En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Un cine tan jugado, tan extremo y desusado, solo puede provenir de Europa Central o más allá, como Ucrania. The Tribe, el primer largometraje de Miroslav Slaboshpitsky (Kiev, 1974), es un tour de force: un thriller ambientado exclusivamente entre sordomudos y con el lenguaje de los signos. Toda la historia, toda la película. Nadie habla por la boca, a no ser un lejano y difuso run run en una toma exterior, donde hay gente haciendo cola en la puerta de una Embajada.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El argumento es sencillo: un chico baja de un autobús, camina unas cuadras y llega a una escuela de sordomudos. Allí deberá soportar las condiciones que le imponen sus compañeros, esto es, pagar derecho de piso. Como en otras instituciones “normales”, están los que someten a los más débiles, los que obedecen, los que se pelean, los que trafican y los que se prostituyen, es decir, un mundo cruzado, violento y desencantado, como el que nos rodea, con o sin cuerdas vocales.
A los diez minutos está claro para el espectador que el juego será así durante las dos horas —y algo más— que dura la película, distinguida en varios festivales importantes, incluido el de Cannes, donde se llevó el Premio de la Semana de la Crítica en 2014. Solo signos y pura comprensión visual. Si uno conoce el lenguaje de los sordomudos (y ojo que tampoco es universal) podrá saber de qué se quejan exactamente, qué festejan o qué tipo de insulto evocan esos jóvenes. Sin embargo, es lo de menos, porque todo se entiende gracias a que semejante excusa sirve a Slaboshpitsky para recordarnos que el cine —y tal vez la vida— es primeramente visual antes que nada. Saúl Below dijo alguna vez que la muerte era un “cese total de imágenes”.
The Tribe tiene largas secuencias, algunas de gran factura; cada plano funciona con una idea y una dirección plástica concretas. La ambientación es soberbia, de un extraño naturalismo. Hay una pelea que está coreografiada como si fuese una danza. Y el elenco de actores no profesionales —y sordomudos, claro— es absolutamente maravilloso.
No teman a la falta de voz. No teman a la progresión silente del drama. Es una película genial.