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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl señor Mario Bergara y sus compañeros del Banco Central. Como queriéndose justificar, el “Homo servilis “y “Homo obsecuentis “ que representa fielmente la persona del Cr. Mario Bergara, escribe en “El País” del pasado 5 de enero denostando un pasado digno de nuestro país.
Veamos; comienza describiendo políticas de países desarrollados que los llevan a preocuparse por los flujos financieros, que ellos crearon, demandando una global transparencia financiera y bancaria. Reconoce pues, que debido a ello se eliminaron las Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión (SAFI) y se extendió el impuesto a la renta a las entidades no residentes. Igualmente y bajo presión se firmaron acuerdos con la Argentina de Cristina y el Brasil de Dilma. O sea que así se comenzaron a hacer los mandados.
No hay que mezclar para confundir, el alineamiento con el combate a los fondos del narcotráfico, lavado de dinero, etc., con el intercambio automático de información ¿tributaria o financiera?
Pero el “Homo servilis” continúa confundiendo y el concepto de Uruguay Plaza Financiera lo identifica, sin distinción, con capitales sucios.
Ser dueño de una armería y venderlas cumpliendo con las reglamentaciones vigentes no es ningún delito, ¿verdad? Ahora, si las armas de ese comercio son utilizadas por quienes las adquirieron para asesinar, asaltar bancos o masacrar poblaciones, eso sí constituye un delito, y muy grave. Con el razonamiento de Bergara habría que prohibir la existencia de todas las armerías y hacer responsables a sus propietarios.
¡Que lástima daba leer los juicios y opiniones de legisladores del Frente Amplio cuando se hablaba de las offshore al comprobar que no sabían a qué se estaban refiriendo!
Uruguay Plaza Financiera no solamente no le ha hecho daño a nuestro país, sino que lo ha enaltecido por su seriedad y corrección de procederes. Pero quien determina si los flujos financieros son opacos, o directamente negros, no es ninguna DGI, sujeta en todos los países a jerarquías políticas (basta mirar la Argentina de la procesada Sra. de Kirchner y la AFIP del procesado Echegaray), sino el Poder Judicial. Somos perfectamente conscientes de que el mundo no es el mismo que el de hace 20 años. No queremos que el Uruguay se convierta en una cueva de delincuentes económicos, pero tampoco prejuzgar violando el más elemental derecho a la privacidad.
¿Por qué no informa Bergara sobre la evolución de los depósitos de los no residentes? ¿Eran todos opacos? Si no cumplían con sus obligaciones tributarias en sus países de origen o eran fondos de dudosa procedencia, pues entonces, exhorto judicial mediante, se brinda la información del caso. Pero así no. Tiene que haber un motivo previo bien fundamentado jurídicamente.
Y quiero ver para creer y me refiero a esos paraísos fiscales que pertenecen a naciones poderosas dando información automática.
Una larga cadena de desaciertos y muy dañinos para el Uruguay y su sistema financiero.
El Uruguay es un país tomador de precios; de la carne, de la madera, de los granos, del arroz y de todo lo que exporta por una simple razón de volúmenes. Y como tal debe de manejarse y brindar lo que pocos países muy poderosos pueden hacer: servicios de excelencia y entre ellos el financiero. Recibir capitales, resguardarlos, mantener la libertad cambiaria y en definitiva dar una total seguridad a quienes eligen al Uruguay como custodio de sus fondos.
Pero parece que este equipo económico a todo aquel que trata de avecinarse financieramente lo considera “opaco” o “ sospechoso” desde el vamos. Flaco favor se le hace al Uruguay.
Serán responsables de un retroceso sin precedentes y por lo tanto llegará el momento de la rendición de cuentas.
Grandes para las cosas pequeñas y pequeños para las grandes cosas. Así de simple.
Arturo Heber Füllgraff