Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa verdad, toda la verdad y nada más que la verdad
Los últimos días del 2020, me enteré por la prensa de que una Fiscalía había solicitado mi procesamiento en virtud de supuestos graves delitos por procedimientos médicos realizados fuera del marco ético médico, en los 70, de los cuales soy totalmente inocente. En ese momento pensé que era un error. Posteriormente, en febrero del 2021, fui notificado en forma oficial. Desde esa fecha hasta agosto de ese año mi defensa legal realizó los descargos correspondientes, presentando documentos y con mi comparecencia. En agosto la Justicia ordenó archivar esas actuaciones concluyendo que no había elementos que me involucraran. Durante ese período se manejó en algunos medios de prensa y sitios web mi nombre y foto vinculándome a esos hechos. Enorme fue mi sorpresa cuando en marzo de 2022, en segunda instancia, se revocó el fallo de primera instancia y se resolvió mi procesamiento.
Ante esta situación hago esta carta para expresar públicamente mi punto de vista, como lo expresé en sede judicial y como actué durante toda mi vida, con la verdad. Como médico siempre ejercí la profesión dentro de un estricto marco ético, desde que comencé en la docencia en 1958 y como practicante en 1961, hasta que me retiré en el año 2005, luego de trabajar en reconocidas instituciones de salud y que fuera reconocido por estas al retirarme.
En todo momento trabajé a la luz pública. En cualquiera de las instituciones que estuve me mantuve por décadas trabajando para la salud y el empoderamiento de la mujer en prevención de enfermedades génito-mamarias. Como profesional, docente y en la actividad gremial, tuve contacto a diario con decenas de personas entre colegas, alumnos, personal de enfermería, personal no médico y pacientes, jamás tuve cuestionamientos de esta índole. Nunca me involucré con hechos ilícitos, ilegales, irregulares o antiéticos. Además, cualquiera que me conoce puede acreditar que jamás ni en el ámbito profesional ni en el personal evalué a nadie por sus preferencias políticas.
En forma sorpresiva, años después de mi retiro aparecen estas acusaciones. Estas son producto de haber trabajado como médico militar. Mi actividad en ese ámbito fue desde 1971 cuando ingresé al Departamento de Ginecología del Hospital Militar, donde permanecí hasta mi retiro en 1996. Debo señalar que estoy muy agradecido a esta institución ya que me permitió un desarrollo profesional importante. En 1985, mediante concurso de oposición y méritos, con tribunal externo, accedí a la jefatura de ese departamento. Desde ese momento hasta mi retiro desarrollé, en ese sitio, un centro científico y profesional reconocido en Uruguay y fuera de fronteras. Ahí llegaron residentes enviados por la Udelar y el MSP, becarios y profesores extranjeros. Ni en esta institución ni en ninguna otra donde trabajé recibí indicaciones, órdenes o sugerencias para apartarme de mi juramento de médico.
Hoy me encuentro procesado por un tribunal en segunda instancia que nunca me vio ni me interrogó, por pedido de un fiscal que nunca me vio ni me interrogó, por hechos que desconozco, con base en declaraciones de terceros que me identifican en una foto tomada en el siglo XXI. No es mi interés cuestionar, poner en tela de juicio o juzgar experiencias duras que hayan tenido otros, que por cierto lamento profundamente, simplemente digo que yo no tengo nada que ver en esos hechos. Puedo entender que existan confusiones en sus identificaciones. De lo que sí no tengo dudas es de que nadie me puede haber visto en lugares donde no estuve y mucho menos vinculado a servicios de inteligencia. Esto simplemente es la verdad y además está respaldado por la documentación correspondiente.
Siempre he estado a disposición de la Justicia, incluso exponiendo mi vida y la de mi esposa, ya que en plena pandemia y a los 84 años no dudé en comparecer ante el juzgado. No tengo otras herramientas para mi defensa que la verdad y la he transmitido y reiterado cada vez que he declarado. Estoy viviendo una situación tremendamente injusta, que tiene un impacto negativo en los últimos años de mi vida y sobre mis seres queridos por algo que no tengo nada que ver.
Dr. Ramón Rodríguez de Armas