por Kid Gragea
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa pandemia ha cambiado muchas cosas: en el trato, en el comportamiento, en las actitudes, en las reacciones de la gente. Habrá que dejar pasar bastante tiempo para ver cuántos de estos cambios se consolidan en la sociedad, y cuántos desaparecen, para dar lugar a los viejos reflejos que alguna vez creímos que estaban arraigados para siempre. Pero no.
No obstante, hay algunas cosas que ya venían en camino, y —probablemente— en lo que haya incidido la pandemia haya sido en profundizarlas, y capaz que hasta agravarlas. Me refiero en particular a las preferencias populares en el ámbito de la información, del entretenimiento, del ocio, la distracción y los pasatiempos.
La televisión, por ejemplo, es un buen termómetro. Los programas de entertainment se sacan chispas para ver el que más promueve la cultura, la información, el saber y el aprender. Se promocionan como “el programa que bate todos los récords de audiencia en la divulgación del saber”, “el de mayor rating entre los concursos del saber, y en la divulgación de la cultura, con los más grandes premios, que retribuyen el conocimiento con millones de pesos y autos cero kilómetro”.
No hay más que verlos, aunque sea por un ratito, para comprobar que efectivamente es así. Para los cánones actuales, claro.
Por cierto que distan mucho de aquellos inolvidables Martini Pregunta, en los que sí había que saber la respuesta para contestar la pregunta. Esta iba directo al mentón del concursante, sin chances para el error. “¿En qué año tuvo lugar la Revolución francesa?”. Si el interpelado no contestaba “1789”, lisa y llanamente marchaba.
Ahora, con ese ánimo indiscutido de igualar para abajo que se viene presenciando en tantos ámbitos, se ha instalado (y, lo peor de todo, también en los cursos regulares en la enseñanza) el bendito multiple choice.
Al concursante ahora le preguntan lo mismo, pero le dan cuatro opciones: “1321”, “1518”, “1789” y “2016”.
Entonces, según sea el canal, el personaje duda, comenta en voz alta sin responder, piensa y quema un comodín, porque no se acuerda, o si no, en otro canal, tiene la posibilidad de consultar con un “sabio” que está allá arriba en el Olimpo de los dioses del saber, el cual le dice, para el caso, que él cree que la Revolución francesa fue en el siglo XVIII, pero que igualmente él no está muy seguro. Y el candidato a los miles de pesos y al auto cero km transpira, mira para arriba y dice, con total convicción “1518”. Y marcha, claro, pero no sin aclarar, en su disculpa por el disparate que acaba de decir, que, como el “sabio” habló del siglo XVIII, él supuso que era 1518.
Sonrisas cómplices, y que pase el que sigue, al que le preguntarán en qué país murió Artigas, y le darán a escoger entre Ecuador, Paraguay, Uzbekistán y Singapur, y dirá que fue en Singapur, porque como Artigas era oriental y Singapur está en el Lejano Oriente…
Ni que hablar de los que intentan promover el conocimiento musical de los participantes. No se engañe, no se trata de conocer la música de Mozart, Chopin, Atahualpa Yupanqui o Aníbal Troilo. No, señor. La cosa está entre los grupos más populares de reguetón, de cumbia cheta o de rock trans. Y esos sí que saben.
“Ese tema es de Las Tripas del Trópico, está en el CD que salió el año pasado, y es la segunda versión de Me mataste con tu droga trucha, en la que actúa como solista el Kiko Farallón. Un hit, papá”, dirá el participante, que gana los puntos aplaudido por todo su equipo, ante la mirada fastidiada del equipo de otro color, que acaba de fracasar en descubrir que el tema que le pasaban para la respuesta y los puntos no era Me vuelan tus castañuelas, del Grupo Chirusas Pop, sino Qué Katanga con tu tanga.
A cualquiera de los participantes de esta “justa del saber”, que no le irradien el himno nacional y le pregunten el nombre del autor de la letra, porque dirá “paso, poneme el próximo tema”.
Muy sutil e ilustrativo resulta también el envío periódico que hace la prensa escrita, informándoles por mail a sus lectores suscriptores cuáles han sido las notas más leídas en la última semana, o quincena, o lo que sea.
En el top ten es una fija que siempre van a figurar notas tales como “El doble homicidio de los ametrallados en Casavalle”, o “La revelación del adulterio de Chimpita Lacu Lona en el programa La Voz del Chusma, de Canal 7”.
Algunos se pueden refugiar en Netflix, en las redes sociales, en los informativos de la BBC o de la CNN. Bueno, también está la buena lectura, y ese monumento a la versatilidad musical que es Spotify, donde conviven el Potro Rodrigo, Carlos Gardel, Frank Sinatra, Beethoven y Mahler. Ahí sí que se puede elegir, sin interferencias.
Pero hay que reconocer que el cerco se viene apretando, y cada vez es más la chatura que el relieve…