la propia UTE). Por cierto, UTE sabe también a qué hora al otro día abandono el auto, el lugar de carga y comienzo de trabajo, por lo que de nada sirve haberlo cargado en el horario más caro como una avivada si el auto no trabajó hasta el otro día y muy posterior a las 7 de la mañana, horario que vence la tarifa llamemos “nocturna”. Este mes nuevamente se me facturan 53.938, por lo que estoy “adeudando” por el consumo del vehículo eléctrico que normalmente ronda los 6.200 pesos mensuales la friolera de 105.110, lo mismo que recaudo en un mes de trabajo sin contar los gastos.

    Pero eso no es todo, nos reunimos con el director de Movilidad de la intendencia, Sr. Márquez, unos 20 propietarios de taxis eléctricos para plantear varias dificultades acompañados por el presidente del gremio, Sr. Salanova. De los reclamos efectuados, repuestos service, más cargadores, hasta ahora no se cumplió ni uno solo. Con UTE se ha reclamado, ya que no se dispone de los cargadores suficientes para todos los vehículos (44) que cargan en Santiago de Chile o Juanicó y donde habitualmente siempre hay varios rotos. Un capítulo aparte es la tarifa. En los cargadores de la calle Joanicó esta es casi un 50% superior a la de la calle Santiago de Chile. Sin solución tampoco para esto. Entonces yo pregunto: ¿el futuro es eléctrico? Para eso invertimos entre 80.000 y 100.000 dólares, cuando además se incorporan autos de aplicaciones y se licitan más chapas de taxi cuando hoy el servicio no es rentable? ¿Para eso pagamos cuotas de 25.000 a 30.000 pesos promedio cada mes por los leasing? ¿Para eso creamos fuentes de trabajo? ¿Para eso creímos en las propuestas del exintendente Martínez y asesores? Desde julio del 2017, cuando creí que le hacía un bien al país y al medio ambiente, solo vivo de sobresalto en sobresalto. Mi salud se ha deteriorado sensiblemente y es comprobable, ya que en marzo se me extirpó un tumor maligno. ¿Cuánto de este mal tiene que ver con este “cáncer” que es hoy el taxi eléctrico BYD importado por Abriley S.A. que no da adecuado servicio y solo piensa en la colocación de los ómnibus eléctricos en estos días? Me siento engañado, defraudado, esquilmado y agréguenle a estos términos todos lo que quieran y en ello no sumo a los restantes 26 integrantes de un grupo forzado a juntarse y que desde hace meses mantiene reuniones, encuentros, diálogo, pero que hasta ahora no tiene ninguna solución y vive situaciones similares a las mías. Quizá el año electoral me dé alguna respuesta y solución a este problema al que me alentaron a ingresar. Así que espero todos sepan qué pasa con los autos eléctricos cuando se invierte y apuesta a él, qué les va a pasar a esos supuestos 30 nuevos ingenuos que como yo quedarán enchufados.

    Jorge Borlido

    // Leer el objeto desde localStorage