Luego de tres meses de investigaciones, el 29 de mayo, un equipo de la Dirección de Crimen Organizado-Interpol tocó la puerta de una casa ubicada en el barrio Belvedere. Una mujer atendió y accedió a abrir el galpón que estaba al fondo del predio.
Luego de tres meses de investigaciones, el 29 de mayo, un equipo de la Dirección de Crimen Organizado-Interpol tocó la puerta de una casa ubicada en el barrio Belvedere. Una mujer atendió y accedió a abrir el galpón que estaba al fondo del predio.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando se acercaron a la entrada, los policías percibieron un olor fétido proveniente del interior del galpón, que estaba a oscuras. Al iluminar la habitación constataron que habían encontrado lo que estaban buscando: cientos de pájaros autóctonos encerrados en jaulas a la espera de ser vendidos en el mercado ilegal o traficados a Brasil.

La operación “Cage” (caja) es la primera que lleva adelante la oficina uruguaya de Interpol en el marco del “Programa sobre delitos contra el medioambiente” que lleva adelante esa organización a nivel mundial. Según explicaron a Búsqueda fuentes policiales, el tráfico de animales es uno de los negocios más importantes del crimen organizado, detrás del comercio ilegal de drogas, armas y la trata de personas.
“La reproducción de aves en cautividad con fines comerciales ha conducido al comercio ilegal transfronterizo de aves vivas criadas en cautividad, así como de sus huevos. Las aves tienen un gran valor económico y, por consiguiente, resultan atractivas para redes de delincuentes organizadas”, señala un informe de Interpol al que accedió Búsqueda.
“El comercio ilegal de aves a escala internacional también constituye un problema de bioseguridad, puesto que representa un peligro real de difusión de enfermedades infecciosas como la gripe aviar altamente patógena (HPAI, por sus siglas en inglés)”.
De acuerdo con el estudio elaborado por Interpol, “los destinatarios de las aves objeto de comercio ilegal son los coleccionistas de especímenes, los mercados de animales domésticos y el mundo del espectáculo”.
Al analizar los datos de operaciones policiales vinculadas al combate del “comercio y exportación ilegal de aves y productos aviares”, Interpol concluyó que “los delitos más importantes en este ámbito tienen como origen los países de América Latina y como destino Europa”.
La operación en el galpón de Belvedere elevó a más de 800 las aves incautadas en lo que va del 2012, según informó a Búsqueda el jefe del Departamento de Fauna del Ministerio de Ganadería, Javier Cravino.
Durante la operación Cage encontraron: 164 cardelinas, 18 dorados, 15 mixtos, un ave conocida como “siete vestidos”, un verderón y tres “charlatanes”. Algunos estaban muertos.
También registraron 27 jaulas pequeñas de transporte de pájaros y seis jaulas grandes en donde se encontraban distribuidas las diferentes especies de aves. El dueño del establecimiento es uruguayo, está detenido en Brasil y fue capturado mientras transportaba aves en el vecino país.
Durante el 2011, el Ministerio incautó 1.062 ejemplares de “aves nativas ofertadas en comercio ilegal y procedió a su reintegro al medio silvestre o a su destino provisorio a centros de rescate habilitados o instituciones zoológicas”.
En ese año se incautaron 44 cisnes de cuello negro que habían sido capturados ilegalmente en la laguna Castillos. Además, se allanó una casa particular para recuperar un Leptailurus serval (un felino salvaje africano), que había sido introducido a Uruguay “en violación a normas de fauna, sanitarias y de aduanas”, relató Cravino.
El jerarca del Ministerio explicó que muchos de los animales exóticos que capturan en Uruguay o que son introducidos desde los países vecinos tienen como destino final las chacras que han adquirido millonarios argentinos en los principales balnearios de Maldonado y Rocha.
Además del riesgo que supone el ingreso de animales exóticos al ecosistema uruguayo, en el Departamento de Fauna del Ministerio existe preocupación por el creciente mercado interno.
“La oferta de venta de fauna en ferias, primordialmente aves, pero también en buen número reptiles (tortugas), es una de las situaciones más flagrantes para el ciudadano común. Sin embargo, no son esos los puntos claves para combatir con eficacia el tráfico ilegal”, señala un documento del Departamento de Fauna.